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Rusia 2018: El Mundial del balón parado

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En un torneo tan corto como una Copa del Mundo, todas las selecciones involucradas son conscientes de que el más mínimo error puede mandarles a casa en una fase de grupos con tres partidos.

Ni decir en las rondas eliminatorias a partir de los octavos de final. Es por eso que los partidos en estas instancias tienden a ser muy cerrados y pelados. El miedo a cometer un regalo en forma de espacios para el rival acaba transformándose en pragmatismo en todas las propuestas tácticas posibles. Sin ir más lejos, cabe recordar que el último país que dominó el fútbol de selecciones fue una España que, dentro de su estilo asociativo y posesivo, optaba por el control por encima de arriesgarse en la búsqueda del gol.

Tener este planteamiento le resultó y se tradujo en dos títulos continentales (2008 y 2012) y uno mundial (2010) en un ciclo que duró seis años antes de acabar en la derrota contra Brasil en la final de la Copa Confederaciones 2013.

El caso es que el Mundial de Rusia 2018 fue distinto en este sentido. Además de una clara evolución en la competitividad de las selecciones menores, fruto de la globalización de la información que permite que el mismo conocimiento táctico y físico esté a disposición de los países de todos los continentes, situación que resultó en hasta 31 selecciones capaces de competir al menos dos partidos (Panamá ha sido la única selección sin ningún tramo positivo finalmente) y legitimó el aumento para 48 países participantes en futuras fases finales, también hubo una clave táctica: el balón parado.

En el mundo del fútbol hay la manía de decir que las fuerzas se igualan en las jugadas de estrategia y, por más que esto no sea completamente verdad, la máxima nunca pudo estar más correcta. Hoy en día todas las selecciones que se clasifican para la fase final de una Copa del Mundo cuentan con posibles lanzadores y rematadores de nivel.

“En Rusia el balón parado ha sido el factor que más puso a una selección en ventaja en el marcador; las jugadas de estrategia hicieron que muchos partidos se abriesen, algo que desató un Mundial marcado por el entretenimiento y la emoción en el juego”

Esto, sumado a la mencionada globalización de la información, hacen posible que hasta los representantes asiáticos, los más débiles en este tipo de acción por una pura cuestión física, puedan marcar un gol a balón parado. Y marcar un gol en un Mundial lo cambia todo a nivel táctico. Si antes hablábamos de que en los torneos cortos el miedo a encajar cierra los partidos, en Rusia en hasta 32 ocasiones una selección utilizó el balón parado para ponerse en ventaja en el marcador.

Esto en diversas oportunidades acabó con ese miedo. Obligó que una selección se expusiera. Y fue ahí empezó a originarse la Copa del Mundo más entretenida y emocionante en todos los sentidos que, como mínimo, hemos vivido en la era del Twitter. Sin el balón parado no puede entenderse lo que pasó en territorio ruso tanto a nivel juego como de impacto general a lo largo de todo el torneo (una fase de grupos espectacular, por ejemplo).

“En Rusia, en hasta 32 ocasiones una selección utilizó el balón parado para ponerse en ventaja en el marcador”

Además de todo esto y de una cifra cuantitativa extremadamente potente (58 goles generados por balones parados en 62 partidos), las jugadas de estrategia también fueron clave en términos cualitativos. Quien mejor las dominó fue premiado en las rondas decisivas. Sin ir más lejos, Francia se coronó después de que cuatro de sus siete goles en los últimos partidos fuesen generados a partir del balón parado mientras la semifinalista Inglaterra siempre que se ha puesto en ventaja en el marcador ha sido gracias a las jugadas de estrategia.

Esto sin considerar las selecciones africanas, que por un tema de concentración concedieron 11 goles a balón parado en sus 10 partidos, muchos de ellos claves para entender por qué ninguna de sus representantes logró alcanzar los octavos de final. En Rusia, las jugadas de estrategia fueron el camino para el éxito en un fútbol tan igualado como el actual.

“En Rusia 2018 hubo 58 goles generados por balones parados en 62 partidos”

PD: En los datos de este artículo, los goles de penalti solo han sido considerados goles generados por el balón parado cuando las acciones de las infracciones acontecieron en jugadas de estrategia.

Escribe: @JhairChancafe10 (Twitter)

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