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¿Quienes Fueron Los Alifantes?

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En tiempos donde el futuro se encuentra en calles que no podemos pisar, deberíamos volver al pasado para contar historias de lo más curiosas en el presente. En la actualidad nos preguntamos el origen y el porqué se les bautizó como los alifantes a los aficionados del Zaragoza.

Se conoce a los aficionados del conjunto maño cómo ‘los alifantes’. Pero, ¿cual es el origen real de este sobrenombre? Para tratar de llegar al  más puro origen, del nombre de guerra de los aficionados zaragocistas, toca volver  la cabeza a los años treinta. Más  concretamente al 1935, tan sólo tres años más tarde de que el Iberia Sport Club y el Zaragoza Club Deportivo se unieran, para formar el actual Zaragoza. Por aquel entonces llamado Zaragoza fútbol club. Es en ese momento donde nacería el apelativo que caracterizó al club aragonés por el resto de sus días, desde los descensos a segunda, hasta el gol de Nayim en la Recopa de París. Una designación que ha acompañado a un club con grandes y extensas generaciones y que seguirá acompañando en un futuro que se presenta como excepcional.

Ahora sí, vamos a adentrarnos en el aspecto principal, porque se les llama ‘Los Alifantes’ a los aficionado del Zaragoza?. Corría la temporada 1935, por aquel entonces el Zaragoza militaba en Segunda División española, sin ser un gran equipo, pero con un gran futuro. Durante un partido «liguero» de la época, contra uno de los clubes con más tradición y más antigüedad del fútbol catalán, el denominado Júpiter. Ubicado en el barrio de Sant Martí Condal, no muy lejos del Camp Nou.

Este Júpiter recibió aquella temporada al Zaragoza, quienes llegaron a la capital catalana para jugar su partido como visitantes.
A lo largo del tramo final de partido, en el que el Zaragoza dominaba el marcador con un 0-3 a favor, justo unos minutos antes de sonar el triple pitido final un aficionado del club barcelonés, pronunció “es imposible meterles un gol, son cómo Alifantes” , con aquellas palabras el aficionado, hacía referencia a los jugadores del club maño queriendo identificarlos como elefantes. Aquel error a la hora de pronunciar la palabra elefantes causó cierto furor por parte de los aficionados blanqui-azules.

Con orgullo y con la cabeza alta, la hinchada de la Romareda tomó el nombre de Alifantes cómo el apodo del club y de todos sus aficionados. Algo que se sigue manteniendo con el paso de los años, hasta tal punto de que aquel adjetivo todavía es utilizado 8 décadas más tarde.

Años más tarde aquel Júpiter acabó bajando a Tercera división. Hasta acabar convirtiéndose en un club de primera catalana (preferente). A día de hoy el club catalán se destaca por su fútbol base y no por su primera plantilla.

Aquel equipo que fue denominado como los alifantes. Nunca fue un conjunto que hubiera destacado por sus grandes habilidades tácticas sobre el verde, todo lo contrario. Puesto que por aquel entonces el  entrenador del Zaragoza Paco González, no era de los que ejercitaban a sus pupilos con un balón en los pies y con una pizarra táctica. Sino que prefería abstenerse del fútbol de Vanguardia y optaba por someter a sus jugadores a largos esfuerzos físicos.

Se ha llegado a decir que el juego que ponía en práctica el conjunto aragonés sugería semejante ritmo físico que la gran mayoría de jugadores que formaban aquel plantel, superaban el metro noventa de altura. Aquella escuadra de los alifantes, estaba formada por nombres como; Lerín (portero), Prudencio Gómez(defensa), Alonso Galguera (defensa), Julio Uriarte (defensa), Municha (mediocentro), Vicente Ortúzar (mediocentro), Primo(extremo zurdo), Tomás(extremo diestro).

Este último, Tomás Arnaiz, también conocido como ‘Tomasito’, fue el primer capitán de la historia de Zaragoza. No obstante, el brazalete del club aragonés, no le duro más de una temporada, esto fue debido a una mala conducta ejercida por el jugador, cuando este se encontraba en el olimpo del fútbol aragonés. En la temporada 1932/33, Tomás decidió abandonar la disciplina del Zaragoza sin permiso del club, para marchar a entrenar con el Fc Barcelona. Cuando el Barça quiso firmar a ‘Tomasito’, no pudo, debido a que el Zaragoza no dio luz verde al fichaje, lo que significó el adiós de la efímera etapa de Tomás en la ciudad condal.

El jugador volvió a Zaragoza arrepentido y pidiendo perdón por aquel engaño a sus espaldas, el club decidió readmitirlo. En cuestión de meses, Tomás pasó de ser capitán a ser un mal mirado por todos. A pesar de convertirse posteriormente en el máximo goleador del equipo en distintas campañas y todo un icono de aquellos alifantes.

Por su parte, Lerín. Portero de los alifantes y toda una institución del Zaragocismo de la época, decidió un buen día en plena dictadura, mostrar sus ideologías políticas como republicano. En fin… justo al día siguiente, el cancerbero, pasó de ser la estrella a el masajista de las categorías inferiores…

Por otro lado, también encontramos una peña del Zaragoza que hace honor a aquella generación de futbolistas maños, la peña no podía contar con otro nombre que no fuera el de los alifantes. Fundada en 1997 y ubicada en el norte de la ciudad. La peña los alifantes cuenta con algo más de 100 socios y es una de las sedes con más tradición para el Zaragocismo.

Los alifantes, fueron la primera generación del fútbol maño en conseguir un ascenso a primera división. No obstante, su debut en la máxima categoría del fútbol español, tuvo que esperar tres años, debido al estallido de la guerra civil en él 1936. En el 1939 el Zaragoza pudo debutar en primera, gracias a aquellos alifantes que ascendieron al club cinco años antes. El resto es historia que los verdaderos Zaragocistas portarán en su corazón…

 

Imagen principal:@zgzmoments

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