DestacadoFútbol InternacionalReportajes

Los hermanos Toure; de refugiados de guerra a futbolistas profesionales

Tres de los hermanos Toure, nacidos en Guinea mientras sus padres huían de la guerra en su Liberia natal, ya han debutado en el fútbol profesional.

Ya ha quedado claro. El fútbol NO son «once hombres dando golpecitos a un balón». Este bendito deporte -de vez en cuando- nos deja alguna que otra maravillosa historia que perfectamente podría haber sido guionizada por algún emblemático director cinematográfico. Es el caso, por ejemplo, de la historia que protagonizan los hermanos Toure.

Y es que hoy ha debutado en el fútbol profesional Musa Toure. Él es el tercer integrante de la familia que lo logra. De la misma forma que sus dos hermanos mayores, Al Hassan y Mohamed, lo ha hecho con la elástica de Adelaide United, de la A-League australiana. El conjunto entrenado por Carl Veart ha viajado a Nueva Zelanda para disputar su encuentro inaugural de la A-League 22/23 ante Wellington Phoenix, que ha terminado con empate a uno.

Podría ser un debut cualquiera. Uno más de entre todos los que se suceden cada temporada. Pero no lo es. Para comprender la espectacularidad de la trama, hay que hacer un viaje en el tiempo.

En 1999 da comienzo la segunda Guerra Civil en Liberia. Eso provoca que muchas familias decidan dejar atrás su país natal y buscar seguridad en algún campo de refugiados. Es el caso de Mawa y Amara Toure. En ese momento no lo sabían, pero el destino tenía preparado para ellos un futuro brillante. Antes, sin embargo, tuvieron que sufrir la calamidad más grotesca. Ambos decidieron, siendo adolescentes, abandonar territorio liberiano y vivir en un campo de refugiados en Guinea, el país vecino.

En condiciones paupérrimas y coaccionados por la pobreza extrema, iban sobreviviendo como podían. Nunca perdieron la fe en la prosperidad. Tampoco el amor recíproco. No tardaron mucho en tener a su primer hijo: Al Hassan. El nacimiento del mayor de los Toure fue un milagro. Mawa, la madre, dio luz en una choza de barro, sin médicos ni comadronas, sólo acompañada por las madres que ya habían dado a luz anteriormente en el campo de refugiados. No había comida. Apenas podía alimentarse de la leche materna. Amara, el padre, había decidido viajar, antes de saber del nacimiento de su hijo, para buscar alguna fuente de ingresos, tanto alimenticias como económicas.

Años más tarde, en 2004, nació Mohamed. En mejores condiciones que su hermano mayor, pero todavía en un escenario dramático. De repente, surgió la oportunidad de empezar una nueva vida en Australia. Y no lo dudaron ni un momento. Cambiaron su choza de barro en el campo de refugiados de Guinea por una casita en Croydon, en el norte de Adelaide. Curiosamente, justo en la acera de enfrente de un campo de fútbol. Fueron sin nada y, en sus primeros años, tuvieron que buscarse la vida como pudieron.

Tal era su voluntad de dar un vuelco de 180º a su devenir que Amara empezó una carrera universitaria en Comercio y Finanzas Aplicadas de la Universidad de Australia Meridional y, más tarde, una Maestría en Comercio Internacional y Desarrollo de la Universidad de Adelaide. En 2006, nació el tercero de los Toure, Musa. Durante los próximos años, Mawa dio a luz a tres hijos más (dos chicas y un chico). En total, pues, Mawa y Amara han criado a seis hijos, a quienes han educado con los fundamentos del Islam.

Así como ya había hecho el padre en Liberia y el tío Ali (que se mudó con ellos) en la NPL australiana, los pequeños Toure se empezaron a aficionar por el fútbol. Su nivel agradó en Adelaide United, el único equipo de la zona que tiene representación en la A-League, y decidieron aceptarlos a su Academia. Primero fue Al Hassan, luego Mohamed y posteriormente Musa. Además, ahora, el pequeño de los seis también ha entrado en el fútbol base del conjunto ‘red’ y una de las hermanas, Mariam, juega para West Adelaide.

Fueron pasando los años e iban ascendiendo de categoría. Su vida iba ya estabilizándose económicamente y aquellos tiempos de miseria habían quedado atrás. Aún así, Mawa y Amara siempre les han transmitido valores tan humanos como el respeto y, sobre todo, la generosidad. Por eso mismo, el propio Mohamed Toure aseguró en una entrevista para Sport Optus que no le interesan las casas ni los coches lujosos. En vez de eso, prefiere invertir su dinero en ayudas para los que aún no han tenido la oportunidad de encontrar una vida mejor y siguen huyendo de la guerra y luchando contra la pobreza. De hecho, hasta que partió hacia Francia el pasado verano, vivía en la casa de sus padres y compartía habitación con el pequeño Bilal.

No es un secreto, además, que son una familia realmente futbolera y seguidora, de forma unánime, del Chelsea, cuyos partidos acostumbraban a ver todos juntos.

Mohamed, de momento, está resultando ser el más exitoso de los tres hermanos que ya han catado el fútbol profesional. Primero, fue el goleador más joven de la historia de la A-League, condición que ostenta todavía. Dos años más tarde, ya ha cumplido el sueño de todos los futbolistas australianos; el de fichar por un equipo europeo. Ahora, juega en el filial del Stade Reims.

Al Hassan Toure, el mayor, sigue en Australia, donde acaba de proclamarse campeón de copa con el Macarthur, anotando incluso un gol en la final.

El tercero en discordia, Musa Toure, ha debutado hoy con Adelaide United, así como hicieron sus hermanos mayores y como, probablemente, dentro de unos años, termine haciendo el pequeño.

Un pasado terrorífico transformado en un presente de lo más esperanzador. Y todo, gracias a unos padres luchadores, estoicos y heroicos. Con la humildad por bandera, inculcada por Mawa y Amara, los hermanos Toure siguen dando pasos agigantados en el fútbol australiano. Pronto, alguno de ellos vestirá la zamarra nacional. La de los Socceroos. Es cuestión de tiempo.

Y, como esta, muchas más historias de futbolistas extranjeros que terminaron encontrando en Australia una salvación y que, gracias al fútbol, pudieron superar sus embolados, casi siempre provocados por las dichosas guerras.

Bendito pasatiempo el de once hombre dando golpecitos a un balón. Y bendita Australia, por cierto, siempre acogedora, solidaria y hospitalaria. 

Imagen principal vía: Instagram @mohamed.2re

Síganme en @ikersicr y sigan toda la información y actualidad deportiva en @VIP_Deportivo, en nuestro Facebook: VIP Deportivo e Instagram: @vp_deportivo.

Iker Silvosa Cruz

Graduado en periodismo. Contador de historias. Tratando de poner la lupa en lo desconocido.

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto:

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios