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Los Mavs se clasifican para la Final de la NBA

Plácida victoria de Dallas en Minnesota comandada por Doncic e Irving para sentenciar la eliminatoria

Plácida victoria de Dallas en Minnesota comandada por Doncic e Irving para sentenciar la eliminatoria.

Luka Doncic, aquel niño prodigio de Liubliana que se convirtió en el jugador más joven en debutar con el Real Madrid con apenas 16 años. “No le regalé ningún minuto pero tampoco le quité los que merecía” comentaba Laso, actual entrenador del Bayern. Por aquel entonces era adolescente, tímido y todavía no le habían salido ni pelos en la oreja.  9 años después y tras superar el periodo de pubertad así como batiendo numerosos récords de precocidad, el esloveno llega a su primera final de la NBA liderando a Dallas. Es decir, aquel chico que soñaba con el cárnet de conducir  y la Euroliga ha pasado a pedir un anillo, pero no de casado, si no de campeón de la NBA.

Los Wolves llegaban al encuentro anímicamente reforzados después de asaltar Dallas, pero Doncic se encargó de disipar el entusiasmo de los locales en 10 minutos. Como cuando te ilusionas con los regalos de Reyes y al final lo único que ves es lechuga y carbón. El de Liubliana, ya llevaba 10 puntos en los tres primeros minutos sin fallar ningún tiro. Mientras, los Wolves, lograban encestar cargando el rebote ofensivo y metían balones dentro a Gobert para provocar que postease con Doncic, cuando se producían cambios defensivos en los tejanos. Entonces, Finch probó con Kyle Anderson en lugar de Edwards para intentar frenar a Doncic, pero fue imposible. El esloveno, parecía que no quería acudir tarde a una cita, por lo que pretendía resolver el choque enseguida. De esta forma, los de Kidd se pusieron 12 arriba mediado el primer cuarto endosándole a su rival un parcial de 9-0. El esloveno seguía  a lo suyo, es decir, enchufar como si no hubiera un mañana. Además, cada vez que metía una canasta le dedicaba una carta de amor al banquillo de los “lobos” o desafiaba al Target Center. Luka estaba “on fire”. Posteriormente, los Wolves se atascaron en ataque durante 4 minutos. “Se habían metido en el callejón Diagón y no encontraban la salida”. De este modo, los Dallas ampliaron la ventaja hasta los 17 puntos y el parcial seguía creciendo.

Ya en el segundo cuarto, Irving sustituyó unos minutos a Doncic, aunque no se notó su ausencia puesto que el americano asumió responsabilidades y todos los jugadores de Dallas estaban inspirados en el tiro, tanto de campo como de 3. De hecho, acabaron la primera parte con un 60% en tiros de 3 y un 61% en tiros de campo. O sea, una barbariad. Además, Lively y Gafford tapiaban la pintura en defensa, y en el perímetro Josh Green perseguía a Edwards y acudía a las ayudas como si fuese un bombero. Así que los Mavericks se fueron ganando por casi 30 puntos al descanso y entre Kyrie y Luka sumaban 44 puntos.

En el tercer cuarto, los Wolves redujeron un poco las diferencias, pero se percibía que nadie creía en la remontada. Edwards apeló al orgullo anotando unos cuantos triples en transición desde la cabecera tras bote y Towns era más agresivo penetrando, pero Dallas tenía el partido controlado. Incluso, Luka se permitió el lujo de insultar a Snoop Dog, demostrando que el trash tralking también lo domina.

Rendición de Wolves al final del último cuarto

En los últimos 3 minutos y con el partido sentenciado, ambos equipos optaron por introducir a los menos habituales.  Finalmente, los Mavs ganaron por 21 puntos y acceden a las terceras finales de la NBA de su historia. Se enfrentarán a Boston. ¿Será el primer anillo de Doncic o Boston se proclamará campeón y desempatará en anillos con los Lakers? El jueves, la primera entrega.

Imagen principal vía: (David Berding/Getty Images)

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