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La Liga de la vida: «El amor a los colores no se compra»

@ 3gerardpique
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Artículo de opinión sobre la rebaja salarial de Gerard Piqué para salvar al F.C. Barcelona.

El F.C. Barcelona comenzó a ver la luz a final del túnel justamente cuando comenzó a rodar el balón de LaLiga 2021-22. Parecía que la marcha de Lionel Messi del club blaugrana por problemas económicos relacionados con los límites salariales iban a provocar un hundimiento del Titanic. Ahí es cuando apareció Gerard Piqué para salvar una decepción histórica del primer año del segundo mandato de Joan Laporta.

El central catalán optó por bajarse el sueldo con la idea de rebajar la masa salarial del club y, por tanto, permitir la inscripción de Eric García, Memphis Depay y Rey Manaj en LaLiga. La noticia no pasó inadvertida, sobre todo por parte de detractores del jugador catalán que siempre odiaron su valentía por mojarse políticamente y de regodearse de su deseo de ver perder al Real Madrid. Ellos estaban deseando encontrar cualquier resquicio para atacar sin compasión a Gerard.

Afortunadamente, Piqué demostró tener mucha más lealtad que otros «mitos» dicen tener y tienen más clamor que el mismísimo John F. Kennedy en EEUU. Él hizo un sacrificio económico en la etapa final de su carrera deportiva para que los fichajes realizados por la directiva de Laporta a coste cero no fuesen en vano. Además, no fue su única muestra de amor a unos colores. No tuvo reparo alguno a ofrecerse públicamente a dar un paso al lado tras haber recibido un 2-8 contra el Bayern de Münich en los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Se puede decir que no tuvo problema en ser tan «leal» porque la cartera no dejó de regarse de millones mientras se sumergía en otros negocios como su particular Copa Davis. Además de la compra del F.C. Andorra, su presencia en la plataforma Rakuten o marcas de gafas, entre otros. Pero claro, el barcelonista no es la excepción. Muchos jugadores mediáticos invirtieron parte de sus nóminas como jugadores en diversos negocios. Otros, simplemente son tan avariciosos que no quieren bajar, o simplemente, mantener un nivel de vida determinado.

Sé que las comparaciones son odiosas, pero nos lleva a diferenciar el bien y el mal. El Real Madrid tuvo a tres mitos considerados como dioses intocables, Casillas, Raúl y Sergio Ramos. Tanto el portero como el 7 madridista no se fueron con la despedida deseada. Las lenguas más antimadridistas dicen que no se les despidió a la altura de lo leyendas que son. ¿Pero acaso merecieron tal calificativo?

Iker tuvo a una pareja periodista con banda ancha para filtrar todo lo que se cocía en el vestuario en momentos de máxima tensión con Mourinho. No llegó ni tan siquiera a saludar a Diego López en algunos encuentros cuando le quitó la titularidad y ponía toda la apatía del mundo en los entrenos pre partido cuando era suplente. De hecho, un queridísimo informativo afín a ciertos jugadores intocables retrató semejantes actitudes del «Santo».

Se acabó yendo al Oporto tras haber pedido una rueda de prensa de despedida en solitario llorando a poco tendido. Parece que uno tiene que hacerse la víctima después de haber filtrado a la prensa y no haber sido un buen compañero de equipo, porque además de haberlo sido con Diego López, se alejó de Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso cuando optaron por respetar las decisiones de Mourinho y no pedir públicamente su titularidad.

A pesar de haber cometido semejantes jugarretas, el Real Madrid le pagó su ficha como jugador del Oporto durante dos años, concretamente hasta 2017. Aquel fue el año en el que expiró su contrato como jugador del conjunto blanco. Más de lo mismo ocurrió con Raúl que también le pagaron parte de su ficha en el Schalke 04 tras haber dejado el Real Madrid en 2010, ya que decidió no aceptar la propuesta de Mourinho de quedarse encima de suplente.

Sin duda, les importó más su propia autoestima que el propio Real Madrid. Si tanto hubieran querido al club, no hubieran filtrado, no hubieran promovido mal ambiente entre compañeros, se hubieran quedado de suplentes y, si decidiesen no seguir, hubieran hecho lo que Carles Puyol. El mito del Barcelona dejó el club en 2014 y le perdonó el dinero perteneciente a los dos años de contrato que le quedaban.

Menuda diferencia existe en el comportamiento de Puyol con el de Sergio Ramos. Al que había que perdonarle que en vez de recuperarse de sus lesiones, forzase para ir a la selección marzo para recaer, pedir su convocatoria en la Eurocopa y que se le renovase sin bajarse el salario a pesar de haber jugado menos de diez partidos durante el año 2021.

Sin duda, podemos decir que Casillas, Sergio Ramos y Raúl tuvieron comportamientos más cercanos al funcionario público medio dispuesto a parasitar el dinero ajeno que a entregar su amor a una causa común. Pero cuidado, el pesetero es Gerard Piqué cuando demostró que la lealtad hacia unos colores no la compra todo el dinero del mundo. Sin duda, y a pesar de ser madridista, mi alegría al verle marcar el primer gol de la temporada del Barça y a centro de una de sus inscripciones de última hora, Memphis Depay fue inmensa. Se hizo un majestuoso ejercicio de justicia poética.

Imagen principal vía: @3gerardpique

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