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Sabor agridulce pasado por agua

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Reparto de puntos en Nervión entre Sevilla y Alavés en una lluviosa tarde que más que sevillana, parecía vitorina.

Una tarde lluviosa en Sevilla recibía al Alavés para que los de Vitoria se sintieran «como en casa». Lopetegui tiene un choque a vida o muerte el próximo martes, ante el Wolfsburgo. Causa por la que se reservó a algún habitual como Rakitic. Acuña y Papu fueron ausencias en el 11 por la convocatoria con la selección argentina. La única baja en el combinado blanquiazul fue la de Ximo Navarro, lesionado de la rodilla. Los babazorros llegan al Ramón Sánchez-Pizjuán en una dinámica casi inmejorable. 10 de los últimos 12 puntos posibles con un empate en el Camp Nou incluido.

Recién empezado el encuentro, a los 5 minutos, los de Javi Calleja encontrarían portería a través de un córner que remató Laguardia a placer libre de marca. Ingresó con el pie derecho al partido el Alavés, ordenado y con las ideas muy claras. Cediéndole la posesión al Sevilla y saliendo a la contra en pocos toques imprimiéndole al balón un ritmo vertiginoso. Joselu es la clave que le facilita el trabajo a Javi Calleja. No hay nadie que le arrebate un balón en largo, importantísimo este apunte para el Alavés.

Los visitantes estaban bien plantados atrás, pero un pase de Óliver Torres penetró el muro blanquiazul y lo demás es poesía. Conexión argentina. Montiel-Ocampos y marcador igualado. Este tipo de pases es justo lo que se le pide a Óliver. Pases entre líneas, verticales y que aceleren la jugada. El Sevilla lo estuvo intentando y el peligro llegaba sobre todo por banda. El Alavés proponía una muralla y un juego bien organizado, pero no infranqueable. Cuando todo el mundo se relajaba y esperaba el silbido que indica el descanso, Ocampos cometía una mano innecesaria que desembocó en un penalti convertido por Joselu, 6 minutos pasados el tiempo reglamentario. La historia del Sevilla y los penaltis sin sentido, continúa, y parece no tener final. Cuando el cielo comenzaba a abrirse para el conjunto local, este error de juvenil, hacía que se cerrase de nuevo en un estratégico momento.

Para la segunda parte, Lopetegui cambiaba el esquema a 3 centrales y Ocampos como carrilero izquierdo. Escasos minutos más tarde revirtió Julen esta acción con el ingreso de Acuña al terreno de juego. El campo totalmente encharcado y el Alavés que se sentía «como en casa». Estas condiciones eran desfavorables para el juego que identifica el Sevilla de Lopetegui. La pelota se frenaba a los dos metros y el partido pedía a gritos un planteamiento más físico, de balones en largo y aprovechar las jugadas a balón parado como si de la última del partido se tratase. El escenario casi soñado para el Alavés. El conjunto babazorro es fortísimo en esto.

Por si fuera poco, las malas noticias continuaban para el elenco de Julen Lopetegui, Suso recae en su lesión. Tras entrar de refresco, tuvo que ser sustituido. Baja muy sensible visto que la dinámica que atraviesa Lucas Ocampos deja bastante que desear. Los últimos 45 minutos se nutrieron de un par de jugadas (muy claras) para cada equipo, que llegaban a trompicones. O bien mediante juego aéreo, o algún tiro muy cercano perteneciente a un rechace. «Fútbol vintage». En estos escenarios hay que tirar de casta y coraje más que de táctica, y en esto el Sevilla es el máximo exponente. Una vez más, «Dicen que Nunca se Rinde», no se perdió la fe y los locales encontraron el empate a través de las botas de Rakitic.

Continúa la buena racha de puntos para el Alavés, 11 de 15. Se les escaparon los 3 puntos al final, que le habrían venido como anillo al dedo. La inyección de energía que le ha dado Javi Calleja a este Alavés es de dar gracias y realizar ofrendas. Victorias ante rivales directos por la permanencia y puntos conseguidos ante rivales siempre complicados como Barcelona y Sevilla. Los de Nervión se encuentran ante un calendario más que complicado. Desde la fecha hasta el final de año, se avecinan encuentros que pueden definir el devenir de la temporada, sin ningún tipo de exageración. Y con las malas sensaciones presentes, además de las bajas varias, Lopetegui va a tener que hacer de tripas corazón para cumplir los objetivos.

A fin de cuentas, personalmente opino que cualquier babazorro firmaría de antemano un empate en el fortín rojiblanco, siendo el Sevilla el mejor local. Sabor agridulce para ambos conjunto en una lluviosa tarde, que más que sevillana parecía vitorina.

 

Imagen principal vía: Sevilla FC.

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