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Cómo el fascismo acabó con España

Inicios de la corrupción en el fútbol internacional retratado en el encuentro entre España e Italia disputados en 1934

El fútbol y la política siempre han estado unidos, sobre todo en unos Mundiales organizados por la FIFA. El Mundial de Japón y Corea fue una prueba de ello, ya que los coreanos robaron descaradamente a Italia y España para colarse en semifinales. Años más tarde, se reconoció que el Mundial estaba amañado.

Pero los amaños, o mejor dicho, favores arbitrales, no es cuestión de hoy, sino que ha ocurrido a lo largo de la historia. La madre de los amaños y amenazas ocurrió en 1934 con el dictador italiano Benito Mussolini. ¿Sintió lo mismo la extrema derecha italiana actual cuando ganó las elecciones, los sentimientos del dictador? Lorenzo Fontana, presidente del Congreso sí, ya que es anti abortista y pro Putin. Menos mal que no está clasificado Italia para Catar 2022.

Sí fue anfitriona en la edición de 1934, y Benito lo hizo amenazando al por entonces presidente de la FIFA (Jules Rimet) y a su país competidor, Suecia. Era su primer paso para demostrar su lema: “vencer o morir”. El por entonces seleccionador italiano, Vittorio Pozo, tenía el mismo postulado: “si pueden morir por Italia, pueden jugar con Italia”. Efectivamente, el carácter sádico de aquel déspota llegó hasta el punto de fusilar si no se vencía. El deporte les importaba un comino.

Italia 1934: Mussolini derrota a España | El Fútbol Es Injusto · Mundial Brasil 2014
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Si tan patriotas eran, ¿cómo que en su mayoría no eran jugadores italianos, no eran tan nacionalistas? No, apostaron por fichar a extranjeros. Llegó Guarisi desde Brasil y Atilio Demaría, Enrique Guatia, Raimundo Orsi y Luis Monti desde Argentina, subcampeona en 1930. El fin justificaba los medios, como dijo Maquiavelo, pero en este caso, por un deporte en el que vestían once muchachos en cortos. Lo que llega a hacer uno por publicitar su estado fascista. Uruguay renunció a participar ante semejante vergüenza.

Finalmente, el Campeonato comenzó a disputarse el 27 de mayo e Italia apostó por enfrentarse en octavos al rival más débil, Estados Unidos, siendo ésta goleada por 7-1. Su próximo rival sería España. Los españoles tenían un buen equipo con jugadores como Ricardo Zamora, Quincoces o Lágara. Los italianos repartían a diestro y siniestro sin que el colegiado de turno las condenara. No obstante, España se adelantó en el marcador a la media hora de juego con un gol de Luis Regueiro. 

Poco les duraron la alegría a los españoles. Al filo del descanso, marcó Italia en una jugada de lo más cochina. Ferrari remató un balón colgado mientras que otro jugador italiano inmovilizó por completo a Ricardo Zamora. No obstante, quedaba toda la segunda parte para darle la vuelta a la situación. Nada más lejos de la realidad, los italianos lesionaron a seis jugadores sin sufrir ninguna consecuencia. Por ejemplo, Ricardo Zamora acabó con las costillas rotas.

Fue uno de los jugadores que se perdió el partido de desempate al día siguiente. El fascismo sentía repulsión hacia el republicanismo español de su tiempo y era hora de sacar la saña que nos tenían. El colegiado elegido para ejecutar el robo era el suizo René Mercet.

Anuló dos goles a España y concedió uno a Guiseppe Meazza tras haber hecho una falta en ataque. Lo curioso es que el colegiado fue suspendido de por vida por haber cometido semejantes barbaridades. ¿Fue sancionada Italia por haber cometido irregularidades deportivas? No, incluso ganó el siguiente Mundial en Francia. La FIFA blanqueó el fascismo, ya que también vencieron el Mundial de 1938. 

Sin duda, quedó demostrado que el fútbol empezaba a abrazar la corrupción que le ha caracterizado a lo largo de su historia por el hecho de meterse la Política, demostrando que la FIFA también saca tajada. Por tanto, cuando leo que Putin apoya al emir de Catar, solamente puedo temblar por las ayudas arbitrales que pueda recibir el país catarí.

Ya España se vio perjudicada en octavos de final ante Rusia cuando no se pitó un penalti sobre Sergio Ramos en la prórroga en la edición de 2018. ¿Acaso hubo artículos que denunciasen semejante penalti? ¿Dónde estuvo la prensa española para defendernos? También se nos robó en la Eurocopa 1996 contra Inglaterra, la anfitriona. Dos goles anulados y dos penaltis no pitados a Alfonso y a Caminero nos impidieron pasar a semifinales. Pero claro, se trataba de Javier Clemente, entrenador odiado en los medios y era mejor tildarle de fracasado. Hay que quejarse siempre, por favor, no solamente cuando el seleccionador es madridista, cosa que se hizo en Corea y Japón.

 

Imagen principal vía: LaFuriaRoja

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