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McLaren quita y da oportunidades

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Explicación de la Filosofía de la escudería de Wooking a través de la trayectoria de Pedro Martínez De la Rosa.

La Fórmula 1 no podría entenderse sin la presencia del equipo McLaren. No solamente es el segundo mejor equipo que la Historia, también ha protagonizado esperpentos sonoros como  la segunda parte entre McLaren y Honda y otras microhistorias que no han pasado inadvertidas a nivel de éxitos y fracasos.

Independientemente de no existir títulos, Carlos Sainz ha escrito una de las páginas más gloriosas de la escudería británica al haber sido uno de los líderes de su resurgimiento a finales de la década de los años 2010.

Todo lo contrario le ocurrió a Sergio Pérez en 2013 que a diferencia del español, vio caída su reputación al verse superado claramente por Jenson Button. Además, se encontró en una McLaren que inició su decadencia en aquel año, lo que supuso un caldo de cultivo para que esa ambiente tan tóxico -en versión del propio «Checo«-.

Carlos y Checo no son los únicos pilotos que no ganaron un título mundial en McLaren para tener dosis de protagonismo dentro de la familia de Wooking.

Pedro Martínez De la Rosa es una mera prueba de ello, que al mismo tiempo, fue interino de un Juan Pablo Montoya que protagonizó enormes dosis de pasotismo y sacó de quicio a Ron Dennis.

De este modo, quedó vigente que «Dios da pan a quién no tiene dientes». Mientras que Pedro ansiaba por tener una oportunidad real en un equipo como McLaren, pero Ron Dennis le consideraba demasiado mayor para competir, Juan Pablo Montoya se mostraba extremadamente distante con el ejercicio físico y con el comportamiento que le exige a un piloto fuera de la pista.

Su relación se inició con un envío de una báscula de piso por parte del mandatario británico al colombiano y finalizó en junio de 2006 con un envío del finiquito hacia «Juancho» por negociar a espaldas de la escudería su marcha a la NASCAR.

El Karma se hizo, y Ron se vio obligado a sentar a Pedro De la Rosa. Tuvo ocho carreras para demostrar que tenía aptitudes para formar parte de la parrilla de la Fórmula 1 y lo hizo a lo grande. Sabía que cada carrera era una final y necesitaba estar a la altura de todo un doble subcampeón del Mundo como Kimi Räikkönen en un McLaren en transición de cara a 2007.

Excepto dos abandonos ajenos a su pilotaje en Alemania e Italia y una 11º plaza en Japón con un monoplaza bajo de prestaciones por motivos de congelación de motores, siempre dejó al coche en los puntos.

Incluso se permitió el lujo de poner en público todo de lo que era capaz. Consiguió una quinta plaza en Turquía remontando fuera del top 10 mientras que Kimi se iba fuera en la primera curva y obtuvo la misma posición en un lluvioso Gran Premio de China.

Pero la verdadera demostración de su talento se hizo evidente en el trepidante Gran Premio de Hungría. Arrancaba cuarto, adelantó en pista en los primeros compases a Felipe Massa y a Rubens Barrichello y apretó a su jefe de filas, Räikkönen, hasta forzar un error que le llevó a tener un accidente.

Pedro se mostró sereno cuando tocaba ahorrar el oro cosechado, pero no dudó en arriesgar cuando tocó atacar y superar a un todopoderoso campeón Michael Schumacher a falta de pocas vueltas para finalizar la bandera a cuadros.

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Solamente le superó un Fernando Alonso que realizó una de las mejores carreras de su vida hasta que las tuercas desajustadas acabaron con su carrera deportiva y, por supuesto, el ganador Jenson Button que logró su primera victoria remontando desde la 14º plaza. Fue fiel a su capacidad de brillar y relucir dicha aptitud a través de la invisibilidad que alaban a la sencillez.

Finalmente, Pedro sumó 19 puntos en ese 44,4 % de la temporada 2006 disputada, y con muchos menos km de su compañero Juan Pablo. Además, su compañero Kimi le superó «solamente» por siete puntos en las carreras que disputaron juntos, ya que el finés obtuvo 26 durante en ese porcentaje de pruebas mencionados.

Aunque había dado resultados necesarios para poder ganarse el puesto de titular en 2007 junto a Fernando Alonso, finalmente se acabó optando por un prometedor Lewis Hamilton.

Pedro lo comprendió puesto que no podía competir con dos de los mejores pilotos de la Historia de la competición. Peor digestión tuvo para él que no se contara con él para la temporada 2008.

Al igual que era una oportunidad idónea para darle un volante a Hamilton en 2007 como parte indispensable de una dupla explosiva con el asturiano, el catalán tenía el tren de su vida de cara al año 2008 cuando Alonso optó por dejar la escudería.

Dennis optó por darle cabida, pero Martin Whitmarsh apostó por Heikki Kovalainen. De la Rosa se sintió ofendido, ya que consideró que tenía aval para subirse al vagón, pero parecía que sus vigilantes veían la edad como un impedimento.

Ron le dejó entrever que los diez años de diferencia entre el finés y él habían sido un factor diferenciador. Pero él se mantuvo fiel al carácter guerrero de Rocky Balboa, porque no le importaba lo que le golpearan, si no como se levantara después de cada golpe.

Tras haberse quedado de su puesto de titularidad, pujó sin éxito por hacerse un hueco en Force India.

Tuvo dos oportunidades más que no acabaron con el éxito deseado. Por un lado, Sauber le dio un puesto en la temporada 2010 que duró hasta que su presencia en términos de patrocinio dejó de interesarle.

Por otra parte, finalizó su trayectoria jugándosela a una carta en HRT, llegando a mosquear profundamente al principal salvador de su carrera tras su descalabro en Jaguar, Ron Dennis. El proyecto era español y lo consideraba como una oportunidad para mantener en pie la impronta rojigualda en la Fórmula 1. Una vez más, la escudería desapareció, pero Pedro volvió a demostrar su capacidad de caer en pie, precisamente lo que exige McLaren en su filosofía. 

Fuente de la imagen: Wikipedia Commons

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