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Opiniones encontradas ante la llamada del cambio

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Reportaje sobre las variables que influyen en un cambio del calibre de una Superliga europea en el fútbol.

El anuncio de la puesta en escena de una Superliga Europea dispuesta a promover un cambio de guion en el fútbol que no ha pasado inadvertido durante la primera de abril de 2021. Dicen que abril equivale a aguas mil, sobre todo si te ubicas en plena pandemia y un año después del confinamiento, la tormenta continuó con su incesante potencia para darle la vuelta a la tortilla que retrata el movimiento del mundo.

Todo cambió desde que marzo de 2020 comenzó a abrazar el silencio para dar paso a la profunda reflexión que diera paso a un cambio de vida en todos los parámetros. El deporte no permaneció ajeno a un forzoso cambio de mentalidad por la recesión económica acaecida tras haber sufrido la mayor parte de clubes que vieron vacíos sus estadios de la noche a la mañana.

De la crisis, a la mejor solución

Nada podía permanecer ajeno a un Titanic deseoso de parar y mucha gente ansiosa de emprendimiento se aferró al siguiente dicho de Albert Einstein: «la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía». 

Tocaba cambiar de rutina y los grandes clubes se pusieron la manta a la cabeza para crear una Superliga Europea para sustituir a la Liga de Campeones. Según su presidente y uno de los fundadores, encasillaron el proyecto con el objetivo de salvar el fútbol de cara a la drástica bajada de ingresos en el mundo por la crisis del coronavirus.

Críticas contradictorias

La puesta en escena del proyecto por parte de equipos fundadores dopados de leyenda –Real Madrid, F.C. Barcelona, Atlético de Madrid, Chelsea, Manchester City, Manchester United, Arsenal, Tottenham, Inter de Milán, Milán y Juventus de Turín– supuso el estallido de la polémica por parte de la sociedad que veía una nueva forma de fragmentar a la sociedad entre ricos y pobres. El Bayern de Münich y el PSG se mostraron escépticos al formato y el Borrusia Dortmund rechazó su incorporación a la competición horas después de haberse confirmado la misma.

Mientras tanto, parte de la población, incluyendo jugadores, periodistas y, por supuesto, políticos, vieron la competición como un supuesto «atentado a la meritocracia» y al fútbol «humilde», dando entender su apoyo a instituciones como La Liga, UEFA o la RFEF. Dichos organismos amenazaron con sacar a los clubes de las competiciones y sancionar a los jugadores con no dejarles jugar con las selecciones.

Ataques a la carta

El chantaje quedó servido y llegó la división de opiniones, pero habiendo olvidado cuál es el verdadero concepto de la igualdad. Al fin y al cabo, uno de los principales temores se fundamentó en la pérdida de oportunidades de «equipos del pueblo» en dar la machada en la Liga de Campeones, tal y cómo han podido hacer el Málaga, Galatasaray o el Apoel de Nicosia durante la década del 2010.

Sin embargo, resulta entrañable escuchar a mucha gente quejarse de las Champions del Real Madrid gracias a los flacos favores que puede ofrecer el azar de los sorteos, los escasos partidos de la competición y, sobre todo, debido a eliminatorias de 180 minutos en los que el factor suerte y especulativo son premiados. ¿Cuánta gente ha pedido un torneo europeo basado en la regularidad para ver el verdadero nivel de cada equipo grande? 

¿Quién lleva la razón?

Por otra parte, tampoco podemos olvidar cómo mucha gente que está aparentemente concienciada con equipos carentes de poder adquisitivo para luchar por todos los títulos, sienten una pasión sincera y bella hacia competiciones estadounidenses llenas de éxitos como la NFL o la NBA, o incluso europeas como la Fórmula 1. En todas ellas, se percibe una alta capacidad salarial unido a un trabajo tecnológico superlativo compensado con un reparto de los derechos monetarios satisfactorio para los amantes de la competición.

En la misma medida, se hace necesaria la presencia de un techo presupuestario. Al fin y al cabo, ¿por qué iba a liderar la Superliga un presidente de un club de socios en un deporte lleno de propietarios, siendo parte de ellos poderosos jeques árabes? Tampoco podemos olvidar como uno de los organismos más críticos, la RFEF, optó porque la Supercopa de España se realizara a lo Final Four y en Arabia Saudí, se planteó jugar partidos en Miami y ha habido encuentros jugados en horarios matinales para satisfacer al público asiático.

Ni los buenos son tan buenos..

Si no eran suficientes las contradicciones de la federación, Florentino Pérez dejó entrever que las declaraciones incendiarias del periódico MARCA procedían de uno de los pesos pesados de su unidad editorial, Urbano Cairo, mientras ejerce su cargo como presidente del Torino, club no fundador y rival de la Juventus. Sin embargo, ¿ cómo es posible que lo diga una persona que va a ser presidente de una competición y, al mismo tiempo, máximo mandatario del Real Madrid?

Resulta complicado imaginar a Franz Tost como máximo dirigente de Alpha Tauri y presidente de Liberty Media, empresa organizadora del Mundial de Fórmula 1. Podría generar escepticismo hacia el sentido de igualdad de la competición porque suele tentar barrer hacia casa cuando tienes el poder. Pero claro, al final, la demostración de la similitud de fuerzas en un solo choque acaba atrayendo en mayor medida al espectador. ¿Qué tuvo más impacto mediático en la Copa del Mundo del año 2018, un España-Portugal o un Irán-Marruecos? La respuesta se puede sacar a través de la lógica.

…ni la rebeldía es sinónimo de ironía…

Por otro lado, se genera la siguiente cuestión, ¿el hecho de tener un par de equipos fundadores suponen eliminar la meritocracia? Podemos encontrar fundamentos que se crucen, ya que hay clubes deportivos que a pesar de su posición, no dejan de generar ingresos, mientras que otros, a pesar de las victorias conseguidas, no han llegado a tener el suficiente peso económico como para transformar sus pequeños triunfos en otros de grado superlativo.

Entonces, ¿es cierto que la desigualdad continuará? No tiene por qué ocurrir, ya que los paralelismos de las historias de la Superliga y Euroliga, ya que ambas gozaron de escepticismo en el momento de su propuesta de creación, sobre todo a la hora de considerar que las competiciones domésticas se verían alteradas. Nada más lejos de la realidad, el siglo XXI supuso un aumento de interés por el Baloncesto, llegando a mirarle de frente al gigante Estados Unidos y con jugadores del país americano emigrando a aquellas competiciones domésticas.

Pero claro, por mucho paralelismos que puedan existir a nivel temporal, cada día se conforma por un circuito de sucesos, cuya morfología puede verse alterada por el viento soplado en cada contexto en el que se desarrollan las miles de vida en un universo hipotéticamente infinito. Y si todo fluye en un paralelismo eterno, toca preguntarse, ¿el ciclo del tiempo marca la igualdad o, en su defecto, siempre se queda como utopía ante el choque de opiniones? Solamente puede juzgarlo el ciclo de la Historia.

Imagen principal vía: Mundo Deportivo

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