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Todo fue un espejismo

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Marco Asensio ha pasado a un plano muy inferior para la plantilla del Real Madrid. La ilusión tras irrumpir se disipó hasta el día de hoy.

Los caminos del mallorquín y del Real Madrid están cada vez más cerca de separarse. Durante el mercado de verano muchos rumores orbitaban en torno al nombre de Marco Asensio. Y es que, el internacional español pasó a contar con Jorge Mendes como representante. Curiosamente, todo ello tuvo lugar tras la finalización de una temporada donde primaba una alegría exacerbada en torno al aficionado merengue; sin embargo, no para Asensio.

Una vez llegada la segunda parte de la temporada, Carlo Ancelotti relegó a un segundo plano al balear ante la eclosión de un Rodrygo Goes que ya comenzaba a dominar en la Copa de Europa. Aunque también de un Fede Valverde en completo estado de gracia para ocupar el flanco derecho. De esta manera, la presencia de Marco Asensio sucumbió a instantes residuales. Su deseo era acudir al Mundial de Catar, y por ello necesitaba minutos; de ahí que acudiera a Mendes para remediarlo.

El estallido de Asensio años atrás fue muy ilusionante. El balear disponía de un golpeo de clase mundial -el cual sigue manteniendo-, además de una habilidad para conducir, regatear e irse en velocidad que suponían una bendición para aquel Real Madrid del momento. Estaba destinado a ser una de las referencias del conjunto blanco, así como también de la selección española; o sea, aquel elemento dominante tras la partida de los Xavi, Iniesta, Villa y compañía.

Con Zidane al mando, Asensio tomó lugar como una de las principales caras de la famosa ‘Unidad B’ del cuadro merengue; también como uno de los primeros cambios suponiendo una importante baza con el objetivo de revolucionar los partidos. Aún no disfrutaba de un puesto fijo en el once, pero gozaba de bastantes oportunidades de calidad. A la postre, la salida de Cristiano Ronaldo aceleró la obligación del español de dar un paso más. Pero él no quiso avanzar. Su juego comenzaba a estancarse y esa percepción idílica se fue distorsionando.

De vuelta con Zidane, varios años más tarde de su aparición en el fútbol de élite, sufrió una grave lesión. Y se afrontó con paciencia. Pero después, había que volver a exigirle más responsabilidades y que sobrepasara el escalón hacia lo que estaba destinado a ser -o idealizamos que iba a ser. Asensio dejaba destellos, de nuevo, a través de su tan especial golpeo. Pero había perdido esa chispa y desparpajo que nos maravilló a todos.

A día de hoy, es difícil contemplar un escenario en el que Asensio se muestre como una de las principales armas del Real Madrid. Cada vez cuenta menos para Ancelotti y su impacto en el equipo no sobrepasa la idea de explotar otras facetas que no sean su exquisito disparo.

Todo indica a que abandonará el club como agente libre. Para desgracia de todos, la imagen de lo que pudo ser no fue, en realidad, más que un espejismo. Sin embargo, y de forma paralela, no olvidaremos los momentos importantes en los que, con pequeños coletazos, fue importante.

 

Imagen principal vía: @marcoasensio10.

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