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La sonrisa del Valencia

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Después de dos temporadas en la oscuridad, el valencianismo disfruta de que el Valencia vuelva a sonreír

Marcelino.jpgMarcelino García Toral. Fuente: Gol Digital

No lo entendía. Nadie entendía qué le estaba ocurriendo al Valencia en las últimas temporadas. Un equipo que quería volver a ser grande y lo tenía todo para conseguirlo, acabó empequeñeciéndose cada día más. Después de dos temporadas en el ostracismo y luchando por unos objetivos pobres, nadie creíamos en un cambio de rumbo a medio-corto plazo. Con la llegada de Mateu Alemany todo cambió. Absolutamente todo. La entidad apostó por uno de los entrenadores con más experiencia en primera división: Marcelino García Toral.

El verano, como era de esperar, empezó con dudas ante la falta de refuerzos que potenciasen la plantilla tan acomodada que había por aquel entonces. Llegó el primer partido oficial y solo dos fichajes: Neto y Maksimovic. Un portero y una joven promesa serbia. El futuro no pintaba muy bien. Las palabras no se convertían en hechos. Empezaron a llegar fichajes de nivel como Gabriel Paulista, Jeison Murillo y Geoffrey Kondogbia. Nada mal. La última semana llegaron Gonçalo Guedes y Andreas Pereira. Ya había más optimismo: Marcelino con una plantilla con ganas de reivindicarse y devolver al Valencia a lo más alto.

El Valencia empezó a maravillarnos con su gran efectividad, su contragolpe letal y sus transiciones perfectas. Era un rodillo. Un absoluto equipazo. Cuánto le debían los aficionados valencianistas a esta gran plantilla, pero sobre todo a Marcelino. La humildad, el trabajo, la constancia, el compromiso, el coraje, las ganas, la garra, la lucha y el convencer a los futbolistas de que eran mejores de lo que creían. Recuperando al mejor Parejo, puliendo a Gayà, conviertiendo a Kondogbia en la piedra angular del equipo, sacando lo mejor de Guedes, potenciando a jugadores como Santi Mina y Simone Zaza y la mejor noticia posible: conseguir la mejor versión de Rodrigo y convertirlo en un gran jugador a todos los niveles.

La piedra angular del Valencia es Marcelino García Toral que con su metodología de trabajo ha conseguido armar a un bloque de la nada. Ha conjuntado a un grupo de jugadores que nunca habían jugado juntos. La sonrisa del Valencia es tener a Marcelino y la sonrisa de Marcelino es entrenar al Valencia.

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