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Seis espadas: «misma ambición, distinto objetivo»

@ScuderiaFerrari
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Artículo que narra diferentes historias y, busca expresar la esencia del deporte

Todos queremos ser Rafa

El Open de Australia pasará a la Historia por la feroz rebeldía de Novak Djokovic a las leyes australianas. Resultaba triste pensar que un torneo de tal calibre pasaría a la Historia porque la falta de empatía se impusiese usando dos ideas contrapuestas en vano. Al fin y al cabo, deporte es deporte y sus valores necesitan embajadores.

Fue el momento en el que Rafa Nadal hizo acto de presencia para que el torneo tuviese el equilibrio moral deseado. Cogió el COVID en diciembre y llevaba medio año sin competir desde que perdió su deseado Rolang Garros en junio de 2021. Una vez más, su irreversible escafoides roto parecía amenazar con el ocaso, pero el mallorquín sacó el espíritu Blas de Lezo para entrar en la final. El tenis no es un deporte que levante mi espíritu pasional, pero si simboliza un deseo de querer ser Rafa.

Volver a empezar con lo esencial

La vuelta del Banco Santander a la escudería Ferrari y la salida de un patrocinador histórico como Phillip Morris suponen un cambio radical para una religión. El Cavallino Rampante siempre amó la lealtad, pero a los valores que llevaron a usar el Motorsport como una Filosofía para entender la vida. Envidia, avaricia, codicia e ira son tres pecados capitales señalados por el cristianismo.

Cometer semejantes pecados tientan cuando queremos degustar caviar. El camino queda a un segundo plano, pero, afortunadamente, se embellece cuando la escalada se vuelve empinada. Ferrari tiene mucho que escalar para volver a ganar, pero conoce el proceso y, sobre todo, se enorgullece de sus símbolos y de su Historia. Carlos Sainz tiene un corazón que convive son esos valores. Su concentración y sus ojos desbordantes de ilusión retrataron su motivación por conducir un antiguo Ferrari en Fiorano.

Competir y amar

La final es una película ideal para amar a la diversidad del fútbol. Creemos que el fútbol es un negocio o un espectáculo en el que los mortales debemos ser esclavos de nuestro destino. Pero la Historia se nutre de biografías, unas contadas y otras en el anonimato. Ambas sucumben a poder de los sentimientos, concretamente al de cada club.

Raúl podrá latir de madridista y Koke como colchonero, pero un ciudadano de a pie puede vivir en sus carnes lo mismo que sus ídolos. Tienen sus particulares finales, y un grupo de tres chicos atléticos y tres mozas vikingas lo demostraron. Unos buscaron la deseada Liga de Campeones en Lisboa y otros conquistar aquel corazón tan opuesto, pero que misteriosamente amaban. Definitivamente, el fútbol es maravilloso. Ojalá viviera Shakespeare para contarlo.

Simeone nos conquistó minuto a minuto

«Quiero a Simeone como si fuese mi segundo padre». Eso me lo ha dicho mi querido amigo colchonero. Deseaba como agua de mayo que se estrenase el documental Simeone: vivir partido a partido. Yo también, pero desde un prisma filosófico, ya que resulta maravilloso cómo el entrenador argentino enseña día a día como planificar en pequeñas metas a pasos de tortuga nos dan un éxito inesperado.

Cuando alguien tiene depresión, sabe que necesita recompensas para subir su autoestima. Además, compite al 100 %, sobre todo cuando tiene un espejo en el que mirarse. Simeone marcó parte de un maravilloso camino, pero también el inicio de una travesía con horizonte rojiblanco. Cómo sonrió el alma en forma de lágrimas cuando mi amigo revivía las dos finales de Champions. Cholo Simeone es el Atleti.

Dinamarca, nuevo gigante al que derrotar

Los ingleses en el mar, los franceses en las guerras de guerrillas, los alemanes en la liberación de París o los europeos orientales en waterpolo han sido algunos de los países que han puesto a prueba el carácter guerrero de los españoles. La cultura nórdica es el flamante examen de unos Hispanos ansiosos por llevar su testosterona hacia la eternidad.

Dos europeos consecutivos entre 2018 y 2020 extirpó un trauma y una paliza sobre Dinamarca en 2013 delante de su gente en la final les abrieron las puertas del cielo. Pero todavía no se normaliza ganarles, y eso no puede ser. El orgullo herido español pica, y toca rascarse, pero sin hacer sangre. Ganar, no humillar. Afortunadamente, el gigante volvió a saborear toda nuestra esencia.

Bodas de bronce en el deporte

El deporte es un bien común que cada persona utiliza para superarse a si mismo. El ímpetu es el mismo, aunque el objetivo pueda ser dispar. En mi casa, la práctica deportiva la comenzó a probar mi padre. Los 40 y su respectiva crisis rondaba y, además, la Edad de Oro del deporte español estaba brotando sensiblemente. El deporte se convirtió en su Medicina y sustituyó al tabaco de pipa.

Realizó su primera Media Maratón en Córdoba allá por 2006, pero sus nupcias llegaron en septiembre de 2007. Lo hizo en su natal Puertollano y, ni mi abuelo ni mi madre esperaba que terminase sano y salvo. Por desgracia, un alma de 17 años se fue al país de nunca jamás de forma inesperada. Mi padre terminó la prueba y, mi madre, le regañó sin cesar por el riesgo que conllevaba hacer semejantes esfuerzos.

El miedo hacia sus seres queridos brotaba en mi madre, pero entendía el amor de su marido por el deporte. Meses más tarde, los Reyes Magos le trajeron una foto de aquella carrera. La fotografía inmortalizó aquel momento, que se revaloriza cuando cumples las Bodas de Bronce. Ojalá sean más.

 

Imagen principal vía: Scuderia Ferrari

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