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Reyes no bien recibidos por la corona marginada

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Artículo de opinión sobre cómo la hegemonía del Barça y el Athletic representan el valor social de la Copa del Rey.

Una temporada natural de fútbol compone diversas competiciones, cuya rentabilidad otorga diferentes beneficios a los equipos participantes en función de la rentabilidad de la organización de cada una de las copas disponibles. Precisamente la Copa del Rey española goza de escaso impacto mediático y menores bonificaciones que la propia Liga Santander y la Liga de Campeones. Una prueba de ello ha sido la puesta en escena de grandes equipos españoles que no sacaron a toda su artillería pesada ante conjuntos que no han llegado a su plena profesionalización y han podido protagonizar victorias equivalentes a títulos.

A pesar de la falta de valor de un torneo del KO lleno de páginas para la historia, existen pocos equipos empeñados en escribir páginas de oro. Unos por falta de suerte o bien, carencia de potencial contra otros que pueden cabalgar hacia la gloria con menores recursos. De este modo, existen voces que comparan la Copa con «el chupito» y, por si fuera poco, los equipos más laureados son dos de los grandes señalados de España por usar el deporte balompédico como caballo de Troya para difundir ideas políticas.

Dos reyes sin vocación real

Cabe recordar que el F.C. Barcelona y el Athletic Club llegaron a la final de la edición de 2021, al igual que realizaron en 2009, 2012 y 2015. Curiosamente, destacan por encabezar el número de torneos vencidos a lo largo de la historia y tienen aficiones llenos de sentimientos alejados del amor hacia la patria española. Al fin y al cabo, los pitos al himno durante las sucesivas finales jugadas entre ellos mostraron el «aprecio» que sienten hacia el territorio rojigualdo.

En muchas ocasiones, estudio de la historia suele llevar a darle la vuelta a los vocablos. Por tanto, de los creadores del «no hay mayor desprecio que no hacer aprecio» llega el «eliminar el desprecio a través del aprecio». Porque la observación de una obra artística puede llegar a convertirse en signo de belleza si recibe la clavada de la estaca del amor a través de las pupilas habilidosas para entender su sentido.

Sacar la belleza en la rudeza

Aunque resulte complicado encontrar la belleza en enfrentamientos ganados mayoritariamente por una parroquia blaugrana superior en calidad futbolística y talento coral, siempre ha habido cabida para la polémica al no percibir la diferencia entre la dureza del profesional en el juego y la violencia. Mientras que Pep Guardiola consideró asesinos al Athletic de 2012 caracterizado por estar entrenado por un Marcelo Bielsa que pedía a sus jugadores que jugasen atacando con todo y mirando a los ojos a los rivales, Andoni Goicoechea lideró una defensa excesiva cuando acababa agrediendo severamente a Diego Armando Maradona.

Pero muchas veces, uno se pregunta, ¿si sólo fuera fútbol? El balompié denota épica, filosofía y, sobre todo, el lado oscuro de la política de un determinado sector. Tanto Athletic Club como F.C. Barcelona destacan por su trato minucioso hacia la cantera como muestra de una eficiente educación deportiva, que al mismo tiempo, destapa la oscuridad del chovinismo en dos regiones representantes sobre las dudas existentes en España sobre su soberanía nacional.

Curiosamente, dos de las regiones con mayor escepticismo a la unidad de España gozan de los equipos con más gloriosos. Pero claro, son unos reyes forzados a gozar de una corona que no tiene el valor social correspondido a lo que cuesta conseguirla. Ante este hecho, solamente queda preguntarse: ¿Barça y Athletic serían los reyes si aumentase la tentación del resto de equipos por conseguir la corona Real? Quizás la respuesta esté en la siguiente pregunta: ¿el formato del torneo, tanto en términos de ubicación y premios tientan a que los equipos den el todo por el todo?

 

Imagen vía: @rfef

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