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W Series: ¿paso hacia la igualdad o discriminación positiva?

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Artículo de opinión sobre toda la veda de debates que ha abierto la categoría femenina por excelencia del Motorsport.

La temporada 2021 de Fórmula 1 traerá grandes novedades en forma de fichajes golosos como el de Sergio Pérez por Red Bull, Daniel Ricciardo por McLaren, Carlos Sainz por Ferrari y Fernando Alonso por Alpine, al igual que circuitos como el de Zandvoort o la incorporación de Steffano Domenicalli como CEO de Liberty Media, pero tampoco podemos destacar la incorporación de las W Series como categoría telonera anterior a la presencia de la Fórmula 1.

Se trata de una competición proyectada con la finalidad de impulsar la carrera de las mujeres en el Motorsport, buscando el mayor incremento de sus posibilidades para entrar en la Fórmula 1, en la que tres españolas han tenido la oportunidad de ser partícipes, Belén López, Belén García y Nerea Martí, y por supuesto, inician el 2021 con una motivación por las nubes de cara a sus ansias de victoria.

Dentro de esta motivación por compatir paddock con las mayores leyendas de la Fórmula 1, el debate permanece en las entrañas de toda persona que ve la competición como respuesta la famosa pregunta de ser o no ser de William Shakespeare, ya que  un deporte que plasma los resultados gracias a la eficacia de las matemáticas no puede pasar inadvertido ante posibles opiniones encontradas cuando la igualdad asoma por la puerta.

De una forma u otra, la lucha por la  igualdad de género asoma por todos los rincones que uno pueda imaginar, sea para debatir si es necesario llevar a cabo esa batalla o, en su defecto, cuáles son los errores a corregir si queremos superar dicha barrera utópica. Las W Series albergan esta pelea sin cuartel, ya que existen alabanzas y discrepancias hacia esta iniciativa.

Las alabanzas son archiconocidas puesto que podemos tener en escena a más mujeres capaces de dar enormes dosis de espectáculo a los mandos de un monoplaza, pero también existe un gran dilema: ¿estamos ante un inicio de segregación en el Motorsport? Al fin y al cabo, se trataba del único deporte que no separaba sus competiciones por cuestiones estrictamente de género, cosa que si hacen el Tenis, Baloncesto o Fútbol, entre otras modalidades deportivas.

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Como defensa a las W Series, podemos decir que su finalidad es la de la promoción, puesto que se procede a seleccionar quiénes apuntan a tener éxito en el motor y, sobre todo, deben realizar una temporada llena de resultados para permanecer, sabiendo que el límite de permanencia queda reducido a dos años porque sus carreras son exclusivamente de promoción. De todos modos, deja en evidencia cómo muchas veces se recurre al racismo positivo como muestra maquiavélica de la búsqueda del bien.

A pesar de la benevolencia de las intenciones, podemos dejar entrever que el error de bulto radica en las categorías base, ya que si es extremadamente complicado de por sí llegar a ocupar un lugar entre las 20 bestias elegidas para pilotar los prototipos más innovadores del planeta Tierra, más empinada se hace la cuesta si sabemos que arrastramos años de polarización y etiquetas que han alejado a muchas mujeres del Motorsport, poniendo casi imposibles sus opciones para recalar en la Fórmula 1 si nos ceñimos al apartado estrictamente estadístico. No obstante, ha habido mujeres que han demostrado una enorme velocidad como Balba Camino durante décadas en diversos Campeonatos de España, Danica Patrick ha llegado a ganar carreras y a sumar podios en pruebas de la IndyCar Series, Jutta Kleinschmidt ha llegado a ganar el París-Dakar o Michelle Mouton ha llegado a ser subcampeona de rallies allá por 1982.

Por tanto, los comentarios «cuñados» de grandes voces como Helmut Marko o Bernie Ecclestone quedan vapuleados, tanto los que consideran a las mujeres con falta de instinto asesino y a aquellos discursos demagógicos que utilizan las diferencias fisiológicas entre hombre y mujer. Con respecto a este segundo techo de cristal, cabe destacar que este contraste queda neutralizado a base de trabajo físico y constancia, ya que si teenagers millennials como Max Verstappen o George Russell han podido pilotar un Fórmula 1 al máximo nivel sin haber llegado al cénit de su desarrollo, una mujer puede hacer lo propio, y Tatiana Calderón ha demostrado nivel para pilotar un Alfa Romeo. Además, el Mundial no lo gana el tipo más es culturizado, sino quién más talento tiene, ya que Michael Schumacher y Lewis Hamilton no son precisamente el mismísimo Arnold Alois Schwarzenegger. Sabiendo todo esto, toca esperar y ver cuál es la cosecha que recogen las w Series. 

 

Fuente de la imagen: @WSeriesRacing

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