
Tras aquellas finales del 99, que fueron históricas para ambas partes de la historia. La historia feliz, la de San Antonio, que ganó su primer anillo de una dinastía para el recuerdo. Y la de Nueva York, que perdió las finales contra unos Spurs de Duncan y Popovich, que fueron intratables. Pero Nueva York ya no necesita echar la vista atrás para verse en unas Finales, y es que, veintisiete años después, los Knicks regresan al mayor escenario del mundo del baloncesto.
La temporada anterior, Nueva York tuvo una gran oportunidad tras eliminar a los Boston Celtics y los Indiana Pacers se la quitaron de las manos. Este año, los 76ers le ahorraron ese trabajo eliminando a los de Mazzulla en primera ronda. Junto a la eliminación de los Pistons en el séptimo partido por parte de Cleveland, dejaba a los principales candidatos para llegar a las Finales fuera de combate. Así, los New York Knicks se han encontrado el camino libre.
Nueva York ha sabido aprovechar la situación que se le ha quedado, ganando ‘sin complicaciones’ a los Atlanta Hawks, ‘aplastando’ a los Philadelphia 76ers y ‘barriendo’ a los Cleveland Cavaliers.
No es fácil ganar por 4-0 dos rondas de PlayOffs, y aún menos en una época de la NBA en la que la igualdad es extrema. Los Knicks han ganado 12 de 14 partidos en estos PlayOffs y llegan 11-0 a unas Finales en las que van a estar mucho más descansados que el que gane en el Oeste.
Factor cansancio
El factor cansancio siempre es tenido en cuenta por todos los equipos en postemporada, pero sobre todo en este curso está siendo crucial para el destino de las eliminatorias. Los 76ers venían de irse a siete partidos contra los Celtics. ¿Resultado? ‘Paliza’ de los Knicks. Los Cavaliers venían de eliminar a los Raptors y a los Pistons en el séptimo partido. ¿Resultado? ‘Paliza’ de los Knicks.
Pero si observas, en el oeste ha sucedido algo parecido. Los Phoenix Suns vienen de jugar el Play-in contra Portland y Warriors. ¿Resultado?. ‘Paliza’ de los Thunder. Los Lakers vienen de ganar a los Rockets en 6. ¿Resultado? ‘Paliza’ de los Thunder.
En definitiva, en una NBA cada vez más igualada, los minutos jugados, viajes realizados y horas de sueño son una parte fundamental en el desenlace de las series y para estas Finales hay un claro equipo que llega con ventaja.
El cambio de los Knicks de 2025 a 2026
Ahora más que nunca, después de todas las críticas que ha recibido hay que darle el valor que se merece a lo que están consiguiendo tres personas en especial.
La primera de ellas, Jalen Brunson. Coronado como MVP de las Finales de la Conferencia Este, tras promediar 25,5 puntos y 7,8 asistencias. Después de escuchar durante años que a excepción de Isaiah Thomas y Stephen Curry, los equipos con una estrella pequeña no podían ganar. El base de 1.88m, ha conseguido liderar a su equipo a la última lucha por el anillo.
Jalen Brunson gana el MPV de las Finales del Este
El segundo, Mike Brown, que lleva siendo criticado desde antes de sentarse en el banquillo, ya que muchos no estaban de acuerdo con la destitución de Thibodeau. Y aquí es donde más mérito ha tenido el nuevo míster de los Knicks, ‘sacrificando’ parte de la temporada regular, en la que el equipo ha sido muy criticado. El equipo estaba en un proceso de cambio de juego, siendo más combinativo y con mayor rotación. Algo que ha sido clave para llegar hasta las Finales.
Por último, el primer unicornio, Karl-Anthony Towns. Tras recibir muchas críticas, llegando a decir que Minnesota había ganado el trueque con Julius Randle, ha demostrado que estaban equivocados y que Nueva York eligió al mejor jugador del traspaso. Una gran parte de este cambio de KAT, ha tenido que ver con la llegada de Mike Brown. El técnico le ha dado un rol más importante, en el que además de anotar, debe crear, aumentando notablemente sus asistencias de 3.1 a 5.9.
Además, ha mejorado aquella parte que siempre se le recriminó, la defensa. Con el físico privilegiado de KAT lo normal era que fuese una amenaza en ambas partes de la cancha, algo parecido a lo que es Wemby. Sin llegar a ese nivel, Towns ha conseguido elevar su nivel defensivo y sobre todo disminuir el número de desconcentraciones que tenía en años anteriores. Lo que ha colocado al pívot como una de las figuras intransferibles de los Knicks para la temporada que viene.
A todo esto se le suman jugadores como OG Anunobi, Josh Hart y Mikal Bridges que siguen siendo letales e insustituibles para seguir ganando. Además de contar con un banquillo repleto de jugadores que aportan fluidez, energía y puntos a los Knicks. Los más destacados han sido Mitchell Robinson, McBride y Landry Shamet.
Sin duda, estamos viviendo algo histórico que no sabemos si tendremos que esperar otros veintisiete años para volver a verlo. Los Knicks están disfrutando, descansando y esperando rival, y seguro, que al igual que nosotros, cogiendo palomitas para disfrutar de las últimas batallas de la ‘Guerra del Oeste‘.
Imagen principal: Gregory Shamus/Getty Images
Por: Javier Arias Delgado; pueden seguirme en Instagram @javierrariass__
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