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La Copa del Mundo escondida en una caja de zapatos

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De 1946 hasta 1970, el trofeo que recibía el vencedor del Mundial se conocia como Copa Jules Rimet, en honor al entonces presidente de la FIFA. Además de su robo en Londres en 1966 y su posible fundición por unos ladrones en 1983, durante la II Guerra Mundial fue escondida para evitar su desaparición.

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En 1928, Jules Rimet, había encargado al escultor francés Abel Lafleur el diseño y la creación de una copa para entregar al ganador del Campeonato del Mundo. El trofeo – en el cual estaba representada la diosa griega Niké sosteniendo una copa – fue fabricado en oro macizo, con una altura de 35 centímetros y casi 4 kilogramos, llamada por entonces la Copa Victoria.

El conflicto bélico estalló en 1939 y en ese momento la copa estaba en poder de la Federación italiana de fútbol. El bando nazi invadió varios territorios europeos, apoderándose de tesoros, obras de arte y piezas de museo. En un principio, se decidió custodiar el trofeo en una caja de seguridad en Roma. Sin embargo, Ottorino Barassi, el vicepresidente de la Federación italiana, no estaba muy convencido del lugar y decidió sacarla del Banco en secreto. Su paradero no fue otro que la casa que tenía en la Piazza Adriana y más concretamente su habitación. Eligió una caja de zapatos de su armario y alli refugió el prestigiado trofeo.

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Un día de 1941, varios agentes de la Gestapo le interrogaron sobre el paradero del trofeo, negando saber donde estaba y sugiriendo que el CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano) y la Federación de fútbol probablemente lo habían enviado a Milán. Los agentes registraron su casa pero no encontraron nada.

En 1943 la copa pasó de nuevo a manos de la Federación italiana que depositó su confianza en el abogado Giovanni Mauro. Éste le entregó el trofeo a su amigo Aldo Cevenini, exfutbolista de Milan, Inter o Novese, para que lo ocultara en su casa de campo de Bembrate di Sopra, a las afueras de Bérgamo.

Cuatro años más tarde la copa volvió a la FIFA con vistas al Mundial de Brasil, ya bautizada como Jules Rimet en honor al presidente de origen galo, después del acuerdo al que se había llegado en 1946 en un Congreso del máximo organismo del fútbol celebrado en Luxemburgo.

Autor: Alfredo Martín

Fotos por: es.fifamuseum.com y es.fifa.com

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