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Que el populismo no separe lo que une el talento en la Fórmula 1

Reportaje sobre cómo las actitudes aparentemente irrisorias tapan la soberbia en el entorno de la Fórmula 1

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Reportaje sobre cómo las actitudes aparentemente irrisorias tapan la soberbia en el entorno de la Fórmula 1.

La Fórmula 1 comenzó a abrir las puertas a España gracias a la impronta de Pedro Martínez De la Rosa. Aunque su debut coincidió con Marc Gené, el piloto de Cardereu, él realizó mayores sacrificios al tener la necesidad de irse a Japón a ganarse la vida, sudando hasta el punto de entrar en la competición a los 28 años. Fue la muestra de que la cultura del esfuerzo otorga recompensas, tendencia que fue comprobando a lo largo de su carrera a pesar de los continuos cambios que ejerció en su carrera.

A pesar de haber pasado por gran parte de equipos de la parrilla como Arrows, Jaguar, Ferrari, Sauber o HRT, fue en McLaren dónde celebró los mejores éxitos. Fue piloto probador, pero asumió su situación de interino cuando Juan Pablo Montoya decepcionaba al entorno de Woking. Su primera oportunidad la tuvo en Baréin allá por el año 2005 y la aprovechó de pleno. Obtuvo una quinta plaza realizando grandes adelantamiento y, incluso se permitió el lujo de obtener la vuelta rápida que ostenta después de 16 años.

El arte de inflar méritos

El récord de vuelta rápida por parte del catalán no ha dejado de ser recordado en cada Gran Premio, pero la tendencia ha llegado al carácter de extremadamente pedante al hacer que Pedro Martínez De la Rosa fuera trending topic un lunes 29 de marzo y, para colmo, enseñara la placa de la FIA en el plató de Movistar + que mostrara su vuelta rápida.

La situación se volvió tan dantesca que la parte racional del cerebro acabó aprobando a un alter ego emocional lleno de críticas y manías hacia el equipo que narra la Fórmula 1 para el público español. ¿A qué viene darle tanto bombo a una hazaña de un piloto que no tuvo la carrera que hubiera deseado un piloto ansioso por competir? 

Resulta comprensible saber que los periodistas que secundan a Antonio Lobato sientan devoción y no tengan complejos en animar a los pilotos de su mismo país. Al fin y al cabo, es complicado de imaginar a Paco González y a José Antonio Camacho verles cantar los goles de la selección española con enorme parsimonia.

Joan tiene el «Santo Grial» en sus manos

Pero por encima de unos colores, existe la ética periodística bañada en el sentido común. En 2019 entrevisté a Joan Villadelprat y no sintió pavor en comentarme que dejó de interesar a Movistar por «no hablar bien de una serie de personas», hecho que muestra la falta de objetividad en el periodismo deportivo de este país. Este argumento es tan cierto como el afán de inflar excesivamente a ciertos pilotos a costa de infravalorar a otros.

¿Cómo es posible que haya medios de comunicación que tengan la valentía de escribir que Fernando Alonso pueda ser Campeón del Mundo con Renault/Alpine y, al mismo tiempo, se le diga a Carlos Sainz que si tiene miedo a ser «el nuevo Coulthard»? Es archisabida la falta de respeto hacia David con ese calificativo, ya que parece que nos gusta despreciar muy a la ligera a los pilotos. Sin embargo, ¿por qué se percibe a un veterano de 40 años en un equipo en construcción como mayor apuesta de futuro que a un joven de 27 en una institución tremendamente estable en resultados como Ferrari?

Además, tampoco encaja percibir cómo las sucesivas crónicas de Fórmula 1 en España tienden a poner a Fernando Alonso y a Sergio Pérez a la altura del Cid Campeador y en menor medida a Pedro De la Rosa cuando tenía la oportunidad de pilotar.

Elogios a la carta

Tampoco podemos hablar la atención a los otros pilotos a la carta, ya que se alterna una bajada de atención hacia genios como Charles Leclerc, Lando Norris, Daniel Ricciardo o hacia Jenson Button en el pasado, llegando a considerar que el británico se paseó en 2009 con BrawnGP. Mientras estos son silenciados o infravalorados, percibimos un ensalzamiento hacia George Russell tras haber realizado un gran debut con Mercedes en Sakhir como interino o hacia Max Verstappen en la lucha del mundial.

¿A qué viene tantos elogios sobre George y Max? Simplemente y llanamente porque el británico tuvo la victoria en Baréin en el bolsillo a pesar de haber tenido que adaptarse rápidamente al Mercedes con el Hamilton gana «con tanta facilidad» y, para colmo, Verstappen, es el candidato con mayores posibilidades de victoria. Son utilizados para hacer daño a un gran rival de Alonso, Lewis Hamilton.

Al fin y al cabo, resulta nostálgico recordar cómo las retransmisiones de Telecinco ensalzaban el talento de Sebastian Vettel por su potencial en Toro Rosso, que llegó a ganar en Monza y adelantar a Hamilton en Brasil. También podemos sentir unos tiernos recuerdos al recordar cómo la comunidad española de Fórmula 1 criticaba duramente a Max Verstappen cuando cometía errores durante sus primeros en Toro Rosso/Red Bull en los que competía sin cuartel contra Carlos Sainz. 

Atizando a todo finés que se mueva

Más de lo mismo ha ocurrido con Kimi Räikkönen cuando se ha tenido la poca vergüenza de llamar «manazas» al finés entre los años 2005 y 2006 cuando se jugaba el Mundial contra el asturiano. Tampoco podemos olvidar cómo en Hungría 2006 se vitoreó a pulmón abierto un fuerte accidente de Kimi cuando Pedro De la Rosa le estaba presionando.

De hecho, en aquella prueba, sorprendió como Pedro De la Rosa taponaba a Fernando Alonso cuando marchaban segundo y tercero respectivamente y, cuando el asturiano era primero, el catalán se pegó a la yugular de Räikkönen. Es cierto que soy un humilde escritor de ensayo histórico y solamente ellos, los pilotos, saben si las prestaciones te permitían atacar en un porcentaje alto, moderado o leve. Pero este vacío de conocimiento ante lo que ven mis ojos me permiten dudar de dichas actitudes. 

Otro caso que incita a la duda es el de Heikki Kovalainen. El finlandés mostró un gran potencial en la primera edición de GP2 de la temporada 2005, llegando a disputarse el título hasta el final con Nico Rosberg, campeón del Mundo en el año 2016. Este hecho muestra el talento del finés, al igual que su gran temporada 2007 en la que superó con creces a Giancarlo Fisichella, compañero de Alonso en sus años de bicampeonato.

¿Dónde está el criterio de selección de pilotos?

Fisichella mantiene una excelente relación con Fernando y, al mismo tiempo, cometió unos errores de bulto que le situó muy por debajo del español. El choque en Malasia 2005 con Mark Webber cuando buscaba la tercera plaza, el accidente en Imola 2005 y la salida de pista en Bélgica 2005, así como la salida de pista en Hungría 2006 tras haber forzado un error de Michael Schumacher son errores que condenan severamente a un equipo aspirante al título.

A pesar de dichos errores, no fue sustituido por Heikki en 2006 y tuvo que esperar a 2007 tras la marcha de Alonso a McLaren para encontrar su oportunidad. Batió al trasalpino, siendo séptimo con 30 puntos por 21 puntos de su compañero. Además, se quedó a nueve puntos del sexto, un tal Robert Kubica que pilotaba un BMW. Incluso se permitió el lujo de obtener un podio en el lluvioso Gran Premio de Japón y manteniendo a raya a todo un Campeón del Mundo como Kimi Räikkönen.

Aunque realizó un gran trabajo realizado, acechan las dudas por saber la razón que le llevó a apostar por Nelsinho Piquet en vez de Heikki. Es cierto que el finlandés acabó recalando en una McLaren, pero existen hechos que incitan a la duda sobre la influencia del chantaje emocional, el caciquismo y el populismo. ¿Qué le llevaría a aceptar a Kovalainen la oferta de un equipo con una jerarquía definida cuando había mostrado liderazgo en la Renault que le vio debutar, equipo al que iba a ir un piloto precisamente perjudicado en McLaren?

Nos queda tanto por saber

Tampoco podemos olvidar que Pedro Martínez De la Rosa deseaba la vacante que dejó Fernando y Ron Dennis sentía estima por él debido al gran trabajo realizado como piloto reserva e interino. Curiosamente, Heikki le quitó el puesto, el mismo que además del propio Pedro, se le propuso a un joven, talentoso y por entonces amigo de Hamilton llamado Nico Rosberg. ¿No resulta extraño que un piloto que tenía 22 años optase por seguir en un equipo en caída como Williams en detrimento de otro en la cresta de la ola como McLaren-Mercedes?

Este cúmulo de preguntas pueden ser respondidas por aquellos pilotos, periodistas, ingenieros, representantes y directivos que saben toda la información que muchos desean y otros ocultan para que el populismo absorba la dignidad de una persona. Mientras que el tiempo trabaja en poner a cada uno en su sitio, toca seguir remando a favor del espectáculo, ya que pilotos como Lando Norris, Daniel Ricciardo, George Russell, Pierre Gasly, Yuki Tsunuda, Charles Leclerc o Esteban Ocon, entre muchos otros, merecen tener más protagonismo que la oscuridad de la soberbia.

Imagen vía: @PedrodelaRosa1

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