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Neymar, deportista non grato para el deporte

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Crítica a la manipulación ejercida por parte de representantes y un jugador a través de la relación de Neymar con el F.C. Barcelona

La llegada de Joan Laporta como presidente del F.C. Barcelona en marzo de 2021 supuso una inyección de moral para parte de una afición culé frustrada a consecuencia de los errores de gestión de la directiva de Rossell y Bartomeu en términos de altas y bajas y el trato con la cantera. Este hecho incentivó una pérdida de intensidad y calidad en el juego del Barça tras la marcha de Pep Guardiola en 2012.

Dentro de la vorágine de errores, estuvo el alto desembolso en fichajes que no acabaron siendo amortizados como se esperaba. Arda Turan, André Gomes, Denis Suárez, Antonie Griezmann o Philippe Coutinho recibieron una alta remuneración económica tremendamente influenciable en connotaciones negativas la masa salarial del club. Al fin y al cabo, el hecho de no rentabilizar una alta ficha acaba convirtiéndose en baja, sobre todo si se encuentran en la fase final de su carrera deportiva.

Endeudamiento puede equivaler a futuro sostenible

Cuando un club opta por aumentar su endeudamiento a pesar de encontrarse en una situación económica preocupante, lo lleva a cabo por alguien que pueda ofrecerte un rendimiento extraordinario en un plazo de cinco o diez años. Ciñéndonos a los dos grandes del fútbol español, Laporta lo hizo con Ronaldinho hasta que el brasileño perdió la motivación por el fútbol, Florentino Pérez lo hizo con Zidane, Ronaldo, Figo y Beckham en su primera etapa y con Cristiano Ronaldo o Karim Benzema en la segunda.

Por tanto, el hecho de haber escuchado que Erling Haaland no puede ser fichado por el F.C. Barcelona debido a la deuda arrastrada tras la marcha de Josep María Bartomeu de la entidad queda catalogado como demagogia. Joan Gaspart dejó una gran deuda en el conjunto blaugrana y Florentino Pérez heredó una gran deuda del mandato de Lorenzo Sanz.

Aunque el esfuerzo económico pueda resultar justificable si la situación deportiva lo requiere a largo plazo, la viabilidad de dicha inversión puede verse tambaleada ante la presencia de agentes extremadamente ambiciosos que pasan por encima de los intereses del club y del propio jugador. Mino Raiola se reunió con Joan Laporta y las condiciones ofrecidas resultaron insultantes para la libertad profesional. Las comisiones para familiares del jugador, para el propio Mino y la alta cláusula (150 millones) son una muestra del agobio que puede existir en el planeta fútbol hacia un futbolista.

Cuidado con ceder al capricho de entornos de jugadores

Precisamente las condiciones ofrecidas para Haaland hicieron recordar las altas exigencias que tanto acompañaron al Barça por tener a Neymar vistiendo la camiseta blaugrana. La declaración «son 57,1 millones y punto» de Sandro Rossell a finales de la temporada 2012-13 pesan como una losa para la transparencia del deporte. Menos de un año después, el empresario catalán se vio obligado a dimitir tras haberse destapado un contrato de más de 100 millones sobre el brasileño, en el que su agente, Neymar senior, recibiría grandes compensaciones económicas.

Imagen
@neymarjr

El pastel estaba más que destapado e independientemente de la legalidad y la moralidad del juicio, quedó vigente cómo se tiró a la basura la proyección del club en pos del bienestar de Neymar. De hecho, año tras año, la entidad blaugrana se veía obligada a ejercer una mejora sustancial del contrato. Este juego de tira y afloja acabó estallando con la puja del PSG con su ficha y la consecuente marcha del brasileño tras haber estado jugueteando con las ilusiones del público culé.

A pesar de este sucio trato, el brasileño paralizó su renovación por el PSG en plena temporada 2020-21, mientras que se ofrecía al Barcelona. Además de no existir arrepentimiento por la traición al club, su estancia en el mismo tuvo episodios en los que se despreciaba al segundo de Luis Enrique, Juan Carlos Unzué, al decirle que iba a ser «el nuevo Ronaldinho». También se iba a los carnavales de Brasil en plena temporada e incluso la soberbia le hizo ganarse una expulsión contra el Málaga en abril de 2017, partido que perdió el conjunto blaugrana por 2-0 y le costó la Liga.

Actitud deleznable de Neymar

Por si fuera poco, su actitud en el PSG fue idónea para despertar la duda. Además de reírse de Unai Emery por las charlas tácticas, las lesiones reiteradas, las chulerías sobre el terreno de juego y, sobre todo la cantidad de veces que se autoexpulsó muestran cómo un jugador malabarista con el balón puede corromperse. ¿De verdad merece la pena realizar un enorme esfuerzo económico con un jugador que derrocha niveles faraónicos de toxicidad?

Sin embargo y, para concluir, muchas veces, el chantaje debido a las mutaciones de corruptelas o, el maquiavelismo por un objetivo concreto sometido a los intereses autoritarios de jugadores y/o representantes llevan a realizar acciones que están por encima de los principios morales. Pero Neymar, fichado o no fichado por el Barça, es persona non grata en la entidad blaugrana. 

 

Imagen vía: @neymarjr

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