
El primer Clásico de la temporada llega marcado por algo más que la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona. Las protestas del Sevilla tras su derrota por 4-1 ante los blancos y las críticas del Betis después de caer por 2-5 frente a los azulgranas han reavivado el debate arbitral en LaLiga. Con el duelo del domingo 25 de octubre en el horizonte, el VAR y la interpretación de las jugadas amenazan con compartir protagonismo con los futbolistas. El reto será que la controversia no termine eclipsando uno de los partidos más esperados del calendario.
Dos victorias que dejan polémica
El Real Madrid llegará al encuentro después de imponerse al Sevilla en el Santiago Bernabéu. Los goles de Arda Güler, Kylian Mbappé, por partida doble, y Yan Diomande sellaron un triunfo contundente que refuerza al equipo antes de visitar al Barcelona.
Sin embargo, una acción de la primera parte ha concentrado buena parte de las críticas posteriores. En el minuto 22, Arda Güler protagonizó un forcejeo con Peque Fernández que provocó las protestas de los jugadores sevillistas, quienes reclamaron la expulsión del futbolista turco por un posible golpe con el codo.
El colegiado no mostró la tarjeta roja y el VAR no le llamó a revisar la acción en el monitor. La jugada ha abierto un debate sobre la capacidad de la tecnología para ayudar al árbitro cuando las imágenes disponibles no permiten despejar las dudas. No obstante, la polémica no demuestra por sí misma que existiera un error arbitral ni que hubiera intención de favorecer a ningún equipo.
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El Betis también cuestiona las decisiones arbitrales
La controversia no se limitó al Bernabéu. En La Cartuja, el Barcelona venció al Betis por 2-5 en un partido que también dejó decisiones discutidas por el conjunto verdiblanco.
La primera llegó antes del descanso, cuando Giovani Lo Celso marcó un gol que habría supuesto el empate a dos. Tras una revisión del VAR, el árbitro anuló el tanto al apreciar una mano de Cucho Hernández en el inicio de la jugada.
En la segunda mitad, Facundo Bernal fue expulsado con tarjeta roja directa después de un incidente con Lamine Yamal. Manuel Pellegrini criticó públicamente la actuación arbitral en la rueda de prensa posterior al encuentro y cuestionó varias decisiones que, a su juicio, tuvieron una influencia determinante en el desarrollo del partido.
Las protestas del técnico bético reflejan el malestar del equipo, pero deben distinguirse de los hechos objetivos: el gol fue anulado tras la revisión y la expulsión se produjo durante el encuentro. Valorar si las decisiones fueron acertadas exige analizar cada acción y aplicar el reglamento correspondiente.
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El VAR, una herramienta que no elimina el debate
El videoarbitraje se introdujo para ayudar a corregir errores claros en acciones determinantes. Sin embargo, su presencia no ha acabado con las controversias. En ocasiones, el debate se traslada de la decisión del árbitro a las imágenes disponibles, los criterios de intervención y la interpretación de las reglas.
La acción de Güler plantea una cuestión especialmente relevante: ¿qué ocurre cuando una jugada genera dudas, pero las imágenes no permiten alcanzar una conclusión firme?
La tecnología no puede ofrecer una certeza que las imágenes no contienen. Al mismo tiempo, las limitaciones técnicas plantean un desafío para la transparencia y la confianza de los aficionados en el sistema arbitral.
La solución no pasa por cuestionar automáticamente cada decisión ni por asumir que las protestas de un equipo demuestran que ha sido perjudicado. Pasa por explicar los criterios aplicados, mejorar los recursos disponibles y evaluar las jugadas con el mismo rigor, independientemente de los protagonistas.
Un Clásico bajo una presión añadida
El Barcelona recibirá al Real Madrid el domingo 25 de octubre a las 21:00 horas en el Spotify Camp Nou, en el encuentro correspondiente a la décima jornada de LaLiga.
El partido reunirá a dos equipos con argumentos deportivos suficientes para acaparar la atención. El Barcelona llegará después de sumar nueve victorias en sus nueve primeros encuentros ligueros, mientras que el Real Madrid buscará aprovechar el impulso de su triunfo frente al Sevilla.
En este contexto, la actuación arbitral estará sometida a una enorme exposición mediática. Cada falta, protesta o revisión será analizada al detalle, y cualquier decisión discutida puede convertirse rápidamente en el centro de la conversación.
La designación del colegiado y la preparación del equipo arbitral forman parte de la previa, pero no deben confundirse las preferencias expresadas por analistas con nombramientos oficiales. Lo importante será que el árbitro designado aplique un criterio coherente y gestione la presión sin dejarse condicionar por el ambiente.
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Que el fútbol vuelva a ocupar el centro de la escena
El arbitraje forma parte del juego y sus decisiones merecen un análisis crítico cuando existen motivos para ello. Pero hay una diferencia entre examinar una acción controvertida y permitir que una polémica explique por sí sola todo lo ocurrido en un partido.
El Clásico ofrece mucho más que un debate arbitral: enfrenta a dos equipos con estilos, futbolistas y planteamientos tácticos capaces de decidir el resultado. El duelo entre sus estrellas, la batalla por el centro del campo y la capacidad de cada entrenador para explotar las debilidades del rival deberían ocupar el primer plano.
La exigencia de transparencia no está reñida con la defensa del espectáculo. Al contrario, un arbitraje consistente y unas explicaciones claras ayudan a que el análisis se centre en el fútbol.
El domingo, Real Madrid y Barcelona tendrán la oportunidad de demostrarlo sobre el césped. Porque el mejor escenario para el Clásico es aquel en el que las decisiones arbitrales se juzgan con rigor, pero el protagonismo termina perteneciendo a los futbolistas.
Imagen principal: Photo by Alex Caparros/Getty Images
Por Lourdes Serra; pueden seguirme en Instagram @lourdeserra.



