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Un verdadero equipo

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La temporada de la liga ACB terminó el pasado martes, cuando el Real Madrid se impuso al local, Baskonia, por 85 a 96 y se coronó campeón con un 3-1 en el playoff final. Los de Laso cerraron así un año excelente en el cual tuvieron que reorganizarse debido a las diversas lesiones que mermaron al equipo a lo largo de la campaña. Por el lado de los vascos, una temporada muy buena que ilusiona de cara al año que viene si se mantienen algunas piezas claves.

 

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Hace unos días, cuando el Madrid barrió al Gran Canaria y avanzó hacia la final, escribí que la mayor virtud de los blancos era la amplitud de su plantilla, y que, si uno de sus jugadores no tenía un buen día, lo tenía otro, o más aún, lo tenían todos. En estas finales esto fue lo que lo hizo imponerse; una rotación larga y un entrenador que supo administrar perfectamente esta plantilla.

Llull, el increíble, por fin dio señales de ser humano y se evidenció su falta de ritmo, aunque siempre dejando destellos de calidad. Tavares fue un muro, uno de esos que no te dejan ver lo que hay del otro lado y en los que rebota todo lo que tires. Campazzo fue de menos a más, terminando el 4º partido con sensaciones similares a las que tuvo durante la temporada regular. Causer fue clave para darle frescura al ataque con su agresividad hacia el aro. Thompkins cumplió un rol fundamental, abrir la pista, y a eso le sumó su buena mano. Felipe hizo gala de su experiencia y lastimó cada vez que estuvo en cancha. Ayón fue otro de los jugadores que fue creciendo a lo largo de la serie. Taylor, uno de los pilares de la defensa, supo aprovechar sus oportunidades con algunos triples importantes. Anthony Randolph fue el único de los habituales que participó poco y nada en estas finales. Además de las aportaciones de todos estos jugadores, el Real Madrid tuvo cuatro pilares: Rudy Fernández, Luka Doncic, Jaycee Carroll y Pablo Laso.

Carroll en las finales

Luka no fue la estrella en los primeros dos partidos, aunque tanto en el tercero como en el definitivo fue fundamental, sobre todo a la hora de ejercer su liderazgo y de controlar los tiempos del equipo. Jaycee jugó a un ritmo increíble, nunca antes visto. Promedió prácticamente la misma cantidad de minutos que de puntos y supo explotar al máximo sus recursos cuando le defendieron bien el triple -aunque parezca imposible defender bien su tiro de tres-. Como bien dijo Nocioni, es un asesino. Rudy fue la voz de la experiencia, ese jugador que se las sabe todas, pero que aún sigue sumando cosas a su juego. Fue probablemente el más inteligente a la hora de defender (con varios robos de balón en momentos importantes) y supo seleccionar bien sus tiros. Acabó estos playoffs con una exhibición magnífica, dando un empujón anímico a los suyos con un genial 2º cuarto en el último encuentro y coronándose con el MVP.

Finalmente, hay que destacar, una vez más, a Pablo Laso. El entrenador del Madrid ha logrado que sus jugadores entiendan que la libertad de juego tiene que ir ligada a la disciplina. Que para poder jugar a un ritmo tan alto de ataque como él quiere, hay que defender muy duro. Y, sobre todo, que nunca hay que rendirse, incluso cuando pierdes a tu mejor jugador por 8 meses o cuando empiezas una serie de playoffs final perdiendo el primer partido en casa. Laso ha logrado que sus jugadores se conviertan en un verdadero equipo con un objetivo común, ser campeones. ¡Y vaya si lo han logrado!

Imagen de portada: ACB Photos

 

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