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Un amor para la eternidad

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El Real Madrid y la Champions esa unión indivisible que lleva vigente casi desde que el fútbol es fútbol. Y es que, los blancos tienen un no se que, que se yo que cuando escuchan la música de la Champions, y ven correr el balón de estrellas se transforman, y se convierten en algo más parecido a la armada invencible, que a un equipo de fútbol, ya que el idilio blanco con la Champions es la historia de un amor que durará para la eternidad.

Un amor eterno o al menos eso parece lo que hay entre la competición del balón estrellado y el equipo merengue, prueba de ello es ese dato que nos dice que el los chicos de Zidane han estado en cuatro de las últimas cinco finales de esta competición, pero no contentos con eso, los blancos han ganado las tres que han disputado hasta la fecha. Además, los blancos pueden ser los primeros en hacerse con tres Champions seguidas.

Esta final parece ser la más fácil que los blancos han disputado en el último lustro. Y es que, si hay un equipo que es favorito siempre que juega una final, ese es el Real Madrid, ya que hace más de treinta años que la escuadra merengue no pierde un partido de estas características en Europa. Por eso, y por la poca experiencia de este Liverpool en finales, los blancos son más favoritos que nunca para hacerse con el titulo en la final de Kiev.

Pero pese a eso, si algo va en el ADN blanco en partidos de este tipo, es que nunca se confía. El Real Madrid de las finales siempre sale a comerse el campo, a dejarlo todo por un escudo que todos sus jugadores aman y a intentar jugar ese fútbol que tantas veces ha enamorado a toda Europa. Y es que, el Madrid no es un equipo más, en la competición del balón de estrellas, como hemos dicho antes, los blancos son el equipo.

Pero todo esto, que un servidor les ha contado en las líneas anteriores, se queda en parafernalia inservible si el conjunto madrileño no es capaz de mostrar su mejor cara esta noche en el Olímpico de Kiev. Y es que, el Madrid es superior pero eso hay que demostrarlo sobre el césped. Pero si nos guiamos por lo que ha sucedido en las últimas finales, los blancos siempre han partido como favoritos, y siempre han demostrado ese favoritismo en el campo de juego.

Por eso, el Real Madrid no debe cambiar lo que ha hecho sobre el campo en todas las finales que ha disputado en la era Zidane. Si los blancos salen al campo con la misma ilusión, intensidad y ganas de jugar un buen fútbol, que en Lisboa, Milán y Cardiff, todo irá bien para un equipo blanco, que como hemos dicho al inicio de este texto, parece tener con la orejana una relación amorosa, que parece que nunca acabará.

Autor del Artículo: Javier Fernández Lillo

Fuente de la imagen: MARCA

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