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La Liga de la vida: «Bien competido en el campo»

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Reportaje sobre todas las intrahistorias surgidas en el partido de la Supercopa de Europa del año 2021.

La temporada 2021-22 comenzó a echar a rodar el 11 de agosto en plena ola de calor durante verano de la vacunación. La inauguraría un encuentro esperado entre el Campeón de Europa, el Chelsea, y el vencedor de la UEFA Europa League, el Villarreal, que decidiría el Supercampeón del viejo continente.

Personalmente, no quería perderme el encuentro, ya que no solamente estaba en juego uno de los títulos más importantes del verano a nivel de clubes, también percibí una oportunidad idónea para criticar a calzón quitado al hipócrita football for the fans.  Era una lucha entre un equipo capaz de haberse ganado un hueco en el fútbol a base de buen juego y gestión intachable a pesar de ser una ciudad similar a Puertollano en términos de habitantes, ante un barrio de Londres beneficiado por los millones rusos y por «regalos» de la UEFA para no aceptar a priori el proyecto de la Superliga.

Sigamos luchando contra las sandeces

La diferencia de títulos y de millones parecía que la etiqueta de favorito del Chelsea no le daría ninguna posibilidad al Villarreal por disputar el título, sobre todo durante los primeros compases del juego. La fuerza de Kanté se impuso en el centro del campo para que los del submarino se agazaparan en su cubierta con tal de evitar un colapso masivo. Desafortunadamente, Ziyech volvió a perforar la portería de un equipo español en un magistral ejercicio de inteligencia en área rival.

Ese gol dejó entrever que podría ser el inicio de una atroz goleada, pero la reacción del equipo amarillo ofreció un recital para la Historia en un momento crucial para el devenir del fútbol, sobre todo en España. La marcha de Lionel Messi del Barça y el adiós de Sergio Ramos del Real Madrid al PSG impulsaron la vuelta de las sandeces del aficionado medio al fútbol.

No está mal para ser una Liga de «segunda»

Ya tuve bastante con la resistencia de mucha gente cercana a reconocer el papel notable de la selección española en la Eurocopa con un equipo «poco ilusionante sin gente del Real Madrid y con amigos de Luis Enrique». Posteriormente, el reconocimiento de los Unai Simón, Pau Torres, Dani Olmo y compañía llegó cuando la selección olímpica se colgó la plata olímpica.

Sin duda, se trataba de una bocanada de aire fresco para el sentido común, pero claro, poco me duró la alegría cuando llegó el fanatismo madridista en la agradable tarde de campo familiar para decir que «teníamos una liga de segunda. No podemos rebatir que la ausencia de Messi disminuye el valor económico de LaLiga, pero negar el nivel de la competición doméstica española supone ejercer un actitud majadera.

No solamente abala el nivel de selecciones, también que el Villarreal reaccionase formidablemente al gol inicial del club londinense. Ofreció más de media hora de intensidad vertiginosa hasta el punto de encerrar al mismísimo vencedor de la Liga de Campeones, permitiéndoles igualar la contienda en el minuto 73 con gol de Gerard Moreno.

Efectivamente, marcó uno de los delanteros de la selección «de segunda» de una liga «de tan poca categoría» para forzar la prórroga. No soy del Villarreal, soy madridista, al igual que mi colega Dani tiene tatuado de forma literal el escudo del Atlético de Madrid y mi amigo Ángel, que va de neutral, es más cambiante que el tiempo, pero cantamos el gol efusivamente.

Había motivos para haber celebrado el tanto de forma pasional. Dani lo festejó porque apostó que ganaba el Villarreal en los 90 minutos y yo porque se habían dado unas paladas primordiales hasta llegar al puerto de la justicia.

¿Seguro que el fútbol es para todos?

¿Qué necesidad teníamos de haber gritado gol en mitad la calle esperando a recoger un kebab y escuchábamos la segunda parte en el canal de YouTube de la Cadena COPE? Había que darle las gracias a las compañías dispuestas a cobrar tres cifras a los bares por poder emitir el fútbol y para que luego los llenos aparezcan mayoritariamente cuando juegan el Real Madrid y el Barça.

Si tanto adorasen el football for the fans, hubiera podido ver todo el partido en nuestro territorio fetiche para la selección en la Eurocopa, el Bar Babalu y Tapas, ya que los problemas técnicos acecharon en los minutos finales de la primera parte, dejándonos con la miel en los labios. La cara de nuestra querida Gema fue todo un poema, ya que su simpatía sabrosona se dilapidó temporalmente por gestos idóneos para disculparse por los problemas de conexión.

No cabe duda que fue la cara de miles de hosteleros incapaces de hacer frente a los pagos desproporcionados por el paquete de la Liga. Lo comprobamos cuando Gema nos cobró lo consumido y tuvimos que recorrernos todo Puertollano para dar con un establecimiento para ver el fútbol mientras escuchábamos la segunda parte por la radio.

Gorrones perdonados

Finalmente, terminamos viendo la prórroga y la fatídica tanda de penaltis que dio la victoria al Chelsea en la calle, y asomando la cabeza a la televisión de uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad. Por supuesto que no es nada ético gorronear un partido, y más si uno conoce el sufrimiento de la comunidad hostelera en una pandemia y recién entrado a este mundillo, pero todos tenemos derecho a pecar alguna vez.

Sinceramente, quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Soy un simple escritor, cuyo comportamiento en los establecimientos dónde he consumido fútbol desde que empecé a salir en 2013 ha sido más que correcto, pero creo que hasta el mejor escribano hace un borrón.

De hecho, pienso que llevar ocho años «comentando la jugada en el bar» me conduce a  de que el número de establecimientos hosteleros que no se dejan los cuartos en comprar la emisión de los partidos de LaLiga por su coste.

Competiciones más importantes a menos precio

No sabía que un producto para los aficionados no pudiera ser comprado un autónomo corriente, pero que la Premier League, la Euroliga de Baloncesto, la Fórmula 1, el Mundial de Motociclismo y la UFC puedan verse en streaming por menos de diez euros mensuales. Además, ¿Cómo es posible que un streamer como Ibai Llanos que no depende de ningún gran grupo inversor pudiera comprar los derechos de la final de la Copa América para verla gratis y que otros tengan que pagar tres cifras para disfrutar de la misma?

Menuda forma de faltar el respeto al consumidor y de verter basura a gente incapaz de tener sentido común como es el fútbol. Si la gente no es capaz de entender el funcionamiento de la droga del Siglo XXI, ¿Qué clase de majaderías se podrían llegar a decir cuando se traten temas más trascendentales como la Política, la Filosofía, la Psicología o la Ética?

Bien peleado en el campo

Al fin y al cabo, el Villarreal le miró a los ojos a un Chelsea bañado en millones y glamour, ya que el triunfo no fue posible porque la lotería de los penaltis no cayó de su lado. Pero quedó desterrado el argumento de que la liga es de segunda y las voces de periodistas dispuestos a abrazar las cuestionables prácticas de Javier Tebas y los medios dispuestos a comprar sus derechos.

Normal que escociera ver a Ibai Llanos despidiéndose de Messi en Barcelona y yendo a su presentación con el PSG. Él se lo ganó en la cámara, como el Villarreal lo lucho orgullosamente en el terreno de juego, y yo pretendo hacerlo en estos artículos. El tiempo dirá si nos lo hemos ganado como el Real Madrid, el F.C. Barcelona y la Juventus lo hicieron a lo largo de su historia.

 

Imagen principal vía: @VillarrealCF.

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