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La telaraña sueca, el retorno del fútbol efectivo y pragmático

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En tiempos donde los técnicos apuestan por la innovación táctica y la implantación de formaciones revolucionarias, muchos otros optan por el retorno a la simplicidad del fútbol. De la mano del clásico 4-4-2, el Leicester alzó una Premier League en plena era de la tiranía de los gigantes de Londres y Manchester.

A nivel de selecciones, fue el conjunto islandés el encargado de predicar el fútbol más básico que pueda existir, llegando a unos cuartos de final de la Eurocopa 2016. Ambos sirvieron como ejemplo para numerosos equipos, y uno de los que mejor se han inspirado en este sistema ha sido el combinado sueco, ligado al minucioso artesano Janne Andersson.

Su estilo dista mucho del fútbol moderno, limitándose a cumplir estrictamente con la disciplina táctica en defensa y jugando su baza en ataque a base de transiciones rápidas, sin cometer errores en la entrega que desemboquen en situaciones comprometidas. El lema del cuadro escandinavo se caracteriza por “atacar defendiendo”, con la obligación de ser cautelosos para evitar que el adversario pueda sorprender a una defensa desordenada. Su arma ofensiva, es la verticalidad y la búsqueda de balones largos, con y la finalización de las jugadas, otra dualidad de su mecanismo ataque-defensa. Los puntas Marcus Berg y Ola Toivonen tienen un rol fundamental para el funcionamiento de esta selección. Lejos de echar en falta a un jugador de la talla de Zlatan Ibrahimović, la dupla atacante se compenetra a la perfección, con la movilidad e inteligencia de Berg para abrir las defensas, y la capacidad de Toivonen para proteger los balones largos habilitando a la segunda línea, además del buen manejo del esférico pese a su envergadura.

Resultado de imagen de Marcus Berg

El sacrificio del centro del campo sueco, junto con la ordenada defensa posicional, a escasos metros de su área, liderada por su gran capitán Granqvist y un joven con oficio como Lindelöf, conforman dos líneas de cuatro hombres en busca de completar la emboscada de los jugadores rivales más hábiles en tareas ofensivas. Y hablando de habilidad, su estrella Emil Forsberg es la pieza que ilumina un puzzle de encaje tan simple como efectivo. El trequartista del RB Leipzig no es un extremo al uso, ni tampoco un mediapunta. Es una mezcla de ambos, un conductor y un mago del último pase, sobresaliente en el manejo del balón. El único “pero”, como el de la mayoría de jugadores que comparten demarcación y función, es su irregularidad. Si Forsberg no aparece, la unión entre el doble pivote Larsson – Ekdal y los delanteros de referencia se ve notablemente damnificada, transformando el equipo en uno mucho más plano y alejado del área. Sin embargo, la presencia de Forsberg, normalmente en el flanco izquierdo, también supone un arma de doble filo. Cuando éste tiende a realizar esa función tan necesaria, como lazo de unión, se aleja de su marca en tareas defensivas, y ahí recae una de la debilidades más evidentes de los Blågult, su asimetría. El retorno de Forsberg no cumple con las estrictas necesidades del cuadro sueco, sin embargo, tanto Berg como Toivonen abarcan muchísimo campo, y ayudan a que el equipo sea mucho más compacto y facilite las coberturas. El lateral izquierdo que partía a priori como titular era Martin Olsson, con más peligro a la hora de atacar pero no tan aplicado en tareas defensivas como Augustinsson, y dadas las circunstancias son pocos los que a estas alturas se acuerdan del jugador del Swansea. En el sector derecho no ocurre lo mismo, ya que el buen retorno del falso extremo derecho Viktor Claesson, que en el Krasnodar se mueve por posiciones más centradas; y de su portentoso lateral  derecho Mikael Lustig.

Resultado de imagen de Suecia

En definitiva, la telaraña sueca está diseñada por y para los jugadores que componen la convocatoria de Janne Andersson en este viaje a Rusia. Una andadura que comenzó imponiéndose a la siempre competitiva Holanda en la fase de clasificación mundialista, que prosiguió con la eliminación en la repesca de la Italia que forma parte de la esencia de los mundiales, y que se ha coronado liderando el Grupo F en el que la vigente campeona germana se ha visto apeada en fase de grupos, siguiendo los pasos de Italia 2010 y España 2014. Y todo de la mano de un juego simple a la vez que pragmático, con un planteamiento muy trabajado y característico de un verdadero equipo en el que los delanteros son una parte esencial de la defensa y los zagueros la base del ataque. Una flota en la que no existen imprescindibles, en la que todos son necesarios para desarrollar una idea futbolística que requiere más concentración que inspiración, más precisión que corazón, con la firma particular de la frialdad escandinava.

 

Imágenes: Getty images.

Por: Iñaki María Avial  ~>  (@mariaavial).

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