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Si Ayrton Senna levantara la cabeza…

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Artículo sobre cómo el espíritu del brasileño acechó sobre la pista portuguesa.

Cada 2 de mayo supone el recuerdo a la muerte de Ayrton Senna y esta nostalgia se acentúa cuando se celebra el aniversario de aquel trágico suceso en día de carrera. El Gran Premio de Portugal de la temporada 2021 no ha sido la excepción, incluso habiendo habido una prueba en la que los corazones han tenido un ritmo cardiaco inferior a la cita de la Emilia-Romagna.

Al fin y al cabo, el binomio entre Mercedes y Red Bull se impuso con mano de hierro, mientras que la zona media, a pesar de tener más alternativas, fue testigo de un asentamiento. Ferrari y McLaren demostraron tener mayor solvencia en términos de ritmo y velocidad; y Alpine dio un salto de calidad con respecto a las primeras carreras.

No obstante, por mucho que la tranquilidad quisiera poner en duros aprietos a la incertidumbre, siempre quedó espacio para la reflexión como consecuencia del enfrentamiento entre sentimientos tan opuestos. Por ejemplo, ¿por qué solamente se achaca el decepcionante papel de Carlos Sainz por la estrategia llevaba a cabo? Lando Norris hizo lo misma y terminó en una meritoria quinta plaza.

La sonrisa de Norris…¿o de Senna?

Precisamente fue el británico Norris quién supo plasmar a la perfección el concepto de pilotaje que tanto defendía Ayrton. El brasileño amaba el instinto depredador en el monoplaza, incluso si salía mareado del mismo delante de su público, mientras que Lando hizo lo propio en una primera parte de carrera en la que llegó a rodar por delante del Red Bull de Sergio Pérez.

En la misma medida, el carioca levantaría la cabeza lleno de dudas al ver como Lando, al igual que Charles Leclerc y, por supuesto, el mexicano «Checo» trabajaron en la gestión de neumáticos para conseguir el objetivo de dejar el coche sano y salvo en los puntos. Cabe recordar que Senna era experto en arriesgar en cada pulgada con tal de llevar a la máxima expresión el placer de pilotar.

Quizás esta sobredosis instintiva le llevaría a sentirse orgulloso de un Carlos Sainz que puso toda su ímpetu en adelantar a Lando Norris tras un undercut que no tuvo el éxito deseado. Aunque la prensa, sobre todo la española no dejó de verter quejas hacia Ferrari por la estrategia escogida, no podemos olvidar que el graining surge por dejarse la piel en la pista; o lo que es lo mismo, morir con las botas bien puestas.

Ningún sambenito es para siempre

Si el madrileño finalizó undécimo y fue una de las principales decepciones, el juego del Ying y el Yang optaron por cambiar de objetivos, ya que a diferencia de lo acontecido en Imola, Fernando Alonso y Mick Schumacher sintieron el placer de vencer batallas sin ganadores. Por un lado, el asturiano hizo sonreír al brasileño cuando protagonizó una remontada desde la 13º plaza como las que hizo el astro tricampeón durante sus años en McLaren-Honda. De este modo, el 14 de Alpine demostró que quiso volver a la Fórmula 1 para seguir dando guerra hasta que el cuerpo aguante.

Mejor regusto tuvo el papel de Mick Schumacher que plasmó a la perfección el sino de Ayrton Senna durante su trayectoria; «me caigo y me levanto». El germano cometió un error cuando la prueba en Italia pasó por mojado, lo que le llevó a estar en el centro de miradas envidiosas por lo cosechado por su padre. Pero al igual que hizo el mítico Michael y la leyenda brasileña cuando cometían errores, dio un recital de pilotaje en Portugal que le llevó a sacarle más de un minuto a su compañero Nikita Mazepin y a adelantar al Williams de Nicholas Latifi. 

La velocidad lo es todo

Al fin y al cabo, la esencia del Automovilismo es la velocidad, componente que marca los roles, las características y la Historia de cada piloto. Senna lo hizo para darle días de gloria a Toleman y a Lotus cuando no podían luchar por ganar y para romper el status quo en McLaren con Alain Prost. Por tanto, si levantara la cabeza y viera a parte del entorno de la Fórmula 1 como quiere encasillar a Valtteri Bottas y a Sergio Pérez como escuderos de los principales contendientes al título, Lewis Hamilton y Max Verstappen.

¿Por qué se anteponen los prejuicios al puro talento? Lewis y Max fueron severamente criticados en sus comienzos porque la agresividad de ambos no estaba canalizada, pero la madurez no ha sido obstáculo para no abandonar la pureza competitiva. Esto alegra a una multitud que representa lo que pensaría un Senna desde el más allá al contemplar como está surgiendo una pandemia competitiva en el que todo se juega a una milésima.

 

Imagen vía: @F1

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