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Que cada palo que aguante su vela

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Artículo de opinión sobre cómo las casualidades son fruto del destino generado por la fuerza del ser humano.

El acecho de Fernando Alonso en la Fórmula 1 a principios del Siglo XXI permitió que este deporte comenzara a ser un fenómeno de masas en España y, por supuesto, la creación de futuros campeones, tal y como ha ocurrido con Carlos Sainz Jr cuando le dijo en 2005 a su padre Carlos Sainz, todo un gentleman en Rallies que quería ser piloto como él, pero no de su modalidad, si no en la de su ídolo Fernando.

El hijo del «Matador» consiguió el objetivo propuesto a finales de 2014, justo cuando Toro Rosso le dio la oportunidad de debutar para la temporada ante el piloto preferido de la estructura Red Bull, Max Verstappen. Al fin y al cabo, fue la opción que prevaleció para sustituir a Jean Éric Vergne al tratarse de un diamante en bruto sin haber cumplido ni tan siquiera la mayoría de edad. De este modo, Carlos inició su periplo con Toro Rosso, lo que era antes Minardi y el equipo que le dio su primera oportunidad a Fernando Alonso allá por 2001.

Casualidades… ¿sólo son eso?

Aquella fue la primera de muchas casualidades, ya que el segundo equipo de Fernando fue Renault, al igual que el de un Sainz que no tuvo tanta fortuna como su amigo, necesitando la llegada a su tercer contrato, McLaren, para dar su paso definitivo como piloto aspirante a Campeón del Mundo. Mientras tanto, la propia escudería británica supuso el freno a su progresión ascendente hacia el Olimpo supremo. De un modo o de otro, ambos vieron cómo Ferrari se convertiría en su cuarto equipo de Fórmula 1, pero con roles diferentes. Fernando Alonso lo haría como líder del timón para asaltar el título, mientras que Carlos Sainz lo hace teniendo al lado al piloto «Predestinato» a seguir coloreando de rojo las vitrinas de la competición.

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Como podemos comprobar, aunque el historial de ambos haya sido prácticamente similar, pero sería injusto decir que uno es sucesor de otro, firmando totalmente aquel dicho de Carlos que recalca la inexistencia de otro Fernando. Independientemente del talento de un piloto u otro, debemos decir que los equipos son fruto de los paralelismos impuestos por la Historia en sus caminos extremadamente paralelos. Sin embargo, la individualidad del ser humano les permite llevar a cabo pisadas distintas.

Todos los caminos llegan al título

Al fin y al cabo, las expectativas hacia Fernando y Carlos siempre han sido diferentes. Es cierto que ambos aparecieron en un momento crítico para la Fórmula 1 en España, o bien no tenía interés o se había perdido por la falta de «resultados», pero el foco ha diferido sensiblemente entre uno y otro. Porque Alonso «mal acostumbró» a la afición, mientras que Carlos denotó menor impacto mediático. Supuso un mayor esfuerzo por su parte para hacerse valer, todo lo contrario para un bicampeón que necesitó gritar alto para demostrar que era humano y se equivocaba, Por tanto, ganes o pierdas, siempre habrá motivos para ser presionado, lo que no equivale a tener vidas extremadamente paralelas. Simplemente, que cada palo aguante su vela. 

 

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