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Morata devuelve la paz al Metropolitano

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El «nueve» del Atlético marcó y dio una asistencia para liderar una victoria balsámica ante el Espanyol y acabar con la mala racha.

En una fría tarde de domingo, la tranquilidad se volvió a instaurar en el Atlético de Madrid. Al menos por ahora. El equipo de Diego Pablo Simeone derrotó por 3-1 al Espanyol para acallar el runrún de parte de su afición que comenzaba a impacientarse en un partido que se estaba complicando más de la cuenta. Sin embargo, esta vez sí que tuvieron los colchoneros la capacidad de sobreponerse a los elementos, remontar y llevarse el gato al agua. Liderada estuvo esta empresa por Álvaro Morata que, totalmente desatado, volvió a marcar y acumula ya seis dianas en seis encuentros consecutivos. Soberbio estuvo también Correa, que anotó e hizo temblar a la zaga blanquiazul cada vez que la pelota estaba en su poder.

Con la ansiedad propiciada por tres partidos seguidos sin conocer la victoria y la dura derrota cosechada en Leverkusen llegaba el Atlético a este compromiso liguero. Simeone probaría con un centro del campo renovado con Herrera y Vitolo titulares acompañando a los habituales Thomas y Koke. Saúl ocuparía la plaza de Lodi, que descansó en esta ocasión y sería Correa el acompañante de Morata, relegando al banquillo a Diego Costa. Un once radicalmente distinto al utilizado en el choque frente al Ludogorest empleó Pablo Machín. El técnico soriano propuso su habitual esquema de 3-5-2, pero tan solo repetían titularidad Diego López y Bernardo Espinosa

El encuentro arrancaba con un Atlético de Madrid que parecía tener un plus de motivación respecto a los anteriores partidos. El conjunto rojiblanco no buscaba el dominio del juego mediante el control del esférico, sino por la vía rápida: balones en largo desde la defensa buscando a su hombre de referencia: Álvaro Morata. Trippier volvería a ser el mejor socio en la banda derecha y desde ahí se elaboró la mayor parte del juego colchonero en los minutos iniciales. El Espanyol pretendía inclinar la balanza de su lado desde un mayor trato del balón y forzando el error de la zaga rival mediante la presión.

Los primeros minutos fueron para el Atlético. El conjunto periquito no se mostraba cómodo en el encuentro y parecía incapaz de hacer algo de daño al equipo local. Los madrileños, aun transmitiendo una mayor sensación de peligro, no lo traducían en ocasiones claras de gol. El equipo de Simeone andaba falto de concreción, y al Espanyol le sobró en el primer gol del partido. En el minuto 38 de la primera mitad, Thomas se equivocó en una entrega de balón para Koke. Víctor Sánchez, más listo que nadie, se interpuso entre el pase del ghanés al vallecano y se llevó limpiamente el esférico. Tras una conducción, le dio la bola a Sergi Darder, quien sin pensárselo demasiado, le arreó un zambombazo para mandarla escorada al segundo palo haciendo inútil la estirada de Oblak.

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Imagen: RCD Espanyol de Barcelona

Se las prometía felices el Espanyol tras el golazo de Darder, pero entonces Morata apareció para silenciar los primeros tímidos pitos de una afición que comenzaba a alterarse. El ariete colchonero recibió un balón bombeado de Thomas y lo centró, según le venía, a Correa. El argentino le dio el último toque para que terminase de penetrar en el marco defendido por Diego López. El tanto subió al marcador con dramatismo, cómo no. Fue la posición de Morata la que parecía ser antirreglamentaria. Pero fue la revisión del VAR la que dictaminó que no había nada punible en la jugada y el Metropolitano pudo cantar el tanto dos minutos después de anotarse.

Tras lograr el empate al borde del descanso, el Atlético afrontaba el segundo asalto con energías renovadas. Los de Simeone buscaban el segundo con constancia. El equipo atacaba con más convicción y con una gran seguridad atrás, ofreciendo una versión antagónica a la que exhibió en Leverkusen. Trippier salía victorioso en todos sus duelos con David López. Correa generaba inseguridad para la zaga perica una y otra vez. Pudo haber tenido el conjunto madrileño la oportunidad de adelantarse desde los once metros, pero Gil Manzano no vio nada en una disputa entre Javi López y Felipe Monteiro que acabó con el central brasileño en el piso. Sería poco después, en el 58, cuando el Atlético se adelantó en el marcador.

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Imagen: Atlético de Madrid

Héctor Herrera, que cosechó una actuación notable, habilitó a Vitolo en el centro del campo. El canario, sin cuajar un partido descomunal, volvió a ser determinante, poniéndole a Morata un pase medido entre los dos centrales del Espanyol. El delantero madrileño, aun empujado por un zaguero del conjunto visitante, logró no vencerse y chutar al palo corto de Diego López. Con este gol, el ariete madrileño iguala un registro de seis partidos consecutivos marcando, cuyo anterior dueño era Antoine Griezmann.

Al Espanyol, que había intentado llevarse el encuentro desde la disciplina y el rigor táctico, no le quedó más remedio que poner toda la carne en el asador. Pudo salirle bien, pues dispuso de varias situaciones claras de gol. Incluso consiguió anotar un gol que podía haber sido el de la igualada, de no ser por la anulación por parte de Gil Manzano, que observó una caída de Koke en un envío de falta de Darder y acabó señalando una falta en ataque no exenta de polémica.

Imagen: Atlético de Madrid

Pero si antes comentábamos que a los de Machín pudo salirle bien el arreón final, lo cierto es que acabó saliéndole terriblemente mal. El Espanyol sacrificó compromiso defensivo y comenzó a ofrecer fisuras. Mala idea ante el Atlético de Madrid, experto en castigar errores y aprovechar espacios por los que lanzarse a la contra. Uno de estos errores en la medular lo aprovechó Diego Costa, que cabalgó hacia el área del conjunto barcelonés. El hispano brasileño aguardó hasta que llegó algún socio con el que combinar y asistió a Herrera. El mexicano, con gran inteligencia, dejó pasar el balón sorprendiendo a todos, incluso a Koke, receptor en última instancia del pase de Costa. El capitán rojiblanco controló y mandó a la jaula el cuero, sentenciando el choque y tranquilizando al Metropolitano.

El Espanyol, pese a intentarlo hasta el pitido final de Gil Manzano, cosechó una nueva derrota que no le sirve para salir de los puestos de descenso. Los de Simeone, con una victoria que vale oro puro, logran romper su mala racha e irse al parón de selecciones con fuerzas renovadas y autoestima elevada.

 

Imagen principal: Atlético de Madrid.

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