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Planchado extremo, la satisfacción de una camisa bien lisa

En lo alto de una montaña o en el fondo marino, las localizaciones donde practicar este ‘deporte’ no tienen límites
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Considerado irónico y humorístico, la práctica se ha popularizado en los últimos años por su carácter peligroso y ridículo.

¿Pasar la plancha a tus camisas o pantalones después de una dura jornada laboral te resulta aburrido y monótono? A un hombre llamado Tony Hiam en un lejano 1980 también se lo parecía, por lo que llegó a una conclusión; dotar de un poco de adrenalina a esta labor cotidiana. Y bien salió esa jugada. 19 años después de su creación, este (si se puede considerar) deporte adquirió una gran fama internacional por su carácter llamativo y, a la vez, ridículo.

Su origen viaja hasta los Estados Unidos, cuando Hiam pudo ver como su cuñado, John Slater, tenía la extraña manía de planchar en cualquier situación que viera oportuna; incluso de acampada. Desde ese momento, Tony Hiam comenzó a viajar con su tabla de planchar para dejar bien lisa la ropa en los sitios más incomprensibles del marco.

Diez años más tarde, en 1990 en Leicester, Phil Shaw llevó a la práctica esta modalidad del modo extremo que conocemos hoy en día. De profesión escalador, Shaw decidió un día llevarse la plancha y unas cuantas prendas arrugadas y combinar ambas aficiones en lo alto de una montaña. Tras aquello, inició una gira que finalizaría con la creación de la Agencia de Planchado Extremo (EIA).

Lo más importante, que la ropa quede bien lisa

En un principio, este ‘deporte’ tenía la finalidad de entretenimiento, entremezclado con el riesgo y la adrenalina. Aunque, tras la gira por Estados Unidos, Fiyi, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica organizada en 1999 que tuvo como consecuencia la formación de la EIA, esta nueva práctica adquirió un sentido más competitivo con la formación del grupo Planchado Extremo Internacional.

Dicha asociación se encargó, junto a la también recién creada sección de planchado extremo alemana (GEIS), de redactar las normas oficiales de la disciplina que, a día de hoy, siguen vigentes en los torneos y competiciones de la práctica. Dichas normas establecen que saldrá vencedor el planchador más original y que en mejor estado consiga tener su ropa.

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