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Salzgurg, vuelve a ser tú mismo

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Dicen que a la sociedad no siempre le inspira confianza lo desconocido, pero en lo deportivo, a un equipo huérfano de títulos y a quien lo mediático le da la espalda, sí es propenso que el espectador empatice con él. En esa tesitura se encuentra el RB Salzburg esta temporada, siendo el “David” que se ha colado en las semifinales de la UEFA Europa League tras doblegar a varios equipos que llegaban con el cartel de “Goliat” y sucumbieron ante el cuadro austriaco. Real Sociedad, Borussia Dortmund y Società Sportiva Lazio han sido las presas del Salzburg en las rondas eliminatorias de esta competición, pero hay que recordar que previamente, en la fase la grupos, fue uno de los tres equipos que pasó invicto a la siguiente ronda, habiendo coincidido ya en ese grupo I con el Olympique de Marsella, su adversario en la lucha por clasificarse para la final de Lyon.

Este jueves, la revelación y sensación de la Europa League debe remontar otra eliminatoria. En cuartos, pocos le daban como ni siquiera candidato a levantar el 2-4 cosechado en el Olímpico de Roma, pero los hombres dirigidos por Marco Rose sufrieron y recibieron el primer gol del partido de vuelta en contra; para después dar la vuelta a la tortilla con cuatro goles en 20 minutos y poner el 4-1 final que les daría un billete para viajar a Marsella, y por qué no para seguir soñando. En la ida disputada en el Vélodrome, los locales se impusieron dejando su portería a cero (2-0), y lo que es aún más importante, supieron manejar el partido a su antojo desactivando el ritmo frenético, la presión en campo contrario y no permitiendo que los de Salzburgo pudiesen desplegar sus rápidas transiciones que tanto daño hacen a sus rivales.

El sorprendente planteamiento de Rose no fue bueno, introduciendo la técnica del joven de 19 años recién cumplidos Hannes Wolf en la mediapunta, para cambiar su 4-4-2 que parecía inamovible por el 4-3-1-2, que impidió que Haidara ganase la espalda de un medio del campo marsellés muy ofensivo, alejándole de los delanteros y de un Lainer que a pesar de que volvió a ser el mejor, pecó de individualista y se notó que estaba muy sólo en el carril derecho. La movilidad y el desmarque sí dejaron huella en la ida, aunque la suplencia de Xaver Schlager, dueño de la escuadra y el cartabón, no ayudó a que el esférico fluyese como habitualmente.

Duelo entre Ramalho e Immobile, líder de la defensa y ataque de sus equipos / Imagen: SS Lazio

La defensa se alió con el estilo de Ramalho, central muy pasional, al que le gusta ir al corte, y a quien su afán por encimar a los delanteros rivales adelantando la línea de centrales le juega en ocasiones malas pasadas; mientras que su acompañante Ćaleta-Car se contagió y perdió su punto de frialdad que tan bien le viene al equipo en este tipo de partidos.

La presencia de dos extremos para abrir el campo fue otro factor que se echó en falta. Berisha tuvo que retrasar mucho su posición por lo que no estuvo del todo cómodo; y Minamino, a pesar de sus buenas actuaciones sigue sin contar con la confianza del míster. Fue una apuesta errónea en un momento clave, pero no hay que olvidar que este mismo técnico es quien ha llevado al equipo de Red Bull a levantar una Youth League hace apenas un año, con los propios Wolf, Haidara y  Schlager liderando al equipo.

Celebración del Salzburg en el 1-1 del partido de ida / Imagen: RB Salzburg

En tareas ofensivas, el Salzburg cuenta con dos delanteros muy diferentes y a la vez productivos. Por un lado, está la profundidad y habilidad para acuchillar las defensas con espacios mostrada por Hwang Hee-Chan, otro joven de Corea del Sur que promete dar guerra; mientras que su socio Munas Dabbur es el encargado de pelear cada balón, de cuerpear con los centrales para liberar la zona que ataca Chan, pero que también posee las cualidades de rematador para llevar a cabo otra remontada histórica. Desde un segundo plano encontramos a Gulbrandsen, que es el atacante revulsivo, un futbolista con tremendo alma. Los tres serán claves para anotar las dianas necesarias, pero no menos importante debe ser la función de no dejar pensar a los mediapuntas del OM, especialmente un Payet que llega en estado de gracia y complicará la tarea del destructor Diadie Samassékou.

Todo pasa por seguir siendo ellos mismos, por practicar su fútbol sin importar quién esté enfrente, por anteponer su personalidad al estudio de fortalezas y debilidades de los rivales; porque el Salzburg es único y especial ahogando adversarios, jugando a su juego.

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