
El catalán ha logrado un total de 18 títulos pero sobre todo ha conseguido cambiar la mentalidad del equipo y crear un proyecto en base a su estilo de juego.
El 1 de febrero de 2016, el Manchester City anunció la llegada de Pep Guardiola como entrenador a partir de la temporada siguiente. Aquel comunicado no celebraba un título ni una victoria memorable, pero sí marcó el inicio del proyecto más ambicioso en la historia del club inglés. Diez años después, ese nombramiento se recuerda como el punto de partida de una era que transformó al City en una de las grandes potencias del fútbol mundial.
En aquel momento, el Manchester City ya era un club importante en Inglaterra. Había ganado la Premier League, contaba con una plantilla competitiva y con el respaldo económico de Abu Dabi. Sin embargo, seguía siendo un equipo con una asignatura pendiente clara: la regularidad al máximo nivel y, sobre todo, la conquista de Europa. El ciclo de Manuel Pellegrini estaba cerca de agotarse y el club buscaba algo más que resultados inmediatos. Buscaba identidad.
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Un inicio complicado, pero necesario
La primera temporada de Guardiola (2016-2017) no fue sencilla. El City no ganó grandes títulos y quedó lejos del dominio que se esperaba. Sin embargo, aquel año fue clave para entender lo que vendría después. Pep comenzó una profunda transformación del vestuario, cambió hábitos, exigió una adaptación total a su idea de juego y sentó las bases de un estilo que, con el tiempo, se volvería casi imparable.
Más allá de los resultados, el City empezó a reconocerse en el campo: posesión, presión alta, protagonismo con el balón y una clara intención de dominar los partidos desde el juego. A partir de la temporada 2017-2018, el proyecto comenzó a dar frutos de manera contundente. El Manchester City se convirtió en el equipo dominante de la Premier League, conquistando seis títulos de liga bajo la dirección de Guardiola y firmando campañas históricas por número de puntos y regularidad.
A esos campeonatos domésticos se sumaron cuatro Copas de la Liga, dos FA Cup y varias Community Shield, consolidando una hegemonía pocas veces vista en el fútbol inglés moderno. Jugadores como De Bruyne, Bernardo Silva, Stones o Rodri se convirtieron en piezas clave de un sistema perfectamente engranado. El equipo no solo ganaba, sino que lo hacía con una autoridad y una identidad reconocible en toda Europa.
La consagración definitiva
El gran objetivo pendiente durante años fue la Champions League. Tras varios intentos frustrados, el Manchester City logró al fin conquistar Europa en la temporada 2022-2023, culminando el proyecto con un histórico triplete. A ese éxito se sumaron posteriormente la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, confirmando al City como el mejor equipo del mundo en ese ciclo.
Con esos títulos, el club dejó definitivamente de ser un aspirante para convertirse en una referencia absoluta. Guardiola había logrado algo excepcional en el fútbol moderno: mantener la excelencia temporada tras temporada, sin renunciar a su idea de juego.
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Maestro de maestros
Más allá de los títulos, la influencia de Guardiola se extiende a los banquillos de toda Europa. Su manera de entender el juego ha marcado a una nueva generación de entrenadores que, en muchos casos, han convivido con él como jugadores o miembros de su cuerpo técnico.
Mikel Arteta, su segundo entrenador en el Manchester City, ha trasladado muchos de sus principios al Arsenal, devolviendo al club londinense a la élite inglesa. Xabi Alonso, aunque con un estilo propio, ha heredado conceptos claros de control, salida de balón y protagonismo con el juego que recuerdan al Guardiola jugador y entrenador. Incluso figuras como Vincent Kompany, capitán del City durante los primeros años de Pep, han iniciado su carrera en los banquillos bajo una clara influencia de ese modelo basado en la idea antes que en el resultado.
Diez años después, un legado incuestionable
Hoy, diez años después del anuncio de su llegada, Pep Guardiola acumula 18 títulos oficiales con el Manchester City y ha protagonizado la etapa más exitosa en la historia del club. Pero su impacto va más allá del palmarés. Ha cambiado la mentalidad, el estatus y la forma en la que el City es percibido dentro y fuera de Inglaterra.
Aquel 1 de febrero de 2016, el Manchester City no levantó un trofeo. Ganó algo mucho más valioso: un proyecto. Y una década después, ese proyecto se ha convertido en una de las eras más dominantes que se recuerdan en el fútbol europeo.
Imagen principal vía: Michael Regan / Getty Images
Por Ángel Pérez Galán; pueden seguirme en X @Angelito11P, Instagram @angelpe_2003.
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