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Marruecos, un rival con argumentos para soñar

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Marruecos

La historia, allá donde esté escrita, no apoya la tesis de que la selección marroquí sea una de las candidatas a brillar en el próximo Mundial. Sin embargo, los del norte del continente africano cuentan con un proyecto muy interesante si miramos los nombres que han recibido la llamada de Hervé Renard para viajar a Rusia. Además, la experiencia del técnico francés al frente del banquillo, habiendo acomodado a las piezas futbolísticas capitales del país, invita como mínimo al optimismo de cara a la competición por excelencia del fútbol a nivel de selecciones.

El combinado de Marruecos viene de ser campeón del Campeonato Africano de Naciones, que casualmente se albergó en el país del que fue ganador a principios de este 2018. Lo cierto es que no todas las selecciones de renombre participaron, y algunas no pusieron toda la carne en el asador. Pero también es verídico que los Leones del Atlas se impusieron con mucha autoridad en un torneo que disputaron Camerún, Angola o Costa de Marfil entre otras, además de Nigeria, a la cuál doblegaron con un contundente 4-0 en la final. Cabe destacar que en los seis partidos disputados en dicho campeonato, tan sólo recibieron dos goles, y que en los seis últimos encuentros de la fase de clasificación han mantenido la puerta a 0, destacando la goleada por 6-0 ante Mali. Por si fuera poco, hoy se cumple un año de su última derrota a manos de Camerún, completando así un récord de 365 días invicto incluyendo partidos oficiales y amistosos.

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Tácticamente, es difícil descifrar el sistema táctico predeterminado de Renard ya que cuenta con mucha movilidad y desmarque de sus atacantes, y más concretamente de sus trequartistas. Sobre el papel, es un 4-3-3, que se ve transformado en un 4-4-2 en numerosos tramos cuando el partido así lo reclama. Su jugador más talentoso y más liberado es la estrella del Ajax, Hakim Ziyech, que suele ser quien se coloca como segunda punta en caso de jugar con dos hombres arriba. Belhanda es la pieza que normalmente se desplaza en ese caso del interior izquierdo en 4-3-3, al extremo en 4-4-2.

La profundidad de sus laterales es otro factor clave para comprender el fútbol de esta selección. Los dos habituales titulares son el madridista Achraf Hakimi y Nabil Dirar, el extremo derecho en sus orígenes y capitán del Mónaco que tanto sorprendió el curso pasado y que llega entre algodones a esta Copa del Mundo. Todo parecía estar planificado con la reconversión a lateral de Dirar y el cambio de banda de Achraf, como así se había ensayado en los últimos choques. Sin embargo, las recientes molestias físicas de Dirar, recolocaron a Achraf en su posición de lateral derecho para introducir a un lateral izquierdo con poco protagonismo en el caótico Lille de la Ligue 1. Él es Hamza Mendyl, y su protagonismo en esta historia se debe a que en los últimos ensayos amistosos no sólo ha cumplido en esa demarcación, sino que es uno de los jugador más en forma y omnipresente de Marruecos a día de hoy. Renard tendrá que decidir cuál es su pareja de laterales titular, pero lo que está claro es que su físico y su sacrificio táctico permitirá tener a dos carrileros de ida y vuelta creando superioridad numérica en los ataques por banda. Incluso un jugador que resulta impensable para muchos que pueda jugar en esa demarcación, como Nordin Amrabat, ha probado recientemente como carrilero diestro en defensa de tres centrales, y como lateral en esa misma banda.

Junto a la cuestión de los laterales, Marruecos cuenta con los servicios de los ya mencionados Ziyech y Belhanda, a quien se une el veterano Mbark Boussoufa. Los tres disponen de una calidad asociativa de mucho nivel, además de esa versatilidad y movilidad para ser un conjunto impredecible. El punto positivo es la buena circulación de balón y la facilidad para encontrar apoyos a la hora de construir, pero ni mucho menos son todo ventajas, también hay aspectos negativos. A esta sociedad, se le añadiría la presencia de Amrabat, que lo lógico sería verle situado en su banda menos buena, la derecha, y no en el lateral, donde no da sensación de seguridad ni comodidad. Resultado de imagen de benatia marruecos site:gettyimages.es

La tendencia del cuadro marroquí es demasiado partidaria del ataque por el flanco izquierdo, y con mucha acumulación ofensiva. El Ahmadi queda como único centrocampista posicional pese a que en el Feyenoord esta no es su principal labor. La desembocadura de ello para impedir que el equipo se parta es que sus zagueros tengan que avanzar demasiados metros dejando un gran espacio a su espalda, cuando Benatia y Romain Saïss  no son especialistas acostumbrados en adelantar la línea defensiva.

El descontrol de esta selección en algunos tramos de encuentro es evidente, por lo que resulta fundamental no perder el cuero en situaciones comprometidas. En caso de que esto suceda, tras pérdida el equipo muerde y presiona muy arriba para evitar que su desajuste se perciba fácilmente y las contras generen un gran daño, ya que carecen de la habilidad necesaria para replegar con éxito ante equipos verticales. Y con todo ello, hay que recordar que sus números a la hora de encajar goles son buenos, muy buenos; pero lo que diferencia al Mundial del resto de competiciones es la importancia de acertar más que el rival y físicamente soportar mejor el desgaste.

El clima y las cualidades de sus futbolistas no parecen destacar en estos dos aspectos. Técnicamente, estamos delante de muchos superdotados, pero en lo físico puede que sean los más débiles de su grupo y eso lo puede pagar el combinado norteafricano, aún más practicando este fútbol que tanto sacrificio defensivo y coberturas requiere. En cuanto a determinación en los metros finales, ni Boutaïb, ni El Kaabi, parecen aportar la efectividad necesaria para ser un equipo realmente temible en este tipo de competiciones. El primero, que destaca positivamente por su movilidad y trabajo fuera del área, parte con ventaja para hacerse con la titularidad. Sin embargo, el punta del RS Berkane marroquí cuenta con el respaldo de mejores cuotas goleadoras en las últimas fechas, por lo que su inclusión en el esquema de Renard está ganando enteros a medida que se acerca el tan esperado evento mundialista.

La portería es otra posición que está generando mucho debate en torno a la figura de Yassine Bounou y Munir. Bono viene de ser titular con el Girona revelación en la liga española, mientras que Munir también pertenece al fútbol español a nivel de clubes, aunque en este caso defendiendo la elástica del Numancia perteneciente a la división de plata, donde apenas ha disputado un encuentro en Liga. No obstante, el seleccionador se ha decantado por Munir en los partidos recientemente disputados y no parece que la situación vaya a cambiar en la importante cita que arranca la próxima semana.

Por último, entre los a priori suplentes se encuentran varios hombres de alto nivel futbolístico como Mehdi Carcela-González, Youssef  En Nesyri, el central Manuel da Costa perteneciente al Istambul Başakşehir, o el joven y atrevido mediapunta Amine Harit, un jugador que está llamado a heredar los galones de Hakim Ziyech en un futuro. De hecho, su notable actuación en el Schalke, le está dando muchos quebraderos de cabeza a Renard. El experimento de Amrabat como lateral puede suponer que Harit se asiente en el once titular, aumentando aún más la fantasía de esta selección y ganando en técnica, conducción y uno contra uno; aunque no en lo físico ni en lo que a velocidad y verticalidad se refiere, donde el contrastado extremo del Leganés destaca por encima de la promesa marroquí. La plantilla cuenta con alternativas interesantes, y de no ser por las ausencias de Zouhair Feddal por lesión, y de El Zhar o El-Arabi por decisión técnica, sería una de las selecciones con mayor amplitud de plantilla.

Marruecos ha quedado encuadrada en el grupo B, junto a España, Portugal e Irán. Por nombres no parece un grupo ni mucho menos sencillo, pero lo cierto es que los dos temibles conjuntos ibéricos no llegan en su mejor momento. Frente a la roja puede que le resulte difícil sorprender a un plantel con características tan similares, pero en el caso de Portugal, si logran desactivar al mediocampo que sirve como vía para enlazar con los Cristiano, Guedes, Gelson Martins o André Silva, puede incomodar notablemente al cuadro luso. Por contrapartida, será esencial no permitir que estos hombres ganen la espalda de la zaga dada su velocidad, verticalidad, y especialidad en el arte del contraataque. Sus opciones pasan por vencer una Irán con argumentos ofensivos de peso y por puntuar como mínimo ante los pupilos de Fernando Santos, o incluso un triple empate si los tres favoritos consiguen derrotar a la hambrienta selección iraní, que busca su papel como protagonista a la hora de decidir qué dos equipos obtendrán un billete para los octavos de final, donde su rival será un integrante del grupo A, probablemente el más “light”. Marruecos es un país que aún no ha escrito grandes capítulos en la historia de este deporte; pero esto es fútbol, y si algo está permitido es la capacidad de completar la proeza y demostrar al resto de continentes que poseen argumentos para dejar huella, nada más y nada menos, que en un Mundial.

 

Imágenes: Getty images.

Por: Iñaki María Avial.

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