
De ser un defensor encargado de proteger la banda a convertirse en un pieza clave en la construcción del juego, la evolución táctica del lateral refleja la transformación del fútbol moderno.
Durante décadas, el lateral ha sido una figura estrechamente asociada a la defensa: proteger la banda, frenar al extremo rival y ofrecer una salida sencilla en ataque. Sin embargo, la evolución de los sistemas de juego y la creciente importancia de la posesión han transformado radicalmente su papel.
El lateral ha dejado de ser esa posición históricamente relegada a un segundo plano para convertirse en una de las piezas más versátiles del fútbol moderno. Su evolución no solo refleja un cambio de funciones, sino también una nueva manera de entender el espacio y la construcción del juego.
En este artículo, exploraremos cómo ha evolucionado la figura del lateral a lo largo de la historia y qué factores tácticos lo han convertido en un indispensable del fútbol actual.
Un fútbol sin laterales
Con el nacimiento del fútbol en Inglaterra a mediados del siglo XIX, los equipos fueron desarrollando sus primeros sistemas tácticos, hasta que la formación 2-3-5 se convirtió en el sistema predominante. Era un fútbol casi de patio de colegio, en el que primaban las jugadas individuales y la única prioridad de los equipos era avanzar hacia la portería para marcar goles. Los sistemas tácticos concedían un gran protagonismo a los delanteros, mientras que la defensa quedaba en manos de un número reducido de jugadores.
En aquella época, los laterales todavía no existían como una posición definida tal y como la conocemos hoy. En su lugar, los right-half y left-half ocupaban los costados de la línea de tres «centrocampistas», desempeñando una función híbrida entre los laterales y los mediocentros actuales. Su principal cometido era contener al extremo y al insider rival de su banda, participando en las tareas defensivas con el apoyo de los dos defensores, conocidos como full-backs.
En 1925, la regla del fuera de juego pasó a exigir solo a dos defensores para habilitar a un atacante, obligando a los equipos a reorganizar su defensa. Surgió así la formación WM (3-2-5), ideada por Herbert Chapman, entrenador del Arsenal por aquel entonces. Este sistema se extendió internacionalmente y fue adaptado por Flávio Costa, entrenador del Flamengo, quien desarrolló la llamada «diagonal» al retrasar al mediocentro derecho y adelantar al insider izquierdo. Esta modificación anticipó la transición hacia los sistemas con cuatro defensas, que se implementaron definitivamente a mediados del siglo pasado, aflorando así la posición del lateral.

Los orígenes del lateral
En una época dominada por extremos desbordantes del «arquetipo Stanley Matthews», el lateral surgió como una respuesta a una necesidad del propio fútbol: proteger los costados. A partir de entonces, se asentó la idea de que el lateral debía ser un futbolista de gran fortaleza física, destacado por su solidez defensiva y ante todo, por su simpleza. Una concepción que perduró en el conocimiento colectivo durante gran parte del siglo XX.
Esta función eminentemente defensiva los convertía en una de las posiciones menos valoradas del fútbol y, en ocasiones, en una figura prácticamente marginada. Aún con esto, algunos futbolistas lograron brillar y alcanzar el estatus de leyendas sin renunciar al perfil del «lateral de la vieja escuela».
El caso más representativo es el de Paolo Maldini, acompañado por otros discípulos del «catenaccio» como Tarcisio Burgnich, Claudio Gentile o Giuseppe Bergomi; aunque también despuntaron otros fuera de Italia, como Berti Vogts en Alemania, Lillian Thuram en Francia o José Antonio Camacho en España.

No obstante, siempre se dice que la excepción confirma la regla, y este no es un caso diferente. En los 50’s y 60’s, Nilton Santos y Giacinto Facchetti rompieron con los cánones tradicionales de la posición, traspasando esa barrera invisible que parecía frenar a los laterales cuando llegaban al centro del campo. Su capacidad para sumarse al ataque supuso una auténtica novedad en un puesto hasta entonces asociado exclusivamente a tareas defensivas.
Con el tiempo, estas internadas dejaron de entenderse como una demostración de poderío físico para consolidarse como un recurso táctico. Fue entonces cuando aparecieron los carrileros, puñales ofensivos capaces de recorrer toda la banda, con Roberto Carlos como el gran exponente de esta evolución.
El lateral contemporáneo: una posición, muchas funciones
La concepción del lateral ha cambiado radicalmente con la llegada del siglo XXI. Los equipos ya no se conforman con un defensor fiable y discreto, sino que buscan futbolistas con un físico privilegiado, capaces de ofrecer garantías defensivas y, al mismo tiempo, marcar diferencias en ataque.
Gran parte de culpa en esta evolución la tiene Pep Guardiola, quién entendió que el lateral debía ser un arma ofensiva determinante, y no tan solo uno más en el campo. Por ende, creó la figura del lateral invertido al introducirlos por dentro para generar superioridad numérica y favorecer la circulación de balón. Lo probó en primer lugar con Dani Alves en el Barça, y lo consolidó más adelante con Philipp Lahm en el Bayern de Múnich y con João Cancelo en el Manchester City.

El lateral moderno un gran cambio
Asimismo, el lateral ha diversificado sus funciones en el fútbol moderno, asumiendo roles muy variados. Algunos destacan por su capacidad para organizar el juego y filtrar pases, como Trent Alexander-Arnold y Alejandro Grimaldo. Otros actúan como una prolongación de los centrales, aportando solidez y capacidad para salir con el balón, como Joško Gvardiol y Jurriën Timber.
Sin embargo, la representación más evidente de lo que supone ser un lateral moderno es sin duda alguna Nuno Mendes. El portugués es excelso en todos los registros: diferencial en ataque, sólido en defensa, un portento físico y un jugador con un golpeo y un desplazamiento de balón sobresalientes. Además, su calidad técnica y versatilidad le permiten adaptarse a diferentes contextos tácticos con una facilidad asombrosa. A su corta edad, ya se ha consolidado como el mejor lateral del mundo, y reúne las condiciones necesarias para convertirse en un referente histórico en su posición.
Imagen principal vía: (Photo by Michael Steele / Getty Images)
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