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La carta del eslabón más débil

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El partido del pasado sábado contra el Granada dejó en muy mal lugar a Ernesto Valverde, pero su decisión con Junior Firpo fue algo más.

Valverde jamás será recordado en Barcelona como un entrenador arriesgado. Su frustrante conformismo nos ha privado de saber si Coutinho, Malcom, Alcácer, Denis Suárez, André Gomes, Digne y ¿Dembélé? hubiesen podido triunfar en el Barça en mejores condiciones. El txingurri es un experto en alinear en base a la jerarquía; solo así se entiende que Rakitic, Piqué, Luis Suárez o Sergi Roberto sean titulares en este equipo.

Si por algo será recordado Valverde en su fatídico paso por el Barça, será por su nulo tacto con los jugadores jóvenes. El año pasado, fueron Malcom, quien vio cómo su esfuerzo, talento y rendimiento se vio recompensado con el banquillo, y Miranda, condenado al ostracismo después de su mal partido contra el Levante en Copa del Rey. Este año, le ha tocado, de momento, a Aleñá y Junior Firpo.

Valverde
Ernesto Valverde en el banquillo de Los Cármenes – Imagen vía: Getty Images

Aleñá lleva desaparecido de las convocatorias después de su insuficiente partido contra el Athletic en San Mamés, a pesar de que no fue, ni mucho menos, el peor del equipo. La situación del talentoso jugador de la cantera es cada vez más preocupante. En un equipo con Sergi Roberto, Rakitic y Vidal (tres jugadores del mismo perfil y antitéticos al estilo del Barça) como teóricos suplentes del centro del campo, Aleñá es imposible que tenga minutos; ni hablemos de Riqui Puig, que ha pasado de ser el modelo nº1 de las campañas publicitarias a jugar en 2ªB.

Ayer, lamentablemente, le tocó a Junior Firpo. Contra el Borussia Dortmund, Valverde decidió no convocar a laterales suplentes; una decisión tan incomprensible como peligrosa. ¿Resultado? Se lesionó Jordi Alba y tuvo que jugar Semedo, eterno cuestionado por una parte de la afición (casualmente, la misma facción que quiere a Neymar), de lateral izquierdo. El portugués no lo hizo mal, incluso generó más peligro en campo rival que Griezmann y Suárez (tampoco era una hazaña), pero se vio que no es su banda ideal.

Ansu Fati
Ansu Fati en el partido contra el Granada – Imagen vía: Getty Images 

Valverde dijo en una rueda de prensa anterior al partido contra el Granada que Junior tendría su oportunidad en el partido de este sábado. Lógico. Empieza el partido y Junior es titular es titular en el lateral izquierdo y Semedo, en la derecha. Minuto 1: catastrófico error de Junior y 1-0 a favor del Granada. Un pase mal dado y un resbalón. No se puede entrar con peor pie.

Es complicado debutar en un club tan «grande » (las comillas, actualmente, son obligatorias) como el Barça, pero debutar con un error así es catastrófico. En la primera parte se vio a un Junior coartado y miedoso, todo lo contrario a lo que es él. No estaba siendo un buen debut, pero tampoco hay que exagerar las cosas. El problema llegó en el descanso.

El Barça perdía por 1-0 contra un Granada que estaba anulando perfectamente al club azulgrana. ¿Decisión de Valverde? Meter a Messi y Ansu Fati; correcta decisión. Metes dos jugadores de ataque para inquietar a la defensa rival y así generar más ocasiones de peligro. A eso le añades dos laterales con sobrada calidad técnica como Semedo y Junior y puedes remontar el partido tranquilamente. Pero no, Valverde tenía otros planes.

Rakitic
Rakitic en el partido contra el Granada – Imagen vía: Getty Images

Rakitic y Sergi Roberto, junto a los tres delanteros, estaban haciendo un partido terrible; especialmente Rakitic, que sigue retirado desde que acabó el Mundial 2018. Lo lógico hubiera sido sacar a uno de ellos dos y a un delantero; Suárez era la opción lógica, Carles Pérez, la fácil. Valverde decidió sentar en el banquillo a Carles Pérez (inesperado) y a Junior Firpo. Esto es muy difícil de digerir.

Una de las funciones del entrenador debe ser cuidar a sus futbolistas, tanto física como mentalmente. Sacar al lateral izquierdo debutante después de que haya cometido un error descomunal porque no quieres tocar a las vacas sagradas es una decisión cobarde, fría y desalmada. Supongo que esta era la oportunidad de la que hablaba Valverde.

Con este nuevo caso, el técnico culé vuelve a dejar claro que es capaz de sacrificar la moral de uno de sus jóvenes futbolistas para no perder su estatus dentro del núcleo fuerte de la plantilla. El primero fue Aleñá, ahora le ha tocado a Junior. Llevamos seis partidos y ya se está a punto de cargar a dos de los jugadores más prometedores de la plantilla. Lo peor, una vez más, es la sensación de que esto no va a cambiar en todo el año. Disfruten lo votado.

Imagen principal: Getty Images

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