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Naomi Osaka, leyenda a los 23

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La tenista japonesa venció a Jennifer Brady en la final y consiguió su cuarto Grand Slam y segundo Open de Australia. Con solo 23 años, Osaka está llamada a dominar la era post-Serena y a marcar una época, proyecto al que ya le ha puesto unos cimientos sólidos y estables.

Terminó el Open de Australia femenino, y lo hizo con el éxito de Naomi Osaka. La nipona, que ya estaba entre las grandes candidatas al título en la previa, concluyó un fantástico torneo derrotando a Jennifer Brady en la final por un resultado de 2-0 (6-4, 6-3)

Osaka ganó sin necesitar su mejor versión

La presión de disputar su primera final y la entidad de su rival pudieron con Brady, que dio muestras del gran tenis que es capaz de practicar pero se derrumbó en los momentos clave. La tenista de Pensilvania reaccionó de forma inmediata con un ‘contra-break’ tras ceder su servicio al inicio del primer set y, tras ello, se creció hasta obtener un punto de ‘break’ con 4-4 en el marcador, pero Osaka (que no necesitó su mejor versión en la primera manga) la salvó. El juego más decisivo del partido fue el 10º del primer set: con 5-4 abajo, Brady desaprovechó un 40-15 para igualar el marcador y terminó perdiendo su saque y, a la vez, el set, con una inoportuna doble-falta y una derecha que no pasó la cinta en el ‘Set Point’ definitivo.

Viendo a su rival tocada, Osaka puso una marcha más y consiguió una ventaja de 4-0 que fue una montaña demasiado alta para Brady. La estadounidense reaccionó y recortó diferencias (4-2), pero Osaka evitó la remontada y cerró el partido con oficio y seguridad, sin volver a ceder su saque y haciendo valer la ventaja lograda al inicio del set. Aunque Brady demostró los motivos tenísticos que la llevaron a la final, la superioridad de Osaka fue tan grande que, incluso sin mostrar su versión más arrolladora, ganó sin demasiados problemas.

La heredera de Serena Williams

Naomi Osaka agrandó así su palmarés, alcanzando los 4 títulos de Grand Slam (2 Open de Australia, 2 Open de Estados Unidos) con tan solo 23 años. Su juventud, mentalidad ganadora (declaró que quedar subcampeona no entraba en sus planes) y superioridad sobre la pista la convierten en la heredera del legado de Serena Williams.

Aunque la legendaria campeona de 23 Grand Slams sigue en activo y dando guerra, parece que nos encontramos en plena «era Osaka«. La nueva número 2 del ranking WTA (con este triunfo, ha adelantado a Simona Halep pero aún no a Ashleigh Barty) muestra una voracidad equiparable a la de Serena, aunque, evidentemente, igualar o superar los 23 Grand Slams de la de Míchigan son palabras mayores. Es conveniente no cargar con exigencias a Osaka, es decir, que conseguir un número alto de Grand Slams sea un reto y no una obligación para ella. Aunque, dicho sea de paso, la nipona parece soportar de forma maravillosa la presión.

Osaka, al borde de la eliminación frente a Garbiñe

El partido clave del torneo fue el duelo entre Garbiñe Muguruza y Naomi Osaka en 1/8 de final. Apuntaba a ser una final anticipada entre las 2 tenistas que mejor estaban jugando en Melbourne, y el enfrentamiento no defraudó. La hispano-venezolana realizó un gran primer set, pero perdió el segundo cediendo su saque con 5-4 abajo y, en el tercer set, estuvo muy cerca de eliminar a la que ha terminado siendo campeona. Garbiñe se puso ‘break’ arriba y, cuando restaba para ganar el partido con 5-3 arriba, tuvo 2 puntos de partido que desaprovechó y, acto seguido, perdió su servicio cuando sacaba para ganar. Del 5-3 y 2 bolas de partido, Garbiñe pasó al 5-7 tras ceder su saque en blanco en el juego decisivo.

En la misma ronda en la que Osaka estuvo a un paso del abismo frente a Garbiñe, 1/8 de final, se juntaron los mejores partidos del torneo, duelos que podrían verse en una final de Grand Slam tranquilamente: Sabalenka – Serena (1-2), Swiatek – Halep (1-2).

Hsieh y Muchová tuvieron un papel destacable

Osaka también derrotó en 1/4 de final a Su-Wei Hsieh. La taiwanesa fue una de las noticias destacadas del torneo tras alcanzar unos meritorios 1/4 de final de Grand Slam por primera vez en su carrera (en individual) a los 35 años. También destacó la checa Karolina Muchová, que alcanzó sus primeras semifinales de Grand Slam tras conseguir remontadas espectaculares frente a Plisková (en el segundo set, pasó de ir 5-0 abajo a ganar 7 juegos seguidos para vencer por 2-0), Mertens (remontó un 4-0 abajo en el primer set para ganar 2-0) y Barty (ganó 1-2 tras ir perdiendo 1-0 y ‘break’ abajo en el segundo set).

Serena Williams, la leyenda continúa

Serena Williams, aunque nos tenga acostumbrados a ello, también fue una noticia destacada en Melbourne. La legendaria tenista estadounidense, a sus 39 años, alcanzó las semifinales de un Grand Slam por 40a vez, y allí cayó frente a la campeona Osaka. Aunque esa derrota fue considerada como el relevo generacional, Serena demostró en Melbourne que aún tiene mucho tenis que ofrecer y que no se conforma con 23 Grand Slam, quiere el número 24.

Brady y un futuro prometedor

También destacable fue, evidentemente, el papel de Jennifer Brady. La tenista de Pensilvania, que ascenderá del puesto 24 al número 13 en el ranking WTA, alcanzó su primera final de Grand Slam y mostró detalles que nos hacen ser optimistas con su futuro. Con 25 años, Brady parece haber alcanzado el punto álgido de su carrera, y el gran juego mostrado en Melbourne (sobretodo con un saque destacable) puede ser el primer paso en el camino hacia su primer título de Grand Slam.

Termina de ese modo un Open de Australia femenino extraordinario y que, pese a todas las dificultades provocadas por la pandemia, ha sido un éxito de organización. El público volvió a llenar de alegría los partidos y Osaka nos deslumbró una vez más con su tenis.

Mañana, no antes de las 9:30 horas, Djokovic – Medvédev, plato fuerte para despedir la gran fiesta del tenis en Melbourne.

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