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Koeman, conviértete en Rinus Michels

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Koeman debe devolver al Barcelona a su base y recuperar la filosofía del fútbol total implantado por Rinus Michels.

Para comprender el presente y ejercer el futuro, hay que aprender del pasado. Y para construir se debe de tener una base solida. El Barcelona tiene una gran base, una base que le ha permitido crecer. La casa culé ha tambaleado en muchas ocasiones, pero nunca se ha derrumbado. Ha sufrido terremotos de gran magnitud, pero gracias a su solida base siempre se ha mantenido firme. Se ha mantenido, pero no ha crecido en los últimos cuatro años. ¿Solo es casualidad? No, más bien es causalidad. El Barca ha querido construir nuevos pisos, pero ni ha sabido ni ha podido porque no ha tenido en cuenta a su base. La identidad, la filosofía, los valores, la misión y visión del club. Lo que le ha hecho ser lo que es. El Barcelona ha sido vapuleado por su base, la base de Rinus Michels, la base del fútbol total.

Con el Barcelona de Valverde y Setién ya no se puede hacer nada, pero si con el nuevo Barcelona de Koeman. El holandés tiene que tocar muchas teclas, pues el equipo se ha sumergido en una trayectoria descendente, pero esos cambios serán más fáciles de hacer si se fija en la base del club. El Barcelona de Cruyff y el Barcelona de Guardiola son una evolución, pero su base es el Barcelona de Rinus Michels. El Barcelona de Koeman tiene jugadores para poder ser una evolución, pero para ello debe partir desde la base. Koeman debe convertirse en el Rinus Michels de 1971, alzar a un equipo hundido y convertirlo en la referencia del fútbol europeo. Imponer desde el primer día el «fútbol total», esa identidad perdida en Can Barca. ¿Se puede ganar con el fútbol total en el fútbol actual? Si, el Bayern y el Liverpool son fútbol total.

Cuando las cosas van bien, poco hay que tocar, lo necesario para no dejar de crecer poco a poco. Cuando has ido hacia abajo, y has recibido un 2-8 en Europa, es el momento para hacer cambios muy significativos. Lo primero que debe de hacer Koeman es dejar bien claro quien manda en el vestuario. Todos los jugadores tienen su cuota de responsabilidad, pero quien mas tiene es el entrenador porque es el que manda. Debe acabar con las complicidades.

La primera instrucción de Rinus Michels en su primer entrenamiento en 1971 fue: «Llámenme mister». En el trabajo, Koeman no es Ronald, sino el mister. Y ya es hora de que el Barcelona vuelve a tener un mister. Siempre ha dado la sensación de que el Barcelona de los últimos años sólo ha sido el Barcelona de Messi. Las manos de Valverde y Setién no se han visto, de manera efectiva, ni en el campo ni en el vestuario. El Barcelona de Guardiola es el Barcelona de Guardiola. El Barcelona de la MSN era el Barcelona de la MSN y Luis Enrique. Los futbolistas son muy buenos, pero hasta los mejores necesitan de un buen guía que los conduzca hacia esa libertad en el campo.

Tras presentarse y dejar bien claro quien manda, Koeman debe imponer el modelo de Rinus Michels desde el primer minuto. Que cada jugador empiece a sudar sangre. Asfixiarlos en cada entrenamiento para que se desacostumbren a ese ritmo tan plano. Se juega como se entrena, y si se entrena sin intensidad, se juega sin intensidad. Rinus Michels, en su primer día en Barcelona, explico su idea: «Acosar sin tregua ni respiro al adversario para recuperar la posesión del balón, y no ceder a ningún precio la iniciativa del ataque al contrincante, contando con dos requisitos básicos: un espíritu de lucha inquebrantable y una perfecta preparación física, sin los cuales el sistema se derrumba irremediablemente». Hay que incidir en el trabajo físico, pero siempre con balón. Prohibido sin balón. Rondos y juego en espacio reducido a gran intensidad.

Con Michels, todos debían atacar y defender. Con Koeman, todos deben atacar y defender. Organización en ayudas y coberturas, presión al poseedor del balón y siempre en constante movimiento. ¿El objetivo? Atacar una y otra vez, siempre hacia delante e incluso defendiendo. «La mejor defensa es un buen ataque», decía Michels. Tener la posesión del balón para atacar, y no tenerla para sobarla. Así era el estilo de  Michels, sustentado en la presión, posesión del balón y en la práctica del fuera de juego. Y lo hacia con grandes individualidades, quienes tenían total libertad siempre y cuando cumplieran con su método. Y si no lo ejecutaban, estrella o canterano, ya sabían donde estaba el banquillo. Era y es el momento de que los jugadores no rechisten. Vienes de perder 2-8 y no ganar nada, pulsitos con el entrenador los justos. Nunca pulsos con el entrenador, y menos aún ahora.

¿Y Messi? Messi debe ser el Cruyff de Koeman, ese falso 9. Que se situé en medio del trio ofensivo, y que se mueva con total libertad por todo el campo rival. De Cruyff, Michels decía que «era el jugador más comprometido con el concepto de equipo, el más consecuente en virtud de una idea de juego». Si Messi, la estrella del equipo, da el máximo, todos sus compañeros darán el máximo. Al principio habrá que tener paciencia, pero estoy seguro que volver a la base va a devolver al Barcelona al éxito. «Fútbol total» suena tan lejos en el Barca actual, que nos olvidamos que su base es la del fútbol total. Koeman, yo no te obligo a que impongas este estilo de fútbol, sino que la filosofía del club te obliga a hacerlo. Koeman, conviértete en Rinus Michels y devuélvele a tu Barcelona su identidad.

 

Imagen destacada vía: FC Barcelona.

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