
Con sensaciones encontradas llega el Sevilla a un mes de octubre repleto de partidos y esencial en el devenir de la temporada.
El final de mercado es lo más parecido a la vuelta al cole. Unos compañeros vienen y otros se van. El Sevilla es un cambio de ciclo constante. En septiembre hay que ponerse a cocer habichuelas de nuevo. Ya la compra está hecha, pareciéndose LaLiga a Masterchef, y si algo se te ha olvidado, a cocinar con los ingredientes disponibles. Es algo sarcástico que la partida comience cuando no están las piezas aún colocadas en el tablero. Así está el fútbol.
Para el Sevilla, el verano ha sido un no parar. Unos meses de calor agobiante, con recuperaciones pendientes de casi todas las asignaturas. Víctor Orta y su equipo han conseguido suturar la brecha que tenía el club. Aún es muy pronto para cualquier tipo de celebración. La herida está ensangrentada y en cualquier momento estalla todo. Porque el Sevilla ahora mismo es como un texto mal elaborado, sin tildes ni signos de puntuación. Orta ha venido y ha puesto coherencia, acentuación, puntos y comas. Que el profesor le suspenda o no, está en otras manos.
La llegada de Sergio Ramos ha hecho que los ojos sevillistas pasen de ver el mercado como algo pasajero, al comienzo de una nueva ilusión. Porque el fichaje del camero es más que el de un simple defensa. Lo tiene todo, tanto para bien como para mal. Es un arma de doble filo. Una navaja suiza con hojas rotas. Un jacuzzi sin agua. Una pista de tenis sin red. Las dos líneas más débiles la temporada pasada han sido bien reforzadas, quedándose cojas las que anteriormente fueron más fuertes. Da la sensación de que el Sevilla va a adolecer de determinación en las áreas. Mientras que al mediocampo y a la defensa, se le ha dotado de un músculo que el equipo echaba en falta y pedía a gritos.
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— Sevilla Fútbol Club (@SevillaFC) September 12, 2023
La mejor gestión (y ya olvidada) de Orta han sido las salidas. La llegada del director deportivo generaba incertidumbre en los corazones rojiblancos por la aventura con la que se iba a topar. El madrileño se encontró con 13 jugadores que regresaban tras cesión y ha conseguido limpiar todas las fichas. Finalmente han salido, en calidad de cedidos, venta o rescisión del contrato, otros 13 jugadores. A punto estuvo de sobrarle alguna ficha al Sevilla, que finalmente completó mediante fichajes de última hora. Parecía una auténtica odisea, y lo más probable es que lo fuese. Es muy notable el primer mercado de fichajes de Víctor Orta, teniendo muy en cuenta la parte económica, estilo del entrenador, y claridad comunicativa. Matices que se agradecen y que escasean tanto en otros departamentos y cargos del club.
Esta semana vuelve la competición doméstica y los focos se vuelven a centrar en Mendilibar. Todo el peso recae sobre él y sus pupilos. Les toca arreglar los platos rotos, con un calendario más cargado que un cubata de pueblo. Partidos cada 3 días durante el próximo mes, y las cartas ya han sido todas repartidas. Toca jugar con lo que hay en la mano. No se puede robar. No hay margen de error. Esta partida definirá la deriva del equipo. La exigencia de la máxima competición europea marcará los tiempos en un Sevilla que va a necesitar a los 28 jugadores en su totalidad. El de Zaldíbar lidera la expedición del barrio de Nervión, con cámaras que regresan por todos lados, pero él más que nadie sabe lo que hay. Los resultados dictan sentencia. El Sevilla es un toro bravo y le toca a él cogerlo por los cuernos.
Imagen principal vía: Getty Images.
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