El AEK de Atenas recibía al Real Madrid en la jornada 4 de Champions. Los de Mourinho llegaban en un estado de forma casi inmejorable, con seis victorias consecutivas. Además, afrontaban el partido con el objetivo de lograr el cuarto triunfo en esta edición de la Champions.
Alineaciones
XI del AEK Atenas: Brignoli; Rota, Moukoudi, Relvas, Pilios; Arriaga, Kairinen, Majer, Koita; Jovic y Gacinovic.
XI del Madrid: Courtois; Dumfries, Militao, Rüdiger, Cucurella; Bernardo, Camavinga; Diomande, Bellingham, Vinicius y Mbappé.
Bellingham empata de espuela
El partido empezó alocado y con mucho ritmo por parte de los dos equipos. De hecho, Courtois tuvo que sacar el pie para rechazar un disparo de Gacinovic en el minuto cuatro.
El Madrid quería dominar a través de la pelota, pero el AEK no se escondía y defendía envalentonado. Con la misma valentía con la que defendía, también atacaba. Cuando los griegos atacaban tras recuperación, salían lanzados al contraataque. De esta manera llegó el primer gol de los Kitrinomavri. Koita recibió escorado, recortó a Cucurella y pegó un zurdazo al palo corto al que Courtois no pudo llegar.
Después de este primer tanto, el encuentro cambió poco. Los merengues estaban siendo superados por el ritmo del conjunto heleno, que se imponía en los duelos y atacaba con muchos espacios. El guardameta belga del Madrid tuvo que intervenir de nuevo ante Gacinovic, que estaba siendo un dolor de cabeza para la defensa blanca.
Evidentemente el conjunto heleno no iba a aguantar así todo el partido. El Real Madrid empezó a bajar las pulsaciones del partido y comenzó a hundir poco a poco a los de Marko Nikolic. El conjunto blanco estaba llegando a área rival, y lo hacía con facilidad. Diomande y Vinicius probaron al portero, e incluso Bellingham anotó pero el VAR lo acabó anulando.
Aunque el AEK estaba más cohibido, también transitaba cuando podía. Los de Mourinho continuaron su plan y acabaron castigando. Cucurella centró al área y Jude Bellingham remató de espuela con su pierna izquierda. Un gol de bella factura que igualó el partido.
Con el empate en el marcador, el Madrid siguió creciendo y se puso el mono de trabajo en términos de presión y de control del partido. Los merengues defendían hacia adelante y acorralaban a un AEK Atenas que no tenía recursos para salir desde atrás.
La fragilidad de los griegos era palpable y el Madrid cada vez se veía más cerca del segundo gol. Finalmente, el primer tiempo acabó con empate a uno.
⚖️ Empate al descanso en Atenas. pic.twitter.com/QeybwHMnUs
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) November 4, 2026
Valverde desatasca
El segundo tiempo comenzó en la misma tónica en la que acabó el primero. El AEK Atenas dispuso un bloque aún más bajo gracias a las empujonas del Madrid, los griegos estaban acorralados.
Los blancos estaban asentados en campo rival y e iban llevando el partido a su terreno. La banda derecha con Diomande y Dumfries se convirtió en la principal amenaza para romper la línea defensiva del conjunto heleno. El Real Madrid tenía claro cuál era el camino, pero el buen hacer del AEK atrás estaba empezando a impacientar.
Militao desde lejos y Cucurella a bocajarro en el área tuvieron dos grandes ocasiones de gol, pero Brignoli y la defensa respectivamente, impidieron que acabaran en gol.
Mbappé y especialmente Vinicius, no estaban inspirados ante la encerrona de los Dikefalos Aetos, y aunque Bellingham no dejaba de probarlo, el Madrid no encontraba la vía. Ante esta situación y con los cambios de Mourinho (Valverde por Bernardo y Endrick por Diomande), el partido se partió por momentos.
Asentados atrás, los griegos estaban cómodos a pesar de que el cansancio les estaba pasando factura. Además, con ese contexto de partido, el AEK pudo coger oxígeno y salir, aunque sus internadas eran más bien fugaces.
El Madrid estaba pecando de horizontal y se le atascaban los ataques. El conjunto amarillo y negro aprovechó este bajón del Madrid y se adelantó en el minuto 75´. Pilo finalizó una transición liderada por Koita e hizo el 2-1.
El Madrid no bajó los brazos y tan solo tres minutos más tarde empató a dos. Dumfries atacó la profundidad desde la derecha y sirvió un balón raso que Mbappé remató a placer.
El partido estaba roto y aunque el Madrid estaba volcado arriba, cualquiera de los dos podía meter. Salvo Militao y Rüdiger, el Madrid había puesto toda la carne en el asador con todo el equipo cerca del área de Brignoli. Con los laterales bien abiertos, los blancos acumulaban a muchos jugadores por dentro. Es por ello que recurrían a los centros laterales, aprovechando que había tres delanteros centro sobre el campo, tras la entrada de Endrick y Espí.
Si el AEK salía, el Madrid sacaba partido de los espacios que los griegos concedían. Pero en defensa posicional, el Madrid no daba con la tecla por más que insistía. Ante la falta de ideas, una acción individual desatascó el partido en favor de los blancos. El recién ingresado Valverde chutó con potencia desde la zona izquierda de la frontal para hacer el 2-3.
El AEK no tuvo tiempo para reaccionar y el Madrid se llevó los tres puntos gracias a la genialidad de Fede Valverde.
💪 ¡HASTA EL FINAL!
✅ ¡Victoria en Atenas en los minutos finales! pic.twitter.com/Rb6klDTvPZ— Real Madrid C.F. (@realmadrid) November 4, 2026
Imagen principal vía: (Photo by Angelos Tzortzinis / AFP via Getty Images)
Por: Pablo García-Argudo Sánchez, pueden seguirme en X @pablogarciaars, Instagram @pablo_garciaars.
