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Un puente sin construir

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El Barcelona está perdiendo el mandato en resultados, la hegemonía de su modelo y sobre todo su identidad porque no ha sido capaz de reemplazar unas piezas imprescindibles en su modelo

¿Cómo es posible que el Barcelona solo haya ganado una Champions en los últimos 8 años? ¿Qué ha pasado para que el Barcelona solo haya disputado una final de la Champions en los últimos 8 años? No, como algunos nos quieren hacer creer, la respuesta no se encuentra en que los árbitros pitan en contra del Barcelona y a favor del Real Madrid o del rival de turno. Tonterías para intentar, sin éxito, tapar la realidad. Ojo, en vez de preguntarnos porque no gana la Champions, deberíamos preguntarnos más porque el Barcelona está perdiendo su identidad, eso que le convierte en un club único en el mundo. ¿La respuesta? Habrá bastantes, pero personal y principalmente me quedo con la incapacidad del club de reemplazar esas piezas imprescindibles en el modelo Barca.

Como casi siempre, y aunque el ojo humano no lo pueda percibir en ese instante, las crisis de los clubes nacen en los momentos de mayor éxito. Vayámonos al inicio de esta última década, tiempos en los que la hegemonía del modelo y los resultados del Barcelona era totalmente abusivo. De repente, se marcha Txiki Beriguistain, el cerebro de la mirada larga. Al día siguiente, se marcha Guardiola, el guardián del paso corto. Al otro día se marcha Puyol, el gran capitán y controlador de egos. Horas después se va Xavi, el filtro que depuraba cada balón convirtiéndolo en el nacimiento de una y otra jugada modelo Barca. Minutos después se fue Iniesta, el canalizador y adaptador del balón Modelo Barca al juego desequilibrarte en los metros finales del tridente ofensivo. Segundos después, se esfumo la identidad del Barcelona.

¿Cuál fue el problema? Que con cada marcha de cada pieza el club no fue capaz de reemplazarlas. Pero, principalmente me quedo con la pieza de Txiki Beriguistain. El Barcelona se quedo sin mirada lejana, y se aferro a sobrevivir con los últimos años de carrera de Xavi e Iniesta. Mientras tanto, en la Selección Española y con su ADN Barca, estaban los Juan Mata, Santi Cazorla, David Silva y compañía. Jugadores más jóvenes y con menos kilómetros en sus piernas, lo suficiente para servir de puente hasta la irrupción de los Riqui Puig y Fati.

En los últimos años de Xavi, Iniesta y Puyol, La Masía no aportaba jugadores al primer equipo. Pero en los alevines e infantiles ya estaban destacando muy por encima del resto los Riqui Puig y Ansu Fati. Entonces, los directivos de aquella época, que prácticamente son la gran mayoría de la actual directiva, parece ser que no se dieron cuenta o no quisieron darse cuenta de ello. Debieron de ver que dentro de 6 o 7 años La Masía le iba a proporcionar esos jugadores que tendrían otra década de mando y responsabilidad con el modelo a través de la pelota, pero que mientras tanto y para llegar ahí se debía fichar a esos ‘jugadores puente’, los Mata, Silva y Cazorla, para seguir ganando mientras el modelo no se ponía en discusión. El club no tuvo mirada larga, decidió arriesgar a pasar a pie por un rio muy bravo antes que construir un puente, y por el camino está perdiendo el mandato en resultados, la hegemonía de su modelo y sobre todo su identidad.

 

Imagen vía: Jordi Cotrina.

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