Perder hoy para ganar mañana: El problema del tanqueo en la NBA

El sistema de la lotería del draft en el punto de mira por la falta de competitividad de la liga.

Tras el cierre del mercado, el «tanking» de la NBA vuelve a situarse en el centro del debate. La búsqueda de una mejor elección en el próximo draft conlleva, en algunos casos, la pérdida deliberada de partidos. Esto obliga a la competición a tomar medidas y a buscar un equilibrio entre las estrategias de cada franquicia y la competitividad de la liga.

La NBA ha buscado crear un sistema homogéneo e igualitario, premiando la competitividad y evitando las hegemonías prolongadas. El draft, el límite salarial y el reparto de ingresos son los pilares de este sistema. Así, el peor equipo tiene más probabilidades de aspirar al próximo talento generacional en la lotería del draft. En teoría, esto debería acelerar y facilitar la reconstrucción de plantillas y competitividad con el resto de equipos.

Sin embargo, la práctica ha demostrado que este mecanismo también genera incentivos perversos. Cuando la temporada empieza a torcerse, aparecen ciertas incoherencias en la competición. La gestión de minutos, las rotaciones o la apuesta por jóvenes pueden formar parte de un proyecto coherente. El problema surge cuando la derrota deja de ser una consecuencia y pasa a convertirse en un objetivo prioritario.

De ahí nace el término tanqueo o «tanking» en la NBA. Este término hace referencia a la pérdida deliberada de partidos para obtener una peor posición en la clasificación y, por tanto, mayores probabilidades de lograr un mejor “pick” en el próximo draft. Perder hoy para ganar mañana.

Para la liga, el impacto es enorme. Una liga que apuesta por el contenido dinámico y un gran número de partidos cada noche, no puede permitirse encuentros sin ni nivel ni espectáculo. Si parte del calendario se percibe como simple relleno hasta lo playoff, el proyecto comercial de la NBA se resiente. Aficionados, patrocinadores y cadenas de televisión exigen partidos con tensión real, pero reciben encuentros supeditados a estrategias de posicionamiento para la lotería del draft.

Las respuestas de la liga

En los últimos años, la NBA ha intentado tomar cartas en el asunto. Se han modificado los porcentajes de la lotería para reducir las probabilidades de obtener un “pick” alto y buscar un mayor equilibrio. También se creó el “play-in”, ampliando a 20 los equipos con opciones de luchar por el anillo, en lugar de los 16 tradicionales.

La medida más reciente —y también más polémica— es la obligación de disputar al menos 65 partidos para optar a premios individuales al final de la temporada regular. Con ello, se busca que las estrellas, que son las que más atención y recursos generan, disputen un mínimo de encuentros y mantengan el interés de la competición.

Estas reformas apuntan en la dirección correcta, pero no eliminan el problema de raíz.

La cuestión es puramente estructural: ¿Cómo equilibrar la reconstrucción de plantillas con la competitividad de la liga?. En una liga cerrada sin ascensos ni descensos, y con mercados tan diversos a la par que dispares la solución no es sencilla. Adam Silver y los propietarios conocen de la importancia de seguir ajustando el sistema, pero cuando los ciclos de reconstrucción se prolongan, la aparición de dinastías dominantes parece ser inevitable.

¿Once equipos tanqueando esta temporada?

No conviene simplificar el análisis. No todas las franquicias que pierden están tanqueando, Los Ángeles Clippers (26-28) y New Orleans Pelicans (15-41) son dos claros ejemplos. Esta temporada no disponen de su elección de draft, pero aún así mantienen un récord negativo. Las lesiones, rotaciones o las limitaciones de mercado influyen de manera determinante. Demonizar a equipos que simplemente no encajan sus piezas sería un gran error.

Entre los equipos que sí parecen buscar el peor récord posible, pueden distinguirse varios perfiles.

Un primer grupo lo forman aquellos que comenzaron compitiendo, pero han asumido que no tienen plantilla suficiente para aspirar al anillo: Chicago Bulls, Memphis Grizzlies, Dallas Mavericks y Milwaukee Bucks. Diferentes factores —lesiones, inexperiencia o problemas extradeportivos—. Memphis Grizzlies (20-33), con el traspaso de Jaren Jackson Jr y Desmond Bane, dejan claro que buscan rejuvenecer la plantilla y cambiar el rumbo del proyecto. Dallas Mavericks (19-34), buscará potenciar a Cooper Flagg, ya que entre 2027 y 2030 no tiene elecciones en primera ronda, por lo que este sería su último draft a corto plazo.  Milwaukee Bucks (22-30), quiere un acompañante generacional para Giannis, o la primera piedra sobre la que construir un nuevo proyecto para prescindir de la estrella griega.

En un segundo grupo, aparecen aquellos que parecen estar afrontando su último año de tanqueo, y buscarán el «pick» más alto para competir la próxima temporada. Utah Jazz (18-37), tras recibir a Jaren Jackson Jr, quien acompañará a Markkanen parecen consolidar un proyecto serio de cara a los próximos años. Los Washington Wizards (14-39), han optado por la veteranía de Anthony Davis y Trae Young, sumado a las ganas de competir de los jóvenes de la plantilla. Indiana Pacers (15-40), finalistas el año pasado, confían en la recuperación de Haliburton y en una buena elección del draft para volver a aspirar al título.

Por último, Sacramento Kings (12-44) y Brooklyn Nets (15-38), se encuentran en una posición más delicada, con plantillas que necesitan talento estructural y generacional. En su caso, la lotería del draft puede ser la vía más rápida para acelerar la recuperación y devolver la ilusión a sus franquicias.

Imagen principal vía: Photo by Jacek Boczarski/Getty Images.

Por: Julio Rivas Callejo; pueden seguirme en Instagram @yulyuss_.

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