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Porque a veces la memoria falla

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Simeone y Koke fueron silbados por parte de la afición del Metropolitano contra el Leverkusen, aunque el Atlético venció y se acerca a octavos.

El Atlético de Madrid dio un paso de gigante en su objetivo de clasificarse a los octavos de final de la Liga de Campeones. El conjunto de Simeone logró imponerse por la mínima, un gol a cero, al Bayer Leverkusen, en un partido que no tiene pinta de pasar a los anales de la historia si tenemos en cuenta lo que vimos sobre el campo. Fue Morata, mediante un remate de cabeza, quien en el minuto 78 rompió la igualdad en el luminoso y calmó los ánimos de parte de la hinchada que parecía llevar unos días algo nerviosa de más.

El partido, como ya he mencionado líneas más arriba, no fue una oda al fútbol, ni muchísimo menos. El combinado alemán a las órdenes de Peter Bosz intentó aprovecharse del desacierto colchonero, aunque no consiguió inquietar a Oblak ni una sola vez en la hora y media de encuentro. En lo que al Atlético se refiere, podemos destacar a Renan Lodi, al que ya se le está poniendo cara de crack. El joven lateral brasileño, pese a que mostró en ocasiones sus carencias defensivas comprometiendo de más a los centrales, recorrió el carril derecho y por ahí percutió una y otra vez, disparando a puerta en una ocasión incluso. Suya sería, a la sazón, la asistencia del gol rojiblanco.

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Imagen: Atlético de Madrid.

El equipo mostró, una vez más, que el fútbol son momentos, y que este no es el suyo ahora. Saúl sigue jugando con más corazón que cabeza, Koke no se encuentra a sí mismo y fue cuestionado por parte de la hinchada, aunque ahora vamos con eso, y Thomas estuvo más gris que otras tardes de esta temporada en las que nos había deleitado. Correa intentó suplir a Joao Félix, pero no lo logró y Diego Costa continúa peleado con el gol y, en ocasiones, se le apreció cierta apatía. Por si fuera poco, Giménez se lesionó en el minuto 15 y tuvo que ser sustituido por Hermoso, quien sí que hizo un partido bastante notable. Quién le iba a decir a Simeone que iba a jugarse buena parte de la presencia en octavos de Champions con una defensa totalmente nueva respecto a la del año anterior.

Aunque más inesperado era para el técnico argentino encontrarse con la desaprobación de buena parte de una hinchada que le idolatraba. Y es que, en el Metropolitano, se escuchó música de viento contra el Cholo en varias secciones de la grada. Contra él y contra Koke, capitán y canterano rojiblanco. Estos pitos fueron contrarrestados por el resto del estadio, que rompió en cánticos y aplausos para el entrenador y el centrocampista. A esos vítores se oponían nuevos silbidos, y a estos otras tantas canciones de apoyo. Por momentos el interés no estaba en lo que pasaba en el campo, más bien poco, sino en la grada. El enfrentamiento entre dos partes de la afición era evidente.

En estos momentos de tensión latente, Simeone se volvió a sacar de la chistera dos cambios que cambiarían el devenir de un partido. Quitó a Correa a y Koke e introdujo a Lemar y a Morata. El francés arrancó la jugada cambiando de orientación hacia Lodi, el delantero madrileño remató el envío del brasileño. El conjunto rojiblanco se había vuelto a llevar un encuentro con la magistral selección de los cambios. Y con «unocerismo» de por medio, cuestionado, pero distintivo del Atleti del Cholo.

Imagen: Atlético de Madrid

Los colchoneros, con este resultado, se posicionan como colíderes del grupo junto a la Juventus, que venció, no sin dificultades, al Lokomotiv. Ambos, con siete puntos, parece que estarán, salvo catástrofe, en los octavos de final de la Champions League. Además, los de Simeone, ese al que tanto critican, se encuentran a tres puntos del líder de LaLiga Santander: el Barcelona.

Visto así, ¿quién se atrevería a pensar que los colchoneros atraviesan un bache? Parece que es su propia afición quien ve el problema más grande de lo que de verdad es. Como he mencionado anteriormente, el fútbol son momentos. Y aunque Koke, como tantos otros, no estén al 100%, es cuestión de tiempo que vuelvan a estar al máximo. Simeone, en el ojo del huracán de la ira de parte de su hinchada, afrontó este verano un proyecto totalmente nuevo.

Especial énfasis hago en esto, ya que perdió a buena parte de lo que él mismo llamaba «núcleo duro». No debe ser fácil confeccionar una plantilla desde prácticamente la nada. E imposible debe ser que funcione a las mil maravillas desde el primer partido hasta el último. Tampoco esperemos que todas las decisiones que tome sean acertadas, porque a día de hoy, al menos que yo sepa, los equipos de fútbol son entrenados por humanos y no por máquinas.

Como conclusión, y a título personal, quisiera decir que soy un acérrimo defensor de la libertad de expresión. Por ello, considero que cada cual puede hacer lo que le de la real gana. No obstante, me parece que cuestionar de ese modo a Koke, capitán y fiel defensor del escudo del Atlético de Madrid desde su paso por la cantera hasta el primer equipo, es, cuanto menos, de inconsciente. Y qué decir de los pitos al Cholo. Probablemente el entrenador más importante de la historia de este club, con casi ocho años al frente del equipo y habiéndolo puesto entre los más grandes del mundo. Por ello, no seamos tan cortos de miras y hagamos ejercicios de memoria. El equipo funcionará, solo es cuestión de tiempo. Y el Atlético volverá a ofrecer tardes de gloria en el Metropolitano. Con Simeone al mando, por supuesto.

Imagen principal: Getty Imágenes.

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