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La autopista invisible

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Desde que se fue Neymar, el Barça es un equipo desequilibrado. En concreto, lo de la banda derecha empieza a ser desquiciante.

La marcha de Neymar brindó a Messi mayor libertad para moverse por todo el terreno de juego. Esto comporta cosas muy positivas, como ver al argentino desplegar todo su fútbol sin límites, y cosas muy negativas, como es la autopista que se ha creado en la banda derecha.

El Barça de Valverde ha sido desde el día que llegó el txingurri un equipo desequilibrado. Todo el poder futbolístico del equipo se suele concentrar en una de las dos bandas, lo que provoca que el planteamiento que propone el equipo sea predecible y, en ocasiones, repelido por los rivales. Acostumbra a ser la banda izquierda la encargada de crear peligro, mientras que la derecha es un oasis habitado por un solo futbolista: el lateral derecho.

Se mire por donde se mire, este excesivo desequilibrio no aporta nada bueno. Concentra en un espacio muy pequeño de campo a demasiados jugadores, los espacios se reducen y no se puede explotar la amplitud del terreno de juego. La banda izquierda suele ser habitada por Jordi Alba, Arthur y Griezmann, con Busquets y Messi, que a veces pasa por ahí, bastante pegados. Eso nos deja a cinco jugadores para un espacio de, apenas, 30 metros. Es improductivo.

Fuente: FC Barcelona

Mientras tanto, la banda derecha es una autopista. Semedo, si a Valverde le apetece, suele ser el titular y cumple sobradamente con el rol de lateral/extremo que demanda esa delicada situación. El problema llega cuando el equipo se ve superado por el rival y el portugués se ve desbordado; esta tesitura provoca que el jugador se muestre dubitativo y no arriesgue en ningún momento. Las coberturas las hace, este año y afortunadamente, De Jong, por lo que Semedo puede permitirse algún fallo al tener la espalda bien cubierta. Ahora bien, el gran problema llega cuando no juega el portugués.

Sergi Roberto sigue siendo lateral derecho. No entendemos por qué, pero Valverde sigue insistiendo en que el canterano juegue cuando Semedo descansa; mientras tanto, Wagué en la grada. Es un gran problema que juegue Sergi Roberto en el lateral, dado que no tiene ni la agilidad, ni la rapidez, ni la calidad, ni la picardía para desenvolverse en esa autopista. Como ya he dicho antes, agradezcamos que el interior que debe cubrir la espalda este año no es el mismo que el del año pasado, porque la frustración que pasamos los culés la temporada anterior con Sergi Roberto y Rakitic fue indescriptible. En algo hemos mejorado (y mucho).

Lo más preocupante de toda esta situación es que Valverde se niega a ver la realidad: la banda derecha es, desde hace dos años, una autopista que el txingurri se empeña en hacer invisible. Pero no. Lo vemos, y es realmente frustrante. Contamos los días para que podamos ver una banda derecha conformada por Semedo y Dembélé, el dúo más desequilibrante de este equipo.

 

Imagen principal: Getty Images.

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