Cultura

«Interpretando la vida»: Cuéntame la revolución de 1968

Reportaje que explica la Revolución de 1968 a través de la primera temporada de  Cuéntame cómo pasó

Reportaje que explica la Revolución de 1968 a través de la primera temporada de Cuéntame cómo pasó.

Tal y cómo dijimos en el artículo anterior, VIP Cultura se encargaría de contar cada una de las tramas que han deparado la serie más longeva de la televisión, es decir, Cuéntame cómo pasó, que empezó en el año ideal, en el año de las revoluciones que puso patas arriba el mundo, 1968. Fue el momento en el que la sociedad se percató de que el mundo estaba cambiando.

Al fin y al cabo, ya se había salido de la postguerra y las familias humildes emigrantes a barrios de aluvión de Madrid podían vivir con mayores comodidades, muy a pesar de tener familias numerosas y la abuela a cuestas, En este caso Herminia (María Galiana), el matrimonio tradicional comandado por Antonio (Imanol Arias) y Merche (Ana Duato) y los hermanos: Toni (Pablo Rivero), Inés (Irene Visedo) y Carlos (Ricardo Gómez) y diversos personajes del barrio interpretados por grandes actores como Fernando Fernán Gómez, Tony Leblanc, Enrique San Francisco o Pepe Sancho marcan de inicio a unos personajes que empiezan siendo planos, pero a finales de 1968 empiezan a trazar una curva para volverse redondos.

Cambiando la microhistoria

A fin de cuentas, el mundo estaba cambiando, sobre en el ámbito de la microhistoria. Carlitos, desde la mirada de un niño, lo presenciaba desde la victoria de Massiel hasta su detención por decir «abajo la dictadura» en una manifestación por querer el peñón de Gibraltar -campaña del régimen franquista para ensalzar su régimen patriótico. Era una más de sus intentos de buscar el patriotismo rancio que tanto deseaba Franco para su pueblo.

Pero la realidad es que la familia Alcántara se empezaba a revelar contra el status quo, cosa que a la abuela le llevaba por la Virgen de la amargura por miedo a otra guerra. Pero la gente se había quitado el temor y la palabra progreso no podía eliminarla nadie. El machismo seguía vigente en un hombre como Antonio que no entendía cómo su mujer podría ganar teniendo un mayor encargo de pantalones, pero al mismo tiempo se alegraba al saber que él tendría la firma final porque la mujer estaba supeditada al varón en el franquismo.

Ser una gatita presumida, esa era la cuestión

Aunque no era el único acto machista por inercia, otro muy claro fue cuando Toni sería el que iría a la Universidad a estudiar Derecho y, por tanto, tener el «lujo» de luchar contra el régimen en la Universidad. Otra cuestión que empezaba a traer de dolores a los Alcántara. Un hijo se estaba empezando a meter en política, ¿Dónde se podía ver eso en familias trabajadoras y trabajando como una gatita presumida?

Mientras uno de los hermanos era el elegido para que la familia ascendiera, la mayor, Inés, o la niña de los ojos de Antonio, decidía dejar de cumplir con lo que le habían establecido, el casarse, tener hijos y no cumplir sueños, dejando a Jesús (Zöe Berriatúa) y poniéndose a estudiar inglés por cumplir su sueño de ser azafata.

El barrio como una gran familia

La vida de los Alcántara no se puede explicar sin el barrio, el ficticio San Genaro en el que destaca la taberna de Tinín (Enrique San Francisco), tan precavido con que no se hablase de política en su bar. No podemos olvidar las trastadas del trío Carlos, Luis (Manuel Dios) y Josete (Santiago Crespo), este hijo de madre soltera, Clara (Silvia Espigado), que interpretaba el papel de una mujer al que miraban como apestada por no tener marido y sí un hijo.

En fin, la vida misma que cambiaba y un reflejo de aquella revolución fue el cambio de párroco en la Iglesia. Pasaron del tradicionalismo de Don Venancio (Fernando Fernán Gómez) al carácter progresista e incluso sin sotana de Eugenio (Pere Ponce).

Quién faltó en el barrio y tuvo una actuación estelar fue el hermano de Antonio, Miguel (Juan Echanove), un emigrante que se marchó a Francia para poder comer que retrató como a los españoles los trataban como mano de obra barata, haciendo los trabajos que los países más avanzados no querían hacer. Pero la guinda la puso cuando apareció en Navidad con ganas de divorciarse, cosa que en España estaba visto como una quimera.

En definitiva, toda una revolución para un siglo XX que a pesar de encontrarse en Guerra Fría, empezaba a entrar en deshielo para que el pueblo luchara arduamente por sus derechos. Ahora, en 2023, miro cómo está la sociedad, y me apena ver a gente luchando supuestamente por unos derechos que se consiguieron trabajando. Gracias Cuéntame por representar dicha lucha a la perfección.

Imagen principal: @RTVE

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