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Líderes nacionales sin su reinado continental

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Primero fue el PSG, y el martes claudicó el imbatido, aún más si cabe con su victoria ante el Valencia, Barcelona en competición liguera. La jornada europea, dejó otras dos víctimas más por el camino; los citizens, dirigidos por un viejo conocido del club culé, Pep Guardiola, y los turineses, echados de la UCL en el último suspiro de manera polémica.

Un triple adiós estrepitoso, dejó una vez más claro que una cosa es lo que es y otra lo que creemos que puede ser, es decir, la realidad o la previsibilidad, o traducido en términos futbolísticos reales, ser temido en tu liga particular, y mantener esa condición en territorio europeo, cuando la competitividad se ensancha. Pues bien, a día de hoy, el Bayern de Múnich, es el único equipo que se salva del actual maleficio que ha despertado el soñado triplete de los teóricos campeones de las grandes ligas europeas. La cura no parece que tenga un efecto inmediato. Rehacerse, cantar el alirón lo antes posible e ir pensando en la planificación de cara la próxima campaña deportiva. Antes, el Mundial de Rusia, atención a las revalorizaciones de las estrellas. Baile de banquillos y cambio de aires, buscando un respirar más constante.

Aunque la situación es dispar, los experimentados comparten la sensación de incomprensión por averiguar qué ha podido pasar en el flujo de las rondas finales de la Champions League, la competición realmente en la que se mide el nivel cualitativo de los que aspiran a firmar una temporada de ensueño, perfilando el palmarés local, en ocasiones, falto de ritmo electrizante que provoque un traspiés inesperado.

El conjunto parisino cayó contra los pronósticos de a finales de año, que le asignaron la etiqueta de favorito, entre otros, a alcanzar la prestigiosa y codiciada orejona. Un renacido Real Madrid, yendo de menos a más, y multiplicando su potencial a velocidad de crucero semana tras semana, pasó tácticamente por encima de la amenaza francesa.

Esta semana, el fútbol ha regalado espectáculo en estado puro, emoción tras una ida vista para la sentencia, y sobre todo, ha demostrado cómo voltear una eliminatoria, cómo vencer lo imposible, aunque en una ocasión se haya quedado en el intento. Tres casos distintos, con un planteamiento inicial diferente, pero que finalmente se han resuelto con el mismo sabor de boca, amargo, por lo que fue y hubiera podido ser.

Un gris Barcelona se olvidó de cómo cerraba los partidos, y una gran Roma, lo atropelló al paso de los minutos. El hecho de ser invicto en liga, ya van 39 partidos seguidos sin conocer la derrota, le sirvió de poco al club catalán. El Manchester City no logró revertir un mal primer partido, es más, los reds hurgaron en la herida de los de Guardiola y remontaron el partido de vuelta para terminar con un parcial de 5 a 1. A estos dos batacazos, le sumamos una hazaña fallida: la eliminación de la Juventus. Murió de pie, polémicamente, y sin Buffon.

De poco sirve ganar sin convencer, jugar sin transmitir, y si a las sensaciones que deja un juego a medio gas, descafeinado, le añadimos la valentía y el coraje reflejado en la pizarra de dos técnicos atrevidos y dinámicos, Eusebio Di Francesco y Jürgen Klopp, podemos afirmar, y a los hechos nos atendemos, que no hay rival que dé nada por perdido. Un año más, se quedan sin la corona de rey de Europa. Hegemonía blanca.

Al teclado, Jesús Ascó Gabaldón (@jasgab98)

Imagen: Messi, Rakitic y Piqué, en el Olímpico de Roma. La estampa representa el sentir culé durante el transcurso del partido, la pérdida del rumbo fijado. El País (elpais.com)

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