El Villarreal de Iñigo Pérez se estrena en competición oficial visitando Los Campos de Sport de El Sardinero, estadio que volverá a albergar un partido de primera 14 temporadas después.
El Villarreal ha apostado, para su banquillo, por el emergente Iñigo Pérez. El ex técnico del Rayo Vallecano llega al banquillo groguet con la difícil tarea de suplir el buen hacer de Marcelino en tierras castellonenses. La pasada temporada, el submarino amarillo acabó la temporada en tercera posición. Aunque la nota discordante de la temporada la dio en los campeonatos del KO. Tanto en Champions como en Copa (eliminado por el Racing) se fue a las primeras de cambio.
Un soplo de aire fresco
En los siete partidos de pretemporada disputados por el Villarreal de Iñigo Pérez, ya se puede percibir lo que Iñigo quiere implementar respecto a anteriores temporadas. Con una preparación dónde han ido de menos a más, sobre todo en cuánto a sensaciones, ya se puede observar un Villarreal mucho más proactivo sin balón, yendo hombre a hombre en la presión tras reinicio desde portería rival. Con este aspecto, comparándolo con el Villarreal de Marcelino, lo que pretende el técnico navarro es robar el balón en zonas comprometidas y no tanto en campo propio. En resumidas cuentas, lo que pretende el navarro es vivir con balón y en campo rival el mayor tiempo posible. Por otro lado, sigue manteniendo la intención de ser lo más vertical posible tras recuperación. Moleiro y Gerard Moreno lanzando y los Ayoze, Mikautadze, Pépé, Buchanan amenazando tanto con desmarques como desde el 1vs1.
Fase ofensiva
El cuadro groguet, con balón, trata de llegar a área rival con muy pocos pases, pero sin renunciar a salir jugado por raso desde portería propia. En el caso del partido ante el Galatasaray, ante la presión agresiva en 4-4-2 del conjunto turco, el Villarreal no renunció a sacar el balón jugado. Sin embargo, se pudieron atisbar problemas para salir de forma limpia y productiva. Para atajar dicho problema, una vez Luiz Junior (portero) tiene el balón, los cuatro atacantes fijan a los cuatro defensores en línea de medio campo, a la vez que el doble pivote arrastra al del rival dirección portería propia, en busca de enviar el balón directo sobre uno de los puntas y a partir de la segunda jugada iniciar el ataque en un 4vs4. Este es un patrón que se ha visto en gran parte de los partidos de preparación.
Zona de creación: «libertad de movimientos»
Uno de los matices que más destaca en este nuevo Villarreal es la movilidad de los jugadores de arriba en zona de creación. Cuándo se instalan en campo rival, se suelen disponer en una especie de 4-5-1. La primera línea reposa formando un diamante para aportar contención ante una posible transición defensiva. En la segunda línea suelen residir los dos extremos, los dos laterales y uno de los puntas. En esta línea es en la cual existe mayor libertad de movimientos. Perfiles de futbolistas como el de Moleiro, Gerard Moreno, Ayoze, Nicolas Pépe… que son futbolistas que pueden ocupar cualquier pasillo (interior o exterior dando amplitud) demandan al técnico de turno a no anclar a dichos jugadores a una posición fija.
Además, cabe recalcar la importancia, sobre todo, de Carlos Romero. El lateral ex del Espanyol va a dar muchas alegrías a Iñigo. Es un futbolista al que le esta tratando de utilizar en todas las fases del ataque. En zona de iniciación; en algunas acciones se mete hacía pasillo interior (por detrás de la línea de centrocampistas rival) a la vez que uno de los pivotes lateraliza su posición, en otras conserva su posición de lateral. En cuanto a zona de creación-finalización; es un jugador al que le da mucha relevancia. Un patrón bastante visto hasta el momento le tiene como protagonista. En la acción descrita antes dónde interioriza su posición, una jugada que trata de explotar el Villarreal es la siguiente: el pivote lateralizado envía el balón directo hacía el «9» de ese costado, este mismo pone de cara a Moleiro a la vez que arrastra a su marca. Ese espacio que genera el delantero, trata de atacarlo Carlos Romero libre de marca.
Zona de finalización: «sobrecargar pasillo interior para liberar al extremo»
Con esa segunda línea de 5 (más el «9») en zona de creación, el Villarreal trata de sobrecargar mucho los pasillos interiores para aclarar la jugada a los extremos que dan amplitud por banda, dejándoles en situación de 1vs1. El conjunto groguet cuenta con jugadores con muchas aptitudes en cuánto a desequilibrio en el regate (Nicolas Pépé, Akkomach o Buchanan) o desde el pase hacía la espalda de la defensa (Moleiro o Gerard Moreno). Esto sumado a los constantes desmarques a espalda de los centrales de Ayoze y Mikautadze, además de cómo cargan el área hasta con cuatro o cinco futbolistas, les hacen un equipo muy rico en metros finales.
En esta fase el objetivo es claro, llevar el balón a banda y a partir de ese momento atacar el área con decisión. Aún así, es un equipo que apenas envía centros laterales por alto. Lo que trata es de encontrar al atacante libre de marca en el área a través del arrastre de sus compañeros. Con una acción de este tipo llegó el segundo gol ante el Galatasaray.
Otro más ⚽️👑 pic.twitter.com/RDMJ5y3jCG
— Villarreal CF (@VillarrealCF) August 8, 2026
Fase defensiva: «ahogar a través de la presión»
Cómo bien expliqué en el breve resumen con el que arranqué este análisis, el Villarreal de Iñigo Pérez es un equipo que trata de vivir con balón el mayor tiempo posible. Por lo que sin él, se vuelve un equipo muy agresivo yendo hombre a hombre en presión tras reinicio.
Cuándo el rival reinicia desde portería propia, el Villarreal se dispone en una especie de 3-2-3-2. Pape Gueye o Comesaña adelantan su posición para presionar al jugador más retrasado en la base del rival. Se juntan así con los extremos. En la tercera línea de presión, en algunos casos es uno de los centrales quién salta con su delantero y forma línea con el otro pivote (cierran en última línea los dos laterales junto al otro central). En otros, es uno de los laterales quién cierra su posición. La intención del Villarreal en esta fase de iniciación es la de orientar la posesión rival hacía uno de los dos costados (generalmente el más débil del oponente). Cuándo la bola le llega al lateral, el extremo del lado débil se junta hacía dentro marcando a uno de los interiores y dejando libre a su par. En busca de formar un embudo del que es muy difícil salir.
Hundirse lo menos posible
El Villarreal, una vez replegado, se instala en un bloque medio-bajo a partir de un 4-4-2. Las distancias entre líneas son muy cortas. Dos formas las cuales le han hecho bastante daño a los groguets han sido las siguientes. Por un lado, desde el envío en largo a la espalda de los defensas. Al haber bastante distancia entre la línea defensiva y el portero, como este último no este activo y no funcione como líbero (Luiz Junior aquí tiene bastantes debes), el rival puede encontrar con facilidad situaciones de mano a mano.
Otro de los puntos a mejorar de los pupilos de Iñigo Pérez son las transiciones defensivas. Entre la época de la temporada y del año (pretemporada y verano) y que los jugadores están en proceso de adquirir nuevos automatismos, el submarino amarillo sufre cuándo el rival le consigue girar y, por tanto, transitar. A los jugadores de arriba les suele costar llegar a área propia y los pivotes, al haber ido muy lejos en la presión, en algunas acciones no llegan en las ayudas a línea defensiva.
¿Dónde le puede hacer daño el Racing y en qué puede sufrir?
Una vez puestas las cartas encima de la mesa (el análisis de la pretemporada del Villarreal de Iñigo Pérez), y conociendo a la perfección la estructura del equipo de José Alberto, las conclusiones se sacan por sí solas.
El cuadro verdiblanco, partimos de la base de que muy pocas veces va a renunciar a sacar el balón jugado. En esta fase del juego es dónde más ha sufrido el Racing en pretemporada, con errores groseros que han acabado siendo castigados con gol. La falta de Gustavo Puerta en la base y de Pablo Ramón en la zaga (más allá de la de Peio) es la principal causa. Por mucho que Sergio Canales haya querido aportar su grano de arena en este parámetro del juego, le han faltado socios. Como vengo comentado a lo largo del artículo, el Villarreal es un equipo que te va a ir a presionar hombre a hombre, orientándote hacía un costado para ahogarte. Esto tiene una doble lectura: el Racing puede renunciar a sus principios y optar por el envío directo del portero sobre el «9» y generar en ataque a partir de la segunda jugada. O bien puede no renunciar a su estilo y asumir un riesgo que como te salga bien puedes tener las puertas del cielo ganadas.
Si el Racing consigue encontrar a los Vicente, Canales y compañía por detrás de la segunda línea de presión, y así poder girar el juego, el conjunto cántabro le puede hacer muchísimo daño en ataques rápidos al cuadro groguet.
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— Real Racing Club (@realracingclub) August 11, 2026
Trabajo defensivo quirúrjico
Por otro lado, los cántabros deberán ajustar las líneas, siendo muy estrechos, de forma que la última línea de ataque (dónde se pueden llegar a juntar hasta seis futbolistas con mucha movilidad) se encuentre lo más incómoda posible. Además, el trabajo defensivo de Andrés Martín será clave. Ya hemos avisado que los laterales en los equipos de Iñigo Pérez se suelen prodigar mucho en ataque. En el Villarreal, sobre todo en el caso del lateral izquierdo (Carlos Romero o Sergi Cardona), no va a ser menos.
Onces iniciales
Posible XI del Villarreal: Luiz Junior (p); Carlos Romero, Renato Veiga, Juan Foyth, Mouriño; Comesaña, Pape Gueye; Moleiro, Mikautadze, Ayoze, Pépé
Posible XI del Racing: Agirrezabala (p); Mantilla, Pedro Felipe, Facu González, Salinas; Maguette, Puerta; Vicente, Sergio Canales, Andrés Martín; Villalibre
Imagen principal vía: Marco Luzzani/Getty Images
Por: Adrián Delgado; pueden seguirme en Instagram @adriandelgadoo__.
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