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RFC Liège, un gigante dormido

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Lejos de sus años de gloria, el RFC Liège deambula por la Primera División Amateur de Bélgica (tercera categoría) con la ambición de, algún día, volver al lugar que históricamente le corresponde.

Lieja sigue siendo todo un templo futbolero en Bélgica. A pesar de que el Standard de Liège no esté pasando por uno de los momentos más exitosos de su historia, el conjunto rouche se ha regido como uno de los mejores del país. No obstante, la región de Valonia (una de las tres zonas geográficas que componen Bélgica) lleva años sin presenciar una de las rivalidades más intensas y longevas del panorama futbolístico belga: el gran derbi de Lieja entre Standard y RFCLiège.

Y es que si los primeros se encuentran en una etapa de pocos éxitos nacionales e internacionales, para el Royal Club Football Liège (RFC Liège) la situación es aún peor. Fue la temporada 1994/95 la última que este club histórico, el cuarto más antiguo del país, disfrutó de la élite del fútbol belga. Desde ese entonces, un largo bagaje por divisiones amateurs marcado por descensos administrativos, cambios en la nomenclatura y mudanzas de estadios.

Un pionero y etapas de éxito

Sin embargo, la influencia del RFC Liège en los orígenes del balompié belga fue notoria. En el año 1892 y bajo el nombre de Liège Football Club, nacía la entidad de la mano del Sindicato de Ciclistas de Lieja (el ciclismo es una de las actividades más populares en Bélgica), que encontraron en el fútbol un deporte interesante para mantener su forma en invierno. Tres años más tarde, y como Football Club Liégeois, se convirtió en uno de los diez fundadores de la UBSSA (actual Federación Belga de Fútbol).

Apodado The Great Old Walloon por ser el decano de la región de Valonia, el RFC Liège puede presumir de ser, además, el primer campeón del país. En la temporada 1895/96 se hicieron con el título en una edición inicial que únicamente contó con siete equipos, cuatro de los cuales aún en activo. Después, ampliarían su palmarés con dos galardones más cosechados en las campañas 1897/98 y 1898/98.

En 1910 volvieron a hacer historia pero esta vez al convertirse en el primer club campeón de liga que descendía a la categoría de plata. Poco antes, en 1898, había nacido el Standard Footbal Club Liégeois, actual Standard de Liège y se forjaba una de las rivalidades más antiguas de Bélgica.

Tras unos años de controversia provocados por la Segunda Guerra Mundial, al inicio de la década de los cincuenta el club alzó dos nuevos títulos de liga (los últimos ligueros hasta el momento) e inició una racha de participación reiterada en la Primera División de Bélgica que iba a perdurar hasta el año 1995. No en vano, la presencia de jugadores del sexto club más laureado del país en la selección fue notoria. Mención en especial a Louis Carré, que todavía ostenta el récord de más convocatorias ininterrumpidas (56) con el combinado nacional entre mayo de 1949 y marzo de 1956.

Caso Bosman

El Royal Football Club Liégeois (con el prefijo Royal desde 1920) empezó a vivir épocas de altibajos. Y es que el conjunto sang & marien llegó a coquetear con el descenso, aunque también se fue dando a conocer en competiciones europeas al cosechar grandes resultados tanto en la UEFA Europa League como en la ya obsoleta Recopa de Europa. Pero sin duda, uno de los episodios que puso al club en el centro de toda las miradas fue el conocido «Caso Bosman».

El contrato de Jean-Marc Bosman, jugador de la entidad, expiraba en junio de 1990. El belga fue puesto en venta por unos 12 millones de francos belgas (por aquel entonces sí se debía pagar pese a que acabase contrato). Bosman negoció con el US Dunkerque, club que no podía afrontar las cantidades que exigía el RFC de Liège. El jugador acabó llevando el caso a los Tribunales.

El 15 de diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dio la razón al belga. Nacía «la sentencia Bosman», que acabó con ciertas trabas económicas en el traspaso de jugadores e impedía el límite de futbolistas comunitarios en un club.

Salud financiera afectada

En el mismo año, el RFC de Liège alzó su último titulo hasta la fecha: la Copa de Bélgica ante el Germinal Ekeren (actual Beerschot). No obstante y bajo la nueva nomenclatura de Royal Club Liégeois, la entidad sufrirá serios problemas financieros. Incluso, se le prohibirá jugar como local, por razones de seguridad, en el que era su estadio desde 1919: el Velódromo de Rocourt. Este fue vendido al Grupo Kinepolis, que hizo de la infraestructura un complejo cinematográfico. A partir de este momento, la entidad empezó a deambular por diferentes campos a lo largo de la provincia de Lieja, llegando incluso a jugar como local en Sclessin, hogar de su eterno rival.

A finales de la temporada 1994/95, y debido a las ya citadas dificultades económicas, the Great Old Walloon se fusionó con el RFC Tilleur. El «nuevo» club resultante pasó a llamarse Royal Tilleur Football Club Liégeois (RTFCL). No obstante, esta unión no salvó a la entidad, que poco después sufriría un descenso administrativo a la tercera categoría del fútbol belga. Se ponía fin, de esta manera, a los 45 años de estancia ininterrumpida en Primera División.

El RTFCL ascendió inmediatamente a la categoría de plata, pero aquellos fantasmas financieros aún recorrían la ciudad de Lieja. En una etapa donde volvió a cambiar de residencia (una constante hasta 2015) y, como no, de nombre (volvió a RFC de Liège), en 2003 el club tocó fondo y cayó en bancarrota. Por primera vez en sus 111 años de historia, el RFC de Liège descendía a la Cuarta División belga.

De vuelta a casa

Tras varias temporadas en los que la entidad alternó segunda, tercera y cuarta, en junio de 2011 unos nuevos propietarios ejercieron un aumento de capital en las arcas del club. El objetivo: estabilizarlo, solventar las deudas y construir un estadio exclusivo para el uso del RFC Liège. Toda una demanda popular.

En 2015 el Sang & Marien volvió de forma provisional a Rocourt, cerca de donde se situaba el antiguo Stade Vélodrome. Más de 3000 personas abarrotaron las gradas de «su nueva casa» en un encuentro amistoso ante el Union Saint-Gilloise, precisamente el mismo rival al que se enfrentó el RFC Liège en la inauguración del antiguo Velódromo hace 94 años.

Foto: Web oficial del RFC Liège

El alojamiento era temporal. Y es que 4 de febrero de 2018, el club anunció la construcción de su nuevo estadio tras más de 20 de años «mendigando» instalaciones deportivas por toda la provincia. El Franki Arena iba a pasar a ser su nueva casa. Un estadio que cumpliría con todos los requisitos del fútbol profesional y que albergaría a 8.000 personas, cantidad que podría ascender hasta las 11.000 plazas.

El estreno de su nuevo recinto se tuvo que haber producido al inicio de la ya finalizada temporada 2019/20, pero una serie de problemas relacionados con los residentes de la zona y, sobre todo, con el financiamiento de la infraestructura han hecho que el proyecto esté, a día de hoy, congelado.

Toca esperar

Pero paciencia no le falta al aficionado del The Great Old Walloon. Una afición que durante muchos años ha visto como el equipo de sus amores rozaba la desaparición. Club que ahora deambula, sin pena ni gloria, por la Primera División Amateur (tercera), categoría que este histórico del balompié belga espera abandonar para que, en un futuro, se le puede volver a ver en el lugar que históricamente le corresponde.

Imagen principal vía: RFC Liège

Primera imagen del cuerpo vía: Wikipedia

Segunda imagen del cuerpo vía: Belga

Tercera imagen del cuerpo vía: RFC Liège

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