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Entre esperanzas y amarguras

El Sevilla viaja a Old Trafford entre Esperanzas y Amarguras para disputar una eliminatoria que se aleja de su realidad.

El Sevilla viaja a Old Trafford entre Esperanzas y Amarguras para disputar una eliminatoria que se aleja de su realidad.

Pasada una de las semanas más emocionantes y pasionales en la capital andaluza, el Sevilla sigue tratando de recordar cómo revivir el pasado. La desconexión del viernes no pudo llegar en peor momento. La próxima lucha es frente a un gigante, una batalla que reencarna a David contra Goliat, una vez más. Pese a la experiencia de los de Nervión, de aquellos héroes de Old Trafford o Colonia quedan pocos. Las probabilidades de que la hazaña se repita son bajas. Las dinámicas de aquel partido y el de hoy son muy diferentes, pero el no caer en cualquier tipo de paralelismo, es una misión imposible. Para Mendilibar, es su primera vez en un reto de tal calibre. La última ocasión que el vasco estuvo a los mandos de un conjunto europeo fue hace 18 años. Aunque el lavado de cara al equipo es evidente, la situación continúa siendo alarmante.

Entre tanta penuria y decepción, siempre es bien recibida alguna alegría. Como en esta ciudad no puede ser de otra manera, hay dualidad de opiniones. Los que piensan que hay que tirar el partido para centrarse únicamente en la competición doméstica, y los que opinan que esta eliminatoria es un regalo a gozar.

Las pupilas se dilatan como en una revisión oftalmológica al ver el cartel de este partido. Es pasar de la noche al día en segundos, salir de un pozo y subir al cielo. Es evadirse de los 5 puntos que lo separan del descenso y trasladarse a los 5 partidos que lo separan de un título europeo. Es cerrar los ojos y retroceder en el tiempo. Es esa aura que tiene el Sevilla, que en su competición se crece y parece otro. No en el juego, sino en la manera de competir. Es Houdini el escapista. Aferrarse al pasado y vivir de él no es beneficioso, pero la ilusión debe permanecer intacta, porque a fin de cuentas eso es lo que nos mantiene vivos.

Al ser la vuelta en casa, se origina un hilo de positividad al que agarrarse. Es vital que el segundo partido esté lo más abierto posible, y que en el primero ocurra lo mínimo. Todos son sabedores de en lo que se convierte el Sánchez-Pizjuán en unos cuartos de final europeos. El desafío para Mendi además de ser persuasorio, es un choque de estilos antagónicos. El Manchester United, aún con la baja capital de Marcus Rashford sigue teniendo un once que asusta, al igual que lo hacía en 2020. Por eso el temor únicamente hace el mal, lo correcto es ir de frente y conocerse a uno mismo. Porque el sevillismo parece padecer el síndrome del impostor. No se es consciente de la imagen que tiene Europa del club rojiblanco.

Es de las eliminatorias más árduas de los últimos años, pero también de las más atractivas por su remoto pasado y el relato que conlleva. Estos partidos son por y para los sevillistas. Porque ya son una aguja en un pajar, un grano de arena en una playa o una estrella en una galaxia. Y quién sabe hasta cuando lo serán. Tras las (ya típicas) Amarguras ligueras de los domingos, llegan las Esperanzas europeas de los jueves. Porque la eliminatoria está, como dice Dani Martín, para volver a disfrutar.

Imagen principal vía: Getty Images.

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