Los jugadores de la NBA están obligados a jugar 65 de 82 partidos para poder ser elegibles tanto para los premios individuales como para los equipos All-NBA. Además, esta norma también afecta a los futuros contratos de los jugadores.
En la temporada 2023-24 la NBA impuso una regla que consistía en que los jugadores debían jugar al menos 65 partidos, con 20 minutos mínimo de juego en cada encuentro, para optar a premios individuales. Esto significa que los jugadores solo pueden perderse 17 partidos en todo el año. Esta norma se creó para evitar el «Load Management», es decir, que los equipos hicieran descansar a sus principales jugadores en muchos partidos en la liga regular.
En un principio los jugadores estrellas jugaban más partidos de lo normal para poder llegar a ser elegibles en los premios. Unos años más tarde, esta regla está siendo duramente criticada porque muchos grandes jugadores no son capaces de llegar a este número de partidos.
El problema que hay a día de hoy
En la temporada actual, muchas de las grandes estrellas de la NBA ya no van a llegar a jugar los 65 partidos. Por ejemplo, los casos de Giannis Antetokounmpo, Stephen Curry o Lebron James. Hay otros que están al borde de esto y, por tanto, se ven obligados a jugar más partidos de lo que realmente deberían.
Según un artículo de Bleacher Report, los jugadores candidatos al MVP que están en peligro de no llegar son: Nikola Jokic (a 1 partido), Victor Wembanyama (a 4 encuentros), Luka Doncic (5) y Shai Gilgeous-Alexander (6).
Por otro lado, hay otros jugadores que no están en la quinielas para el mejor jugador del año pero, si juegan los suficientes partidos, serían de los equipos All-NBA. Este es el caso de Anthony Edwards (a 7 encuentros) o Devin Booker (3).
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¿Cómo afecta a los contratos de la NBA?
A parte de afectar a los premios individuales, también influye directamente los contratos de los jugadores. En el caso de que un jugador gane un premio individual como el MVP, DPOY o entre en uno de los tres quintetos de los ALL-NBA es elegible para un contrato más grande. Por ejemplo, Evan Mobley, el ala pívot de los Cleveland Cavaliers, en 2024 firmó un contrato máximo de novato de 224 millones de dólares por 5 años. Sin embargo, este contrato incluía cláusulas de rendimiento. Si Mobley ganaba algún premio de los anteriormente dichos, su contrato subiría hasta los 269 millones. La siguiente campaña fue DPOY (defensor del año) y, por ello, su contrato subió 45 millones de dólares.
Caso Haliburton
Este caso se remonta al primer año en el que esta norma se introdujo, la temporada 2023-2024. El jugador de Indiana, Tyrese Haliburton, empezó la campaña a un nivel increíble siendo el mejor jugador de su equipo, llegando a ser titular del All-Star. El problema vino cuando tuvo que lidiar con una lesión de isquiotibiales en febrero de 2024 hasta el final de la temporada. Estuvo una parte de la temporada jugando partidos con un rendimiento mucho más bajo, simplemente para llegar a los 65 partidos.
Finalmente, consiguió llegar a la cifra de los partidos y entró en el tercer mejor quinteto de la NBA. Firmó un contrato de 249 millones por 5 años con su equipo. Pero, ¿que hubiera pasado si no hubiera llegado a los partidos o no hubiese sido All-NBA? Haliburton hubiera cobrado 204 millones. En su día, el base de Indiana demostró su descontento hacia la regla ya que puso en riesgo su físico y se arriesgó a una posible lesión de gravedad.
Imagen principal vía: Justin Tafoya / Getty Images.
Por: Toni Sanjuán; pueden seguirme en Instagram @toni_sanjuan_10
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