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Madrid 11-1 Barcelona: la mayor goleada en un clásico

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Madrid contra el FC Barcelona, en la semifinal de la Copa Del Rey, en junio de 1943. El Barcelona había vencido 3 a 0 en el partido de ida a los blancos y le tocaba conservar la ventaja en el viejo Chamartín. Pocos podrían imaginar que se produciría una de las mayores goleadas de la historia de los clásicos.
El estadio de Les Corts había recibido al Real Madrid en un ambiente particularmente hostil, sin olvidar que el final de la Guerra Civil apenas se había producido 4 años atrás. Días después, el conjunto blanco buscaría la heroica en la capital en un ambiente, cuanto menos, difícil y hostil.

El partido comenzó siguiendo los cánones de la remontada. Goles tempraneros de los merengues, sumado a los pitos continuados al conjunto rival por parte de la afición madridista. El equipo culé sucumbió ante la presión, y Luís Miró, el guardameta visitante, no paraba de recoger los balones de la red.

El encuentro llegó al descanso con un rotundo 8 a 0. La pesadilla blaugrana aún se mantendría por 45 minutos más, mientras que los jugadores yacían desamparados. Se dice que hasta el ejército español pudo haber llegado a intervenir y haber entrado en el vestuario culé al descanso. Sin pruebas que lo corroboren, se decía en los periódicos de la época que los militares habrían presionado a los futbolistas catalanes para caldear, todavía más si cabe, el ambiente.

Ya entrada la segunda mitad, el equipo blanco continuó acechando sin cesar la portería contraria. De esta forma, no solo metieron otros tres tantos, sino que causaron un severo quebradero de cabeza a Luís Miró. Tal fue así, que dicho guardameta se cuestionó seriamente su continuidad bajo los palos en los campos de fútbol tras aquel partido. El resultado final, un 11-1. El Real Madrid a la final. Consigo, el marcador más abultado de la historia de los enfrentamientos particulares entre estos dos titanes del balompié nacional .

Que el Real Madrid le diera la vuelta a la eliminatoria no es de extrañar, lo es el resultado, que explica perfectamente que aquello fue más bien una humillación, un espectáculo más cercano a lo que podía verse en un circo romano que a un partido de fútbol.

Dicho encuentro, aún a día de hoy, es considerado como el “partido de la vergüenza», por diversos expertos futbolísticos. Durante estos 90 minutos se dejaron entrever los fantasmas de la España de la Guerra Civil. Una pesarosa nación dividida por la lucha entre hermanos, amigos y vecinos.

En este caso, el fútbol, en vez de ser un salvavidas de toda aquella situación, se convirtió en verdugo. Se dieron multitud de insultos a los jugadores catalanes, por parte de todo el estadio, hecho que en esta ocasión, jugó en desventaja del Barcelona. La situación adquirió una gravedad tal que el Barça fue superado por puro miedo y pánico ante las presiones militares, de la Falange y de los miles de aficionados que hasta el Chamartín se acercaron a presenciar el encuentro.

Para los que aún sigan escuchando lo de que nunca antes se había mezclado política y fútbol en este país, gran mentira. Se lleva haciendo desde 1943, donde se utilizó el pretexto de un partido de fútbol para enmascarar una disputa que enfrentaba dos maneras diferentes de pensar y ver el presente y futuro de un país que se encontraba muy mermado por la Guerra Civil. A consecuencia de ello, una paliza histórica que terminaría con la derrota, por la mínima, del Madrid frente al Athletic Club unas semanas más tarde.

 

Imagen Principal: Real Madrid.

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