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Maradona y Nápoles, una historia de amor

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Esta es la historia de como un argentino es alabado en Nápoles, por transformar su club en un equipo capaz de ganar y pelear con los clubes del norte de Italia.

En la temporada 1982-83, tras el Mundial del ’82 en España, Diego fichó por el Barcelona. Donde estuvo dos temporadas y a pesar de la de lesión provocada por Goikoetxea y la hepatitis, logró llevar espectáculo al Camp Nou y ganar una Liga, una Supercopa y una Copa. Los problemas con la directiva hicieron que su estancia en la ciudad condal no fuese más extensa, dejando el club en 1984, y poniendo rumbo a la ciudad que le vería crecer como leyenda, Nápoles.

Primeros años en la ciudad napolitana

Nápoles es un club del sur de Italia que siempre ha tenido rivalidad con los del norte (Juventus, Milan e Inter de Milán), pero hasta entonces no había podido pelear por el Scudetto, siendo un equipo de mitad de la tabla. La temporada antes de la llegada de Maradona quedaron en el puesto 12º, a dos puestos de descender. Pero con «el 10 argentino» todo cambió.

El club napolitano comenzó a ganar títulos gracias a la figura de Diego, que se convirtió en el centro del proyecto, aconsejando fichajes para sentirse mejor acompañado en el campo. Su influencia fue total, en la primera temporada consiguió la octava posición en la liga, y en la 85-86 logró la 3º posición clasificándose a la Copa de la UEFA. En los siguientes años haría historia.

La consolidación de una leyenda

Llegaría el Mundial de México ’86, en el que Diego se convertiría en leyenda. Ganaría la competición con la mayor actuación individual jamás vista y convirtiéndose en el mejor jugador del momento. Esa temporada 86-87 con el Nápoles ganaría el primer Scudetto de la historia del club napolitano y la Copa, siendo el cuarto equipo que pudo ganar ambos trofeos en una temporada, junto a Torino, Juventus e Inter de Milán. Esto le valió para llamar la atención de Berlusconi, que quería llevárselo al Milan. Pero Maradona, sintiendo cierto compromiso con el sur del país, decidió renovar hasta 1993.

En las siguientes temporadas quedaría dos veces segundo en liga, ganaría la Copa de la UEFA 88-89 (único título internacional del club), además del segundo Scudetto y la Supercopa en 1990; estas últimas temporadas formó el trío atacante MaGiCa (Maradona, Giordano y Careca). En su última temporada daría el primer positivo por cocaína y se marcharía, tras la sanción de 15 meses, rumbo a Sevilla.

Como títulos individuales ganaría el máximo goleador de la liga 86-87, y de la Copa 87-88, además de ser galardonado por la revista Onze como el futbolista del año 1986.

Amor incondicional de la ciudad a Diego

Maradona elevó al Nápoles a la categoría de equipo grande de Italia y del mundo, convirtiéndose allí en un ídolo por su fantasiosa forma de jugar y por la forma de liderar al equipo hacia la mejor época de su historia. Pero no solo hizo esto, también se convirtió en un símbolo del sur de Italia frente a los legendarios del norte, en una época en la que el calcio contaba con grandiosos equipos, como el Milan de Sacchi o la Juventus de Michel Platini.

La locura de los napolitanos por el ídolo argentino llega hasta el límite de que se haya creado una religión basada en la figura de Diego. Esta historia de amor nacida del talento y el liderato innato del argentino, y alimentada por el amor al fútbol de los ciudadanos de la ciudad del sur de Italia, será recordada y traspasada de padre a hijo napolitano.

 

Imagen principal vía: AS Colombia-Diario AS.

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