Cultura

Star Wars: El ascenso de Skywalker, el final de otra era

J.J. Abrams finaliza la historia de Rey y Kylo Ren con una narrativa trepidante, búsquedas de identidad, efectos especiales y, sobre todo, multitud de escenas que hacen referencia a la trilogía original, terminando no solo la última historia, sino la saga al completo.

Star Wars ya tiene fin. La última trilogía de la saga ha concluido con El ascenso de Skywalker, y con ello la historia de Rey y Kylo Ren. La novena película ha logrado darle un final digno a la historia de la familia Skywalker, desvelando al mismo tiempo todas las incógnitas que se planteaban desde El despertar de la fuerza, como los orígenes de la protagonista.

La narrativa trepidante, los efectos especiales o el «fan service» caracterizan a un film que ha conseguido alcanzar las expectativas del público a pesar de las complejidades a las que se enfrentaban los técnicos. La película de J.J. Abrams consigue en dos horas y media desvelar las incógnitas de la trama, cerrar las historias de todos los personajes, hacer un gran homenaje a las anteriores trilogías y todo ello con las escenas de acción trepidantes que caracterizan a Star Wars.

Una historia con matices

La evolución de la protagonista y la búsqueda de la propia identidad son los temas principales a los que recurre esta película. Rey tiene un conflicto consigo misma que se refleja en las visiones del Lado Oscuro que la atormentan. Al final, El ascenso de Skywalker trata precisamente de eso, de como la protagonista supera su vínculo familiar con Darth Sidius para convertirse en una Skywalker por méritos propios, encontrando así su lugar tanto en el universo como en la Fuerza

Imagen vía: Starwars.com

Asimismo, la búsqueda de identidad de Rey no se habría completado sin Kylo Ren, el personaje más conflictivo de la trilogía. La turbulenta historia del joven padawan que traicionó a su familia para unirse al Líder Supremo Snoke y, por ende, a Palpatine, es tan complicada como emocionante. En Los últimos Jedi comienzan los remordimientos por el asesinato de Han Solo, al igual que las dudas sobre su propia identidad. La conexión que tiene con su madre, que le llama justo antes de morir, acrecenta la conflictiva duda sobre su propia identidad. Son las palabras de Rey después de su batalla en los restos de la Estrella de la Muerte lo que le lleva al momento cúlmen de la decisión de dejar de lado a Kylo Ren para volver a ser Ben Solo. Pero no habría llegado a esta sin la aparición de su padre que, a modo de espíritu, le perdona para que pueda continuar con su evolución.

Ambos personajes acaban completando su viaje enfrentándose a Palpatine en Exegol. La primera consigue invocar a todos los Jedi para que la ayuden a derrotarlo, con lo que muere destruyendo al Lado Oscuro y culminando su evolución. Más tarde lo hace Ren, que da su vida para entregársela a ella. Al final la conexión que los une es más fuerte que cualquier poder externo, lo que continúa la esencia de Disney, aunque quizá lo llevaron demasiado lejos con su beso final.

¿Los fans al servicio de la película o la película al servicio de los fans?

Como se puede observar con El despertar de la Fuerza, esta última trilogía no solo está pensada para dar continuidad a la historia con nuevas tramas, sino también para homenajear a la original. Es por ello por lo que concluye el universo de Rey y Kylo Ren, además del argumento de muchos otros personajes de la primera trilogía.

Imagen vía: Starwars.com

Muchas referencias a personajes, objetos o lugares que formaron la historia principal están presentes en este nuevo episodio, lo que dificulta la continuidad de la trama. Aunque algunos cameos están bien construidos, como la nave que Luke Skywalker no pudo levantar en su entrenamiento con Yoda en El Imperio contraataca y que finalmente lo consigue frente a Rey, otros no tienen niguna relevancia para la historia. La aparición de Lando Calrissian, el piloto que ayuda a Luke a destruir la Estrella de la Muerte en Una nueva esperanza o las tomas de los ewoks en Endor contribuyen a la imagen de «fan service» que tiene el film. La narración acaba convirtiéndose en un homenaje en sí mismo, mostrándole a los fans lo que quieren ver.

A pesar de la multitud de referencias a personajes, dejan de lado a R2-D2 en la trama, siendo enteramente sustituido por el droide BB-8. Otro olvido imperdonable sería Obi-Wan Kenobi, uno de los precursores de la historia al que, sin embargo, le dedican una mísera línea en el desenlace de la lucha contra Palpatine. Por último, el desprecio más acusado por parte de los fans es el que se le hace a Rose Tico, personaje principal en Los últimos Jedi que queda relegada a un tercer plano en la última entrega. En el metraje final aparece 1 minuto y 23 segundos, mientras que en la dirigida por Rian Jonhson supera los 10 minutos.

La película acaba donde comenzó su antecesora, en Tatooine, con los dos soles en el horizonte y el ascenso de Rey confirmándose como una Skywalker. Así, J.J. Abrams consigue que tenga un final redondo sin perder la esencia del universo Star Wars, aunque también sin riesgos en la trama.

Un ritmo demasiado frenético

J.J. Abrams se negó en un principio a culminar esta saga, y con muchos argumentos a su favor. Los cambios en la trama de la anterior película, la responsabilidad de terminar la saga y el poco tiempo que disponía para hacerlo era el contexto en el que estaba envuelto el film. Finalmente, consiguió realizar la película de una forma decente, aunque quizás demasiado acelerada.

Imagen vía: Starwars.com

Con un metraje de 2 horas y media, J.J. Abrams consigue borrar todo lo acontecido en la anterior película, acabar la trama de los personajes de la última trilogía, hacer un homenaje a Carrie Fisher, aunar multitud de referencias de la historia original, y no perder el ritmo que caracteriza a la saga. Todo ello hace que la narración de la historia se vea muy afectada, llegando incluso a haber incoherencias dentro de ella. El poco espacio que tienen los personajes y el propio espectador para asimilar lo que está sucediendo hace que escenas claves en el transcurso de la trama se vean reducidas a lo mínimo, mermando la intensidad de las emociones que enfrentan los protagonistas. El ejemplo más banal podría ser la «muerte» de Chewbacca, ya que Rey, Poe y Finn tienen unos pocos segundos para asimilar que se ha ido antes de descubrir que no es cierto e ir a salvarlo. Escenas sin resolver como la de Ren y Rey en la que luchan por tomar el control de la nave en la que se encuentra el wookie evidencian la falta de escenas de transición tan necesarias en una película.

Imagen principal vía: Starwars.com

Por: Natalia Aguilera

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