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Que los goles no tapen las evidencias

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El partido de ayer contra el Valladolid es la enésima prueba de una idea que, a cada semana que pasa, se vuelve más indiscutible. Tal y como le ha pasado a Rakitic, Luis Suárez cumplió un ciclo hace tiempo, pero no lo ha querido ver. 

Los goles siempre han sido una constante en la carrera de  Luis Suárez. Su indudable olfato goleador ha inquietado a las defensas rivales durante la última década y a enamorado a la afición culé, cuya gratitud con el uruguayo se traduce en afirmaciones tan merecidas como «ya es el mejor delantero centro de la historia del Barça«. Negar que ha tenido un papel clave en este década es como negar que su ciclo ha acabado: un sinsentido tóxico.

Todo lo que hacía de Luis Suárez un depredador de área lo ha ido perdiendo progresivamente durante los últimos años. Ya no presiona como antes. Ya no pasa el balón como antes. Ya no tiene la picardía de antes. Ya no es el Luis Suárez de antes. Actualmente, es un 30% de lo que era. Y eso ya está bien, porque le permite marcar muchos goles, pero un delantero del Barça tiene que hacer mucho más.

Luis Suárez
Luis Suárez en el partido de ayer contra el Valladolid – Imagen vía: FCBarcelona 

El partido de ayer contra el Valladolid fue una exacta representación del estado de forma actual de Suárez. No hizo nada durante todo el partido, y cuando digo nada es nada. La mayor parte del partido se quedó estático, no combinaba en las jugadas de ataque, no presionaba con cabeza… pero claro, metió el 5-1 casi al final del partido, por lo que se intenta tapar su pésima actuación con un número vacío.

El papel de Suárez es el incorrecto en este equipo. Debería ser el jugador que vimos en los últimos 30 minutos contra el Valencia, no la sombra que es ahora cuando juega todos los minutos de todos los partidos. Gran parte de culpa de esto la tiene Valverde, quien hace cualquier cosa con tal de mantener al uruguayo sobre el terreno de juego, aunque eso signifique sacar a jugadores que dan mucho mejor rendimiento que él. No puede ser que la meritocracia no exista en un equipo que pretende alcanzar la excelencia positiva.

Suárez y más gente
Luis Suárez junto a Vidal, Semedo y Messi en el partido de ayer – Imagen vía: FCBarcelona 

Griezmann, Carles Pérez, Ousmane Dembélé y Ansu Fati. Cuatro jugadores para una posición. El puesto de Messi es, lógicamente, inamovible. Suárez es tan indiscutible como el argentino, ¿alguien sabe por qué? Lo más beneficioso para el Barça sería jugar con Messi con libertad de movimientos y con jugadores talentosos por la banda; cualquiera de los cuatro anteriormente nombrados serviría. Pero no, esto va a ser imposible verlo. Es tirar piedras en un camino por el que vas a tener que pasar.

No creo que veamos críticas a Suárez por su pésimo rendimiento en estos primeros meses de competición. No interesa poner en el ojo del huracán a un jugador con tanto poder como el charrúa. Antes comenzaba mal las temporadas pero iba mejorando poco a poco. La sensación este año es que estamos ante una decadencia inevitable que se tapa con goles.

 

Imagen principal: FCBarcelona

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